Siempre fue el mismo

Redacción Las Palmas y Madrid.   La muerte del tenor Alfredo Kraus ha supuesto un duro golpe a la vida musical canaria y más concretamente a la de Las Palmas, su ciudad natal. Para la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, según su gerente Juan Antonio González, "la muerte de Kraus es una pérdida tremenda. A pesar de conocer su enfermedad y el alcance de ésta no te das cuenta de lo que realmente pasa hasta que sucede. Su trayectoria y enseñanzas quedan imborrables, y por nuestra parte el Concurso Internacional de Canto Alfredo Kraus. Continuar con éste, para nosotros, es el mejor homenaje que se le puede hacer".

     Por su parte, la vicepresidenta de la Sociedad Filarmónica, Margarita Guerra, tremendamente afectada por la noticia declaraba a Mundo Clásico "Aún no lo creo, hace dos días hablé con Madrid, con su hija y me decía que su padre estaba mejor, que ya salía al jardín... sinceramente pensé no ya que volviera a cantar pero sí que al menos se estaba recuperando. Esto ha sido una noticia tremenda para nosotros. Alfredo Kraus siempre apoyó a la Sociedad Filarmónica. El fue el que pidió para nosotros el Premio Canarias considerando la labor que se realizaba desde nuestra sociedad. Ese apoyo incondicional es muy de agradecer para nosotros, así que seguramente el primer concierto de la temporada, el 14 de octubre, se lo dediquemos a Alfredo Kraus".

      Amigo personal desde la infancia además de admirador, el Presidente de los Amigos Canarios de la Ópera (ACO), Juan de León,  reconocía también su enorme tristeza ante la noticia. "Desde que estuvo con nosotros en marzo, su último concierto público, ya se notaba que no estaba bien. Pero fíjese. Su último concierto lo dio en Las Palmas, su ciudad, allí le rendimos homenaje concediéndole la medalla de oro de ACO. Alfredo -continúa- fue un extraordinario cantante si no el mejor. Su Werther, su Duque de Mantua, bueno, en realidad todo lo que fuera el repertorio francés. Sin duda fue el número uno. Tuvo una de las carreras más duraderas sólo limitadas tras la muerte de su esposa, Rosita, hace dos años."

     Al recordar a Alfredo Kraus, Juan de León evoca algunas anécdotas con él, "son muchas -dice- pero recuerdo especialmente cosas de nuestra juventud, cuando vivíamos en Ciudad Jardín [un barrio de Las Palmas]. El le daba clases a mi madre, tendría entonces 17 años y yo unos 15 ó 16. Cada día cuando terminaba yo le pedía que cantara la romanza de la Fanciulla del West y siempre me hacía caso. Así que cuando vino ahora en marzo, comentándolo me dijo Y yo era tan tonto que te la cantaba todos los días".

     "Alfredo, afirma Juan de León, siempre fue el mismo, siempre fue para sus amigos como había sido de joven, sencillo, nunca se le subió el éxito a la cabeza".

Otras declaraciones



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