Failed to execute CGI : Win32 Error Code = 2
Failed to execute CGI : Win32 Error Code = 2
Failed to execute CGI : Win32 Error Code = 2
Más artículos en esta sección Artículos & Opinión: El Rincón del Gato Murr
Jacqueline Du Pre
Más artículos de este autorJosé M. Cortés Muñoz

     En Oxford, el día 26 de enero de 1.945, tras la noche más fría en los últimos cincuenta años, ocurrió un hecho totalmente rutinario. La Señora Iris Greep, pianista, dio a luz a su segunda hija. Estaba muy emocionada ya que había tenido problemas de fertilidad lo que la condujo, junto a su esposo Derek du Pré, a la consulta de un especialista quién después de prescribirle un tratamiento con estrógenos le dijo en tono jocoso de aquí saldrá un bebé que será un futuro vencedor en las carreras de caballos. La niña era, como ya supondréis, nada menos que Jacqueline (Jackie) du Pré. 

        Este artículo no es una biografía suya, me parecería  una pedantería y una estupidez que yo intentara aquí realizar una obra de este tipo sobre un personaje de la talla artística y humana de Jackie.  Se trata simplemente de esbozar algunos rasgos de su personalidad y unas pinceladas de su existencia y de hablaros de unos tesoros visuales sobre su vida y su carrera. Tampoco me pidáis que sea imparcial ya que debido a mi admiración por su persona y su obra, es muy fácil que caiga en alguna exageración. Las fuentes que han inspirado este texto figuran al final del mismo. 
         Como si de un trabajo de alquimia se tratase, Jacqueline conjugó en su forma de interpretar, la sensibilidad, pasión y personalidad de Pau Casals (aunque nunca lloró en una interpretación como sí lo hizo el gran maestro catalán), el fraseo genial y la contundencia de Mstislav Rostropovich (pero sin su, demasiado habitual, autocomplacencia) y la técnica portentosa de Paul Tortelier y no se debió, en absoluto a que recibiera clases esporádicas de los tres grandes maestros sino a su excepcional talento artístico demostrado, como luego se verá, desde su infancia. 
        Su sonido cálido, lleno de matices y colores, inmenso, su sensibilidad sin límites, su seguridad y control, su vibrato, sus ataques, en resumen, su arte, provocó que su corta vida profesional fuese suficiente como para situarla entre los tres o cuatro mejores violoncelistas del siglo (por dar cabida a otros en ese ranking ya que para mí es, sin duda, la mejor instrumentista que ha habido en esta centuria). De sus interpretaciones siempre emanaba MUSICA (en el sentido que le di al término en mi primer artículo) que envolvía y penetraba como un fluido invisible en el oyente transmitiendo sensaciones y sentimientos, era y es imposible sólo escucharla, te obliga a vivirla. ¿Acaso se puede hablar del Concierto para violoncelo de Elgar sin asociarlo a Jacqueline du Pré? ¿Se puede esperar otro acorde como el que introduce el tema principal del Concierto para violoncelo de Saint-Saëns como el que en su día ejecutó Jackie ? 
        Fue un personaje con aparentes contradicciones entre su imagen y su forma de ser real. Su aspecto tímido y vulnerable escondía una gran capacidad de comunicación, un enorme entusiasmo y una seguridad y fortaleza en la interpretación inmensa. 
        Su madre había estudiado piano mediante el método eurítmico de Dalcroze y posteriormente en la Royal Academy of Music de Londres con Eric Grant y composición con Theodore Holland y se hallaba en posesión de diversos galardones de piano y composición, y su formación, en el método Dalcroze, fue fundamental en la educación musical de Jackie puesto que logró interesarla e involucrarla totalmente en el fenómeno musical. 

        La niña, un poco antes de cumplir los cinco años, oyó en una emisora de música una pieza en la que el papel primordial lo llevaba el violoncelo y le dijo a su madre que quería tocar lo que producía ese sonido. Al cumplir los cinco años se encontró, en su habitación, como regalo, con un chelo 3/4 al que ella, cuando lo vio, lo llamó cariñosamente  whopping creature (criatura enorme) dado el tamaño del instrumento. 

        A partir de ese momento, comenzó a recibir clases (una cada sábado) y su madre, dada la carencia de música de chelo para niños de esas edades, empezó a componerle piezas que le escribía en un cuaderno, al que llamó Primer libro de chelo de Jackie (Jackie's First Cello Book) estando las piezas ilustradas con dibujos e historias. Su madre le dejaba el cuaderno al final de la cama mientras Jackie dormía y cuando lo encontraba, al despertar, su gran prioridad era la interpretación de la nueva obra. Además, la hacía colaborar en la afinación del instrumento, pidiéndole que tocara la nota La del piano y que le dijese cuando, según ella, estaba afinada la cuerda del chelo. 

        Sólo medio año más tarde entró, después de una audición, en la London Cello School cuyo director era entonces Pau Casals, y su Presidente Sir John Barbirolli, (que comenzó su carrera como violonchelista) siendo su profesora Alison Dalrymple. A los seis años dio su primer recital en público en el Queen Mary Hall con las piezas: Andantino de Florembassi, Canción Rusa de Fitzenhagen y Wiegenlied de Schubert. Un años después, acompañada al piano por su madre, ofreció un concierto en la London School interpretando a Schumann y Schubert

        Una fecha importante en su vida fue diciembre de 1.952 (un mes antes de su octavo cumpleaños) ya que recibió una carta de un benefactor secreto en la que le decía que dadas sus cualidades y su enorme progresión y trabajo, le regalaba un nuevo violoncelo, que podía ser escogido por ella y el Sr. Walern (gerente de la escuela). Adquirió un 3/4 apto ya para la interpretación de conciertos. Después se verá la importancia que este benefactor tendría en su carrera (algo similar le ocurrió a Chaikovsky con Nadezhda von Meck quien le financió durante bastantes años con la única condición de no verse jamás). 

        En 1.955, con diez años de edad, precisó un cambio de profesor (pues su antigua profesora no podía aportarle nada nuevo). Gracias a su madre entró en contacto con William Pleeth  (a quien ella acabaría llamando cariñosamente  Daddy cello y que ya no la abandonaría nunca en su vida musical). Siguieron años de intenso estudio, ya dirigido plenamente a la actividad musical (motivados por la admisión en la beca Suggia -en honor de Guillermina Suggia- para jóvenes talentos del violonchelo), de corrección de posturas motivadas por algunas deficiencias físicas de Jackie (p.e. tenía dos dedos de la misma longitud, etc.), de actuaciones públicas (de ámbito local) y de premios que retribuían su esfuerzo. A una gran velocidad todas sus dotes innatas se fueron moldeando  para que el gran genio que habitaba en su interior se exteriorizara sin temores ni vacilaciones. 

        Una situación que demuestra su entereza de carácter fue la que se produjo a consecuencia de su debut profesional, en marzo de 1.961 (con 16 años) en el Wigmore Hall de Londres. Este acontecimiento, inducido por su profesor Pleeth, había sido rigurosamente planeado y previsto, hasta el punto de que su mecenas particular le había comprado un Stradivarius de 1.673 por la nada desdeñable cantidad de 6.000 libras esterlinas (después de pasar por un 7/8 Guarnarius, un Rugieri y un Tecchler) adrede para la ocasión. Todo estaba preparado, el programa consistía en una suite de Bach, sonatas de Händel, Brahms, y Debussy y algunas danzas de Falla. Jackie subió al escenario y comenzó con la sonata de Händel y de improviso comenzó a desafinar (era extrañísimo en ella dada su seguridad), algo ocurría. Sin inmutarse, la intérprete dijo: señoras y caballeros lo siento pero una cuerda se ha roto y debo cambiarla, salió del escenario, cambió la cuerda y prosiguió el concierto con un éxito total. 

        Al día siguiente la cabecera del Times rezaba así: Asombroso dominio del violoncelo a los 16 años de edad. En el mismo sentido de elogios se expresaban los diarios más influyentes de Londres. De la noche a la mañana, Jacqueline du Pré se había convertido en una estrella. 

        La década de los 60 le proporcionó todo lo que una artista puede desear, gran proyección internacional, estudio con grandes maestros, conciertos por todo el mundo, asuntos amorosos, premios, grabaciones de discos (tanto en directo como de estudio) - casi todas de ellas con el sello EMI-, etc. 

        Tal vez uno de sus momentos culminantes se lo proporcionó su benefactor cuando en el otoño de 1.964, ya en plena vorágine internacional, le propuso comprarle otro chelo y por medio de Charles Beare (dueño de una reputada tienda de instrumentos en el Soho londinense) se enteró de que el Stradivarius Davidoff (nombre en honor del violoncelista ruso Carlos Davidoff que lo tuvo en su poder hasta su muerte en 1.889) se había puesto en venta en Nueva York por la viuda de un magnate americano que coleccionaba Stradivarius. Este instrumento, catalogado como uno de los cinco mejores del mundo, cautivó a Jacqueline y en diciembre de ese año llegó el chelo a Londres para ser probado por ella misma y por William Pleeth. Ambos quedaron asombrados y enamorados de su sonido y fue adquirido por la fantástica suma de 84.000 libras. Este instrumento le causó problemas de afinación (era muy sensible a los cambios de humedad y temperatura) y de aguante de la fuerza con que Jackie realizaba los ataques pero gracias al mantenimiento del Sr. Beare, lo conservó durante toda su vida (hoy sigue en escena, propiedad, creo, de Yo-Yo Ma), aunque en algunas épocas utilizó un Francesco Gofriller adquirido por ella misma. 

        El mismo año fue el de su encuentro con el joven pianista australiano Stephen Kovacevich (también llamado Stephen Bishop) que, como ella, también había sido un niño prodigio. Debutaron juntos el 15 de octubre en Goldsmith's Hall con el siguiente programa: Sonata en Sol menor de Bach, Sonata en Sol menor de Beethoven, Sonata en Mi menor de Brahms y la Sonata de Britten. Estuvieron juntos durante 18 meses dando conciertos por todo el mundo y como no podía ser de otra forma, surgió el idilio entre ellos. 

        Otro de sus años inolvidables fue el de 1.965 ya que en él realizó dos de sus actuaciones que han hecho historia. El 7 de abril de 1.965 se celebró el histórico concierto en el que se interpretó el Concierto para violoncelo de Elgar, con la Halle Orchestra y la dirección de Sir John Barbirolli en el Royal Festival Hall. 

        La misma obra se grabó el 15 de agosto de 1.965 en el Kingsway Hall de Londres esta vez con la London Symphony Orchestra y el mismo director siendo esta grabación, de la casa EMI, en mi opinión, la referencia absoluta de esta obra (con la que siempre tuvo una especial vinculación Jacqueline du Pré). 

        También triunfó en Nueva York hasta el punto de que para muchos críticos, lo más importante de la temporada 64/65 había sido la aparición de Jackie en sus escenarios (Bernard Jacobson - Music and musicians - Nueva York). 

        El año 1.967 marcó otra etapa en la vida de Jacqueline ya que fue en el que contrajo matrimonio según el rito judío con el pianista y director argentino Daniel Barenboim con quien realizó numerosos conciertos y grabaciones, tanto como director como de pianista acompañante (Sonatas de chelo y piano de Brahms, de Beethoven, Concierto de violoncelo de Elgar, de Haydn (en Do menor), Dvorak, Saint Saëns, Tríos de Beethoven, etc. 

        Tuvo un grupo de amigos incondicionales entre los que se encontraban Zubin Mehta, Pinchas Zukerman, Itzhak Perlman a los que, junto a su esposo, se conocía amistosamente como la mafia musical judía , John Barbirolli, y otra serie de nombres de grandes artistas que aparecían normalmente vinculados al matrimonio en conciertos y actuaciones (Leonard Bernstein, Vladimir Ashkenazy, Adrian Boult, etc.). 

        Sin embargo, como si la naturaleza odiase la perfección y sintiese envidia de la felicidad, la tragedia comenzó a cernirse sobre ella a partir de 1.971. En la primavera de ese año comenzó a presentar trastornos de memoria, a sentirse siempre exhausta, a tener problemas de convivencia con su marido y le empezaron a hablar de casas de reposo hasta que en el verano anunció la cancelación de todos sus compromisos hasta abril de 1.972, tomándose un año sabático para recuperarse del agotamiento nervioso que le habían diagnosticado. En el otoño e invierno mejoro, lo que le permitió realizar sus últimas grabaciones comerciales que se efectuaron en el Abbey Road Studio nº 1 de Londres los días 10 y 11 de diciembre, siendo éstas la Sonata en Sol menor de Chopin y la transcripción para chelo de la Sonata en La de César Franck, acompañada por Daniel Barenboim, siendo editado el disco por EMI. También se grabó el primer tiempo de la Sonata en Fa de Beethoven, debiendo detenerse después por hallarse agotada, pero, que yo sepa, esta grabación no ha sido editada. 

        Su declive interpretativo se produjo en el año 1.973. En enero (justo antes de su 28 aniversario) interpretó el Concierto para violoncelo de Lalo en Toronto con una crítica que benignamente calificó su actuación de buena pero no excelente, algo pasaba. Posteriormente en Nueva York, en un ciclo de música de cámara también acompañada por su esposo recibió unas críticas más severas, calificando su interpretación de autoindulgente, con un tono áspero y con omisión de muchas notas (esto nunca le había ocurrido y marcaba sin duda el principio del fin de su sensibilidad y agilidad y de hecho ella ya había notado que sus manos no le respondían como debían). 

        La situación de degradación se consolidó en el concierto del 8 de febrero en el Royal Festival Hall en el que interpretando su obra más representativa, el Concierto para violoncelo de Elgar bajo la dirección de su gran amigo Zubin Mehta, fue incapaz de seguir el ritmo normal de la obra debiendo ralentizar los tempi la orquesta para que pudiera seguirla. Después de anular dos conciertos, el día 16 de octubre el zarpazo terrible del destino se produjo y su diagnóstico salió a la luz. Estaba afectada de una esclerosis múltiple (incurable). Catorce años después, y tras largos sufrimientos, el lunes 19 de octubre de 1.987 fallecía. La que fuera estrella fugaz nos abandonaba. 
 

        Sin embargo, nos quedó su estela, no sólo en forma de grabaciones sonoras que, resistiendo a la tentación, no voy a describir (sólo mencionaré dos de sus muchas maravillas, el cofre de EMI  Les introuvables de Jacqueline du Pré - que recoge en seis compactos sus mejores obras,  y El concierto de Elgar con John Barbirolli y la London Symphony del que ya se ha hablado en el texto, también de EMI) sino también como documentos visuales y a estos me refería al principio cuando hablaba de tesoros. 

        Fue Christopher Nupen (familiarmente llamado Kitty), un reputado director de producciones de vídeo que procedía de la BBC el que se encargó de realizar las tres auténticas joyas que ahora se describirán y que se desarrollan en la época de mayor esplendor musical de Jackie. 

        El primer vídeo y más importante por su contenido humano fue el titulado  Jacqueline du Pré and the Elgar Cello Concerto, publicado por la casa TELDEC, código 2292-46240-3. Es con mucho el más intimista de los tres ya que dedica una parte de la obra a la vida de Jacqueline desde su infancia, con entrevistas con su madre, su padre, su profesor William Pleeth, con Sir John Barbirolli, etc. hasta su plenitud artística. En él podemos ver todo el proceso comprimido de la vida de Jackie, incluidas escenas patéticas de la violoncelista, ya postrada en la silla de ruedas dando clases y siendo paseada por los parques de Londres. Además incluye tomas musicales (en sonido mono pero de buena calidad), con un dúo inolvidable con su profesor y acaba con la interpretación del Concierto de Elgar con la New Philharmonia Orchestra y la dirección de Daniel Barenboim. La película dura aproximadamente 74 minutos y es un auténtico derroche de sensibilidad y saber hacer, eso sí, tiene una alta carga de emotividad. En resumen, una joya. 

        La segunda pieza de esta trilogía única, la constituye el vídeo llamado The Trout, donde se recoge la famosa grabación del 30 de agosto de 1.969 del quinteto de Schubert "La trucha" a cargo de Jacqueline du Pré, Daniel Barenboim, Zubin Mehta (contrabajo), Pinchas Zukerman  e Itzhak Perlman . En este vídeo se describe además de la representación (en el New Queen Elizabeth Hall), la llegada a Londres de cada protagonista, algo de su vida, sus ensayos previos, su enorme amistad, los intercambios de instrumentos (la foto de la portada es histórica porque está Zubin Mehta al piano y Daniel Barenboim con el contrabajo), su vida en común y podemos ver a una Jackie distendida, improvisando jazz, riendo y luego interpretando. La película también es de TELDEC, con el código 2292-46239-3, dura aproximadamente 55 minutos y su sonido es estéreo. 

        La última de la serie es la titulada Pinchas Zukerman… "Here to make music" and The Ghost" (Trío de Beethoven Op. 70 nº 1). Sus intérpretes básicos son Jacqueline du Pré, Daniel Barenboim y Pinchas Zukerman, aunque también aparecen Leonard Bernstein, Itzhak Perlman, Marc Neikrug, Lawrence Smith, The Enclish Chamber Orchestra, etc. y se interpretan además piezas de Bach, Mozart, Wieniawski, Corelli, Telemann, Schumann, Mendelssohn, Schubert, Vivaldi y Brahms. La introducción en este se centra más en la vida de Zukerman. Como los anteriores, es de TELDEC, código 9031-73671-3, la duración aproximada es de  91 minutos y el sonido mono (pero de alta calidad). 

        Además de estos documentos, últimamente se está observando un aumento en el interés de la gente por las grabaciones de Jacqueline que ha provocado la reedición de algunos de sus discos que, inmediatamente han sido galardonados con premios (como la roseta de Penguin a las grabaciones de EMI de los conciertos de Delius y Schumann). 

        También hay que decir que hay una chelista británica cuya trayectoria conviene seguir. Me refiero a  Jacqueline Thomas, violoncelista del Brodsky Quartet (ingleses). Hace tres años tocaron en Valencia la integral de los cuartetos de cuerda de Shostakovich, y me impresionó profundamente. En febrero/marzo de 1.997 la integral de los cuartetos de cuerda de Schubert y el año pasado le dedicaron un ciclo a la música de cámara de compositores británicos. He tenido la gran suerte de asistir a todas sus representaciones y os puedo asegurar que es un cuarteto de altísimo nivel. 

        En la última actuación del año pasado, cuando salieron a firmar autógrafos, le dije Sabe, su forma de tocar me recuerda a Jacqueline du Pré, visiblemente emocionada, al menos para mí, me contestó. Muchas gracias, es el mejor cumplido que me han hecho en mi vida


Este artículo está basado principalmente en el maravilloso libro " A GENIUS IN THE FAMILY, an intimate memoir of JACQUELINE DU PRÉ", de sus hermanos Hilary (también músico)  y Piers du Pré. Vintage 1.998. También en " JACQUELINE DU PRÉ: A  BIOGRAPHY" por Carol Easton, 1.991 Por último en centenares de horas de escucharla, decenas de horas de verla y miles de añorarla. 

José Cortés


Copyright © 1998 by  José Cortés