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Olvidos injustos
Más artículos de este autorJosé M. Cortés Muñoz

     No existe la simetría en cuanto al conocimiento de las artes se refiere. Mientras que cualquier persona de cultura media es capaz de recordar nombres de pintores, escritores o escultores que vivieron incluso en el milenio anterior y de sus obras más representativas, incrementándose este conocimiento en la gente con un bagaje humanístico más profundo, no ocurre lo mismo en la música, la gran olvidada en nuestro país en los programas y diseños curriculares de la educación y formación obligatoria del individuo. Esta apreciación, en la que he creído desde hace bastantes años, la he visto recientemente corroborada por un musicólogo de la talla de Paul Henry Lang [ver nota]. 

     Tal vez debido a un falso concepto elitista o a su ligazón con la nobleza y las iglesias (tomado el concepto en su vertiente de filosofía de creencia, no de edificios), nos encontramos aún hoy en día con compositores que en su momento ocuparon un lugar relevante en su mundo musical y que actualmente han desaparecido de la memoria individual y colectiva. 

    Tampoco la musicología ha logrado mejorar esta situación mediante su cuerpo doctrinal ya que mientras que son muy abundantes los estudios sobre la vida, obra, influencias, biografías, etc. de compositores muy conocidos, no lo son tanto los trabajos de investigación  que se centran sobre figuras tal vez consideradas no interesantes (¿desde que prisma?), o si lo son, no encuentran el cauce para integrarse en las obras de divulgación que puedan llegar a los diletantes (en el sentido menos agresivo del término) del campo de la historiografía musical, entre los que me encuentro. 

    ¿Cuánto se habrá escrito, con justicia, sobre el papel de Palestrina como renovador de la música y en comparación cuán poco sobre el princeps musicae flamenco Ockeghem o sobre Gesualdo, por ejemplo?. Si algo caracteriza a una ciencia pura y la distingue de una disciplina aplicada, es que la teleología última de aquella sólo es el conocimiento por si mismo y no la utilidad práctica ni comercial a corto plazo del hecho investigado o estudiado. 

    Evidentemente, la carencia de trabajos de investigación de base sobre un compositor, produce la ausencia de este artista en los tratados y textos de divulgación y esto a su vez implica el desconocimiento del mismo y de su obra por parte del  público interesado en estos temas que es el que actúa finalmente como consumidor de  música, bien por la compra de grabaciones o por la asistencia a los conciertos. Conclusión, al no existir demanda, por desconocimiento del público, ni se graba ni se incluye en las programaciones de las entidades musicales y festivales. 

    La cuestión es: ¿debe de considerarse la música sólo desde el punto de vista comercial?. 

    Parecería lógico pensar que en un momento de crisis de ventas de discos compactos como el actual (al que ya me referí en un artículo anterior - La gran mentira -) la actuación de los sellos discográficos, sobre todo de los más poderosos, se encaminara a intentar aumentar su penetración en las ventas. Efectivamente eso es lo que se está intentando sólo que, desde mi humilde punto de vista, de forma inadecuada. 

    En lugar de  lanzar continuamente y con técnicas de marketing cada vez más agresivas, nuevas reediciones de grabaciones históricas, fondos de catálogos, etc. que suelen afectar a obras archiconocidas de las que normalmente los usuarios ya tienen sus versiones favoritas, creo que es mucho más importante dar a conocer la obra de compositores de calidad que permanecen ignorados. Habría que intentar recuperar, desde las casas de grabación más importantes, pero también desde los despachos de los responsables de programación, aquella enorme labor de mecenazgo musical que se desarrolló en épocas pasadas. Tal vez debería resucitarse el espíritu de Alexandre de La Pouplinière, aunque no fuera en su castillo de Passy. 

    Por fortuna, hay algunos sellos de tradición y otros que van surgiendo que se ocupan de rescatar de los sedimentos históricos obras importantes de músicos importantes o bien de facilitar una oportunidad a músicos contemporáneos o, al menos, de compartir sus catálogos con los dioses oficiales. Es comprensible que en ciertos casos se actúe con cierto "nacionalismo musical" dando preferencia a los compositores de su país pero esta filosofía empresarial es, como mínimo, encomiable ya que evidentemente es arriesgada desde el punto de vista comercial y no es muy normal que una empresa actúe con criterios culturales. 

     Es en el contexto descrito en los párrafos anteriores donde se debe situar el marco de este artículo. En él me voy a referir, como muestra, a dos grandes compositores hoy prácticamente olvidados y a una obra de uno de ellos y un grupo del otro de las que, creo, sólo hay una grabación. 

Leopold Hofmann [ver nota]

     En su tiempo fue uno de los compositores más influyentes y destacados de su generación, con gran número de obras escritas que fueron asiduamente representadas por toda Europa. 

     Nació en Viena el 14 de agosto de 1.738 en una familia culta y de buena posición social ya que su padre era un alto funcionario de la Corte. El ambiente familiar debió ser fundamental en su formación, entrando a los  siete años de edad  como cantor del coro de la Capilla de Elisabeth Christine (viuda del Emperador Carlos VI). En esta institución recibió una completa educación musical, estudiando clave y composición con Christoph Wagenseil además de violín bajo la tutela, seguramente, de Giuseppe Trani (que fue profesor de Dittersdorf). 

     A pesar de ser por formación un músico de iglesia, compuso sinfonías, conciertos y música de cámara. Sus primeras obras conocidas datan de principios de la década de 1.750 y abarcan sinfonías, conciertos de flauta y pequeñas obras sacras. Su reputación creció con cierta rapidez y aumentó gracias al interés del editor parisino Sieber quien en 1.760 publicó seis de sus sinfonías y su obra comenzó a interesar a las grandes casas austríacas. 

     Su primer puesto profesional conocido fue como músico (seguramente violinista) en St. Michael en el año 1.758, pasando después a la dirección de St. Peter (1.764) y posteriormente gracias a la recomendación de Wagenseil, sucedió a éste en su puesto de profesor de la familia imperial (Hofklaviermeister) (1.769). Unos pocos años después, en 1.774, logró la preciada plaza de Kapellmeister de la Catedral de San Esteban de Viena y renunció a la dirección musical de la Capilla Imperial porque la aceptación de este puesto hubiera requerido el abandono de los otros que ya tenía. 

     Permaneció en su puesto de la Catedral de San Esteban hasta su muerte, ocurrida el 17 de marzo de 1.793 y tal vez debido al impacto de la desastrosa reforma de la música religiosa que emprendió José II, sus últimos años fueron muy poco productivos desde el punto de vista de la composición. 

     Fue en la década de 1.760 y a principios de la siguiente donde se puede situar su época de máxima intensidad creadora y reconocimiento público. En este periodo compuso más de sesenta conciertos, incluyendo ocho para violonchelo lo cual es significativo dada la poca importancia que se le daba en esa época a ese instrumento como solista, salvo honrosas excepciones como fueron los casos de Boccherini y Vivaldi. Hofmann fue pues en vida un compositor famoso y prolífico, hasta el punto de que después de Haydn era el que más trabajos tenía listados en el catálogo Breitkopf [ver nota]. 

     De este compositor se han seleccionado cuatro conciertos de violonchelo, concretamente los siguientes : Concierto en Do mayor (Badley C1) [ver nota]; Concierto en Re mayor (Badley D1) [ver nota]; Concierto en Do mayor (Badley C3) [ver nota] y Concierto en Re mayor (Badley D3) [ver nota]. 

     La información recopilada de los conciertos para violoncelo de Hofmann se debe al Dr. Allan Badley, que consiguió su doctorado precisamente con el estudio en Viena de estas obras. Este musicólogo, fundador junto a Klaus Heyman (propietario del sello Naxos) de Artaria Editions - especializada en ediciones de música del siglo XVIII - es un reconocido especialista en la música vienesa del siglo XVIII. 

     No se sabe a ciencia cierta que motivó a Leopold Hofmann a escribir partituras para un instrumento solista que no gozaba en aquella época de una especial predilección por parte de los compositores, tal vez fueran las interpretaciones de Boccherini y de Vivaldi, junto al descubrimiento de dos obras escritas para ese instrumento por su antiguo profesor Wagenseil  el detonante de estas explosiones artísticas que constituyen sin duda uno de los más imponentes corpus de conciertos para este instrumento escrito en la segunda mitad del siglo XVIII y el más importante realizado jamás por un compositor vienés [ver nota]

     Tampoco se conocen datos de cuando fueron representados en público ni a quien estaban dirigidos, aunque los posibles candidatos son Luigi  Boccherini, Francesco Alborea (Francischello) y Joseph Weigl (el D3). Asimismo son confusas las fechas de su composición, por ejemplo al primero que se dató (el C4) se le asignó la fecha probable de 1.768 aunque estudios posteriores la han situado varios años antes (al principio de la década de 1.760), los restantes (salvo el C1) se han  asignado al periodo 1.770 - 1.775 en el listado de Breitkopf. La datación del C1 es importante porque podría arrojar alguna luz sobre la similitud de este concierto con el de Haydn y antes de tomar postura sobre este tema se debería de tener en cuenta que copias del C1 de Hofmann estuvieron en poder de Gregor Hauer y de Anton Kraft (durante muchos años se creyó que él era el compositor del famoso concierto en Re mayor de Haydn) y que estos compositores estuvieron asociados con Weigl [ver nota]. 

     La grabación escogida  y única que creo que existe, es la realizada en 1996 por el sello Naxos. Está interpretada por el violonchelista británico Tim Hugh (alumno de Jacqueline du Pré) que dirige a la Northern Sinfonia. El lugar fue la Iglesia de Todos los Santos en Godsforth, Newcastle, Inglaterra. El ingeniero de sonido fue Dave Harries y el código del CD es el 8.553853. Su calidad es excelente. 

     En esta misma casa se encuentra una grabación de cinco de sus sinfonías, acaban de realizar otra de los conciertos de violín y tienen en preparación una de los conciertos de oboe [ver nota]. 

Thomas Linley (el joven)

     Thomas Linley hijo, a quien se conoció en el ambiente musical de Inglaterra por the younger, nació en Bath, el 7 de mayo de 1.756, fue por lo tanto coetáneo de Mozart, en el seno de una familia donde ya existía un trasfondo musical importante puesto que su padre, Thomas, era compositor, clavecinista y profesor de canto. 

     Movido por su padre, rápidamente se involucró en el mundo musical (al igual que sus tres hermanas y hermano) y su gran talento hizo que a la edad de siete años ya interpretara conciertos de violín y en su primera juventud comenzase a componer. 

     Tuvo como mentor a William Boyce y a los 12 años marchó a Florencia para estudiar con Nardini, encontrándose con Mozart. A su regreso a Inglaterra, ocurrido en 1.771, siguió una fulgurante entrada en la vida musical de Londres, convirtiéndose en primer violín de la Drury Lane Orchestra en el año 1.773. En los años siguientes su actividad como compositor ya se hizo patente con la realización de excelentes trabajos entre los que se pueden citar: el anthem "Let God Arise" para el Three Choirs Festival  de Worcester el 8 de septiembre de 1.773, el oratorio "The Song of Moses" compuesto en 1.777 para el Drury Lane Theatre, música incidental para The Tempest y The Duenna y   "A Lyric Ode on the Fairies, Aerial Beings and Witches of Shakespeare" conocida normalmente por  "Shakespeare Ode" [ver nota]. 

     A los 22 años de edad, el día  5 de agosto de 1.778,  murió ahogado en un accidente de navegación en Grimsthorpe Castle, causando este hecho una fuerte conmoción entre los músicos ingleses. A este respecto, cabe señalar  el comentario del Morning Chronicle: " Este accidente ha privado a la profesión a la que pertenecía de uno de sus principales ornamentos y a la sociedad de un miembro muy valioso ". Por su parte, Mozart al enterarse del trágico suceso le dijo a Michael Kelly en al año 1.784: "Linley fue un verdadero genio quien de haber vivido podría haber sido uno de los más grandes exponentes del mundo musical". Fue enterrado en la Iglesia de Edenham [ver nota]. 

     La obra escogida de este compositor es A Lyric Ode on the Fairies, Aerial Beings and Witches of Shakespeare [ver nota] (Oda lírica sobre las hadas, las criaturas aéreas y las brujas de Shakespeare). Fué compuesta en 1.776 a raiz de la exaltación shakesperiana motivada por el Jubileo de Stratford del año1.769 organizado por David Garrick y el afianzamiento de la asimilación de Shakespeare como bardo nacional inglés. Tal vez fuera un estímulo la Oda a Shakespeare compuesta por Thomas Arne para el mencionado evento que incluía coros, arias y recitativos declamados ante la orquesta 

     El texto está basado en un ensayo de juventud de French Lawrence (1.757 - 1.809) realizado en el año 1.773 que fue convenientemente ampliado y revisado por Thomas Linley. La única representación de la época de la que se tiene constancia fue la llevada a cabo en el Drury Lane Theatre el 20 de marzo de 1.776, obteniendo una excelente crítica en The Morning Chronicle. 

     La obra consta de dos partes y el texto, que persigue más  la creación de una atmósfera preromántica que una significación precisa, es una clara evocación del elemento sobrenatural en las obras de Shakespeare. Tras la Obertura (Andante - Allegro) realizada según las fórmulas del barroco francés con una introducción y una fuga que se calificó de magistral y un minuetto según el modelo alemán con pasajes para los oboes, entra el coro dirigiéndose al "Guardián de esta tierra secreta/ donde serpentean las aguas coronadas del Avon", después el espíritu de Avón (soprano) invoca a la Imaginación (segunda soprano) contándole como le ha confiado Júpiter al pequeño Shakespeare para que lo cuide. Su juventud en lo más profundo de los bosques de Arden es descrita y después el poeta se lanza a una evocación de la atmósfera mágica de las hadas del Sueño de una noche de verano con una fraseología que recuerda mas a Milton que al propio Shakespeare. 

     En la segunda parte se alternan los desarrollos sombríos del bajo como observador de los crímenes sin nombre cometidos por las brujas con música de gran lirismo (vuelo de Ariel por los cielos representado por un oboe obligatto) . Un dúo de las dos sopranos dice que el problema está en que nadie puede hacer obedecer a los elfos  de la tierra, el mar y los aires como lo haría Shakespeare y finaliza la obra con la petición, entonada por el coro, a la Imaginación de conceder otro Shakespeare para la Isla. 

     En las arias y coros se pueden encontrar reminiscencias de Purcell, Haendel, Arne y J.C.Bach pero la personalidad de Linley nunca se ve comprometida por sus ancestros musicales y en el coro "What howling whirlwinds" recrea una esplendorosa evocación de la llegada del Romanticismo de Weber, Mendelsshon e incluso Berlioz

     Como ocurrió en el caso anterior, también aquí nos encontramos solamente con una grabación, espléndida por otra parte, de esta obra. Su reseña es la siguiente:

     Lorna Anderson (soprano), Julia Godding (soprano), Richard Wistreich (bajo). The Parley of Instruments Baroque Orchestra and Choir. Director: Paul Nicholson. Hyperion. CDA66613 DDD. Realizada los días 25, 26 y 27 de marzo de 1.992. Ingeniero de sonido: Tony Faulkner.

     Tanto la interpretación de los solistas como de la orquesta es una auténtica delicia. La misma firma tiene grabadas del mismo autor la música incidental de The Tempest (con la Obertura de The Duenna y varias obras más) en el CD CDA66767 y en noviembre de 1.997 realizó la grabación del oratorio The Song of Moses y el anthem Let God Arise (CD CDA67038). Todos estos discos compactos pertenecen a la serie The English Orpheus.

José M. Cortés Muñoz
Bibliografía

1.  Lang, P.H. 1.998. Reflexiones sobre la música. Ed. Debate. [Volver]
2.  La información sobre este compositor está sacada de los estudios del Dr. Allan Badley, reflejados en parte en la web de Artaria Editions (http://www.artaria.com). [Volver]
3. Badley, A. 1.996. Naxos. [Volver]
4.  Según: Staatsbibliothek zu Berlin - Preubischer Kulturbesitz Musikabteiluing mit Mendelssohn - Archiv: Mus.ms.10732; Stift Heiligenkreuz. [Volver]
5.  Según: Archivo de Gesellschaft der Musikfreunde in Wien: IX 2348 [Volver]
6.  Según: Stift Heilikenkreuz [Volver]
7.  Según: Staatsbibliothek zu Berlin - Preubischer Kulturbesitz Musikabteiluing mit Mendelssohn - Archiv: Mus.ms. 10725/4. [Volver]
8.  Badley, A. Op. cit [Volver].
9.  Badley, A. Op.cit. [Volver]
10. Badley, A. 1.999. Comunicación personal. [Volver]
11. Holman, P. 1.992. Hyperion Records Ltd. [Volver]
12. Holman, P. 1.995. En: The Linley Company (Chris Johnson) (www.linley.com). [Volver]
13. La información sobre esta obra procede de: Peter Holman, 1.992. Hyperion. Records Ltd. [Volver]

Agradecimientos:

Agradezco al Dr. Allan Badley su colaboración y gentileza al facilitarme el permiso para usar su material biográfico sobre Leopold Hofmann, así como su información sobre futuros proyectos de grabaciones de obras de este compositor.

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