Discos

Un gran contador de historias

Daniel Martínez Babiloni
viernes, 4 de mayo de 2007
Hans Werner Henze, Música de cámara vol. 2: Neue Volkslieder und Hirtengesänge (1983/1996), Der junge Törless (1966), Carillon, Récitatif, Masque (1974), Selbst-und Zwiegespräche (1984/1985), L’autunno (1977) Ensemble Villa Musica: Dag Jensen fagot y contrafagot; Jürgen Ruck, guitarra; Ulrike-Anima Mathé, Nicolas Chumachenco, Eivis Gaga y Jing Wen violines; Enrique Santiago y Eszter Hoffner, violas; Rudolf Gleisner y Martin Ostertag, violoncelos; Detlef Tewes, mandolina; Ellen Wegner, arpa; Ludger Lohmann, órgano; Jean-Claude Gérard, flauta, flautín y flauta alta; Ingo Goritzki, oboe y oboe d’amore; Ulf Rodenhäuser, clarinete, requinto y clarinete bajo; Frank Lloyd, trompa. Producción: Werner Dabringhaus y Reinmund Grima. Grabaciones realizadas en Hochschule für Musik de Stuttgart (FR) en diciembre de 2002 y en Fürstliche Ritbehn Bad Arolsen (WD), octubre y diciembre de 2005 para MDG Gold. Distribuído en España por Diverdi
0,0003437 Más allá de los tópicos por los que se conoce a Hans Werner Henze: izquierdista radical, antifascista, homosexual, provocador, rupturista con la vanguardia, estrenos escandalosos…, nos encontramos en este disco con un gran contador de historias. Como destaca Jürgen Ruck, flautista en Villa Musica [1] y autor de las interesantes notas de la carpetilla que acompaña al CD, su música está íntimamente ligada al lenguaje y a la literatura.

Muy pronto, a través de su maestro de piano y teoría, Henze entra en contacto con la literatura proscrita por los nazis: Trakl, Wedekind, Werfel, Hofmannsthal, Mann, Zweig y Brecht –todo lo que los nazis odian es para él bello y emotivo. En el teatro utiliza textos de algunos de los autores más importantes de la literatura universal: Cervantes es uno de los primeros en Das Wundertheater (1948). En su música vocal echa mano de Eurípides, Hölderlin, Rimbaud, Shakespeare y García Lorca entre otros. Sus más directos colaboradores son Ingeborg Bachmann, con el que crea obras como el ballet Der Idiot (1952), Auden en The Bassarids (1964-5), o el poeta Hans Magnus Enzesberger en El Cimarrón (1969-70) o Voices (1973).

Esta relación no se queda en el mero reparto de tareas entre libretista-poeta y músico; va mucho más allá: la propia música se empapa en literatura, y lo literario, en manos de Werner Henze, en música: “Lenguaje y música son dos esferas paralelas a menudo conectadas; más de la mitad de todo lo que existe en música consiste en un compuesto de palabras. Esta relación muestra diversas formas; unas veces la música prende violentamente al lenguaje, y lo aplasta en su abrazo, otras el lenguaje quiere aprovecharse de la música; ambos pueden degradar pero también pueden elevar uno al otro.”[2]

Las cinco piezas que recoge este disco son buena muestra de ello; de ellas cabría hablar como de cinco breves relatos. Su calidad narrativa –a veces sobre textos explícitos, otras un tanto implícitos– destaca sobre cualquier otro aspecto, pero no por ello se “degrada” la calidad de la técnica compositiva. Hablamos de un narrador musical de la talla de Mann, Borges o Nabokov.

Esta grabación es la segunda dedicada a su música de cámara –la anterior, también en este sello, incluye obras para dos guitarras– y se editó en 2006, año en el que Werner Henze cumplió ochenta años. Se trata de un registro muy interesante que da muestra de la calidad de la música escrita por el alemán, exiliado voluntariamente en Italia y del que sólo tenemos noticia en España muy recientemente, debido a los obvios problemas políticos derivados del franquismo.

Las cinco piezas, casi poemas sinfónicos, son obras de madurez y están compuestas entre la década de los 60 y 70, periodo marcado por un fuerte activismo político, y los años ochenta, época de reflexión sobre su técnica y estilo que le lleva a revisar muchos de los trabajos anteriores. Unos años antes rompe con los “monolíticos post-webernianos” de la escuela de Darmstadt a la que había llegado de la mano de Leibowitz junto a Boulez o Stokhausen. Hans Werner Henze emprende un camino en solitario que le lleva a despreciar a las vanguardias: “Me importan un pito las vanguardias”[3] dice un tanto histriónicamente.

Neue Volkslieder und Hirtengesänge (1983/1996) para fagot, guitarra y trío de cuerda, es una adaptación de una música incidental anterior, Ödipus der Tyrann (1983). En este momento, Werner Henze se encuentra inmerso en uno de sus proyectos formativos, da clases de composición tanto a músicos profesionales como aficionados con la ayuda de otros artistas amigos: es la llamada Colonia Henze en Mürzzuchlag (Estiria), ciudad fuertemente castigada por el desempleo. Hurbert Holmüller escribe una nueva versión del Oedipus y Henze, junto a tres compositores más, escribe la música. Su contenido es antimilitar, antifascista y revolucionario. En 1996 Henze lleva a cabo una revisión del trabajo y lo elimina de su catálogo pero crea una nueva obra, basada en la primera con el título que aparece aquí, en la que de forma muy estilizada plasma el ambiente y folclore de la ciudad donde llevó a cabo dicho proyecto.

Comienza con un Pastorale, Moderato de factura serial en el que el fagot canta –en lugar de la voz original– sobre unos contrapuntos de guitarra y cuerdas. Le sigue un melancólico Morgenlied y una Ballade donde el fagot, en un resuelto scherzo, nos acerca al folclore de la región en una especie de danza en compás ternario. El cuarto movimiento, Tanz, exige un dominio claro del instrumento y del stacatto en un momento que resulta grotesco –resuelto muy bien por Dag Jensen. La escena que deja de ser amable en el número anterior, se torna tensa y misteriosa en los siguientes: un breve (39’’) y oscuro Rezitativ para las cuerdas solas bajo la indicación de “Con Pathos” y Abdenlied, Allegreto misterioso en el que la tensión se acumula en una melodía que grita el fagot sobre unos ostinatos de las cuerdas y secos acordes de la guitarra, dentro de contrastadas intensidades. No obstante, la atmósfera se relaja y muestra el último y amable cambio de decorado, Aukslang.

Otra atmósfera tensa y premonitoria es la que genera el comienzo de Der junge Törless (1966), música sobre una historia a lo Naranja Mecánica de Kubrick con violencia, sadismo e indiferencia moral; metáfora, según los autores, de los patrones que sigue un régimen autoritario como el nazismo. Törless, joven sensible y de buena familia, por la que siente añoranza al estar en el colegio, tiene por colegas a un chico inteligente y cínico y a otro sencillo e ingenuo pero con tendencia a la violencia. El protagonista no tarda en ser atormentado, chantajeado y maltratado hasta que escapa de la escuela.

Esta historia, en la que se dan cita las “pasiones humanas”, es plasmada por Henze convincentemente en una fantasía musical. En un principio fue música –con instrumentos renacentistas como metáfora de inmadurez y juventud, según informa Ruck– para una película de Schlöndorff, transformada en un sexteto de cuerda en cuatro movimientos. Por ellos discurre, a modo de retrato psicológico de los personajes, la melancolía, el miedo, la soledad, la añoranza, y la violencia del segundo tiempo, Allegro marcato.

La obra que continúa, Carillon, Récitatif, Masque (1974), aunque no obedece a un programa concreto es un trabajo de encargo para una serie de televisión, está llena de luminosidad, sensualidad y erotismo –otro de los lugares comunes de Henze. En una atmósfera de ensoñación, propiciada por el timbre del trío de cuerdas pulsadas, mandolina, guitarra y arpa, nos pasea por el Mediterráneo. Un aire muy sensual y de abandono embriaga la obra en el momento en el que la guitarra rasga el primer acorde del Récitatif y por un momento parece que alguien va a cantar. En la danza final, Masque, emplea polimetrías y polirritmias.

Selbst-und Zwiegespräche (1984/1985) forma parte de un encargo para una banda sonora de una película de Jorge Silva Melo, To Lisbon, que posteriormente no llegó a filmarse. Los instrumentos elegidos -viola, guitarra y órgano pequeño- encuentran su parte escrita a solo, dúos o tríos sin ningún orden fijo, que dialogan entre sí o realizan monólogos. Cada una de ellas, en su mayor parte seriales, es independiente y contrasta en carácter, dinámica y tempo. Así, la estructura elegida en la grabación es: órgano solo, trío –muy interesante el uso del timbre oscuro de la viola–, guitarra sola, otra vez trío, dúo de guitarra y órgano y un tutti final. Si en la pieza anterior paseamos por el Mediterráneo, en ésta se hace presente la melancolía del fado y se refleja la saudade portuguesa.

La última obra que contiene el disco es uno de los mejores quintetos de viento que se hayan podido escribir. Con el título de L’autunno (1977-79) Henze vuelve a sorprendernos en una historia, basada en una novela de Joseph von Eichendorff, con profundidad psicológica y social. Esta musica per cinque suonatori di strumenti a fiato nos traslada a un escenario casi operístico; cada instrumento representa a una de las voces que intervienen en el teatro, no por sus características tímbricas sino por la cercanía en representar un rol determinado en cuanto a ideas, pasiones y sentimientos.

Los cinco movimientos están unidos por un puente en el que interviene un instrumento a solo, del moderato (I) al allegretto (II) es el clarinete quien desarrolla una cadencia en un estilo entre las Tres piezas de Stravinsky o Liturgia de cristal de Messiaen; del allegramente (III) al vivace (IV) nos transborda un gran solo de la trompa a lo Strauss; y quien da el último paso es el contrafagot, instrumento con el que se dobla la parte de fagot y se refuerza el carácter grotesco de este tiempo. El último movimiento, titulado Quia respexit humilitatem ancillae suae parte de una cita del Magnificat BWV 243 de Bach que interpreta el oboe. En este quinteto hay momentos de recogimiento y también de grandes sonoridades y amplias texturas; el compositor utiliza además de los instrumentos habituales en este tipo de plantillas (piccolo, flauta alta, oboe d’amore), requinto, clarinete bajo, contrafagot y tuba wagneriana.

Cinco historias que son sólo una muestra de la extensa producción de Hans Werner Henze, compositor con una personalidad compleja y un planteamiento artístico independiente sobre el que se centra su interés por comprender, mostrar y expresar la complejidad del ser humano; autor del que tal vez sus trabajos más conocidos –pese a su cercanía– en España sean las óperas estrenadas en el Real: The Bassarids en 1999 y L’upupa und der Triupmh der Sohnesliebe en 2004, y Boulevard Solitude en el Liceu, el pasado marzo (leer crítica). Por ello este tipo de registros ayudan a alumbrar a una figura sobre la que se supedita, muchas veces, lo político a lo musical.

Este disco ha sido enviado para su recensión por Diverdi

[1] Conjunto de músicos de la Berliner Philharmoniker y la Bayerisches Rundfunk, que colaboran en proyectos formativos y conciertos con la Fundación Villa Musica de Mainz (Renania-Palatinado, Alemania).

[2] Citado en VIRGINIA PALMER-FÜCHSEL: “Henze, Hans Werner”, Grove Music Online (ultimo acceso marzo 2007) http://www.grovemusic.com

[3] Entrevista de Lourdes Morgades a Hans Werner Henze publicada en Babelia, El País, nº 796 el 24 de febrero de 2007
Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.