Discos

Hace 300 años también se hacían adaptaciones de música ajena

Juan Krakenberger
martes, 8 de mayo de 2007
Francesco Geminiani: Concerti Grossi VII-XII, según el op.5 de Arcangelo Corelli. Academy of Ancient Music. Andrew Manze, director y violín solista. Producción: Robina G. Young; ingeniero de sonido: Geoff Miles. Un disco compacto DDD de 71’10 minutos, grabado en mayo de 1999 en St. John’s Smith Square, Londres. Harmonia Mundi HMX 2907262
0,0001934 Este es el segundo álbum de Harmonia Mundi, de los dos que cubren los doce Concerti Grossi que Geminiani compuso adaptando las Sonatas para violín y bajo continuo op 5 de su profesor, Arcangelo Corelli. No se trata de una simple orquestación o arreglo: hay exploraciones, expansiones, y una evidente evolución en materia musical. Cualquier estudiante de violín – de grado medio – reconocerá algún que otro movimiento, o una obra entera. Esto me pasó al escuchar el Concerto VIII – toqué esta sonata de Corelli como adolescente, y me acordé de los pasajes más difíciles como si fuera ayer. También reconocí la ‘Gavotta’, cuarto movimiento del Concerto X.

Estas sonatas de Corelli, y sus adaptaciones, tienen 4 o 5 movimientos, empezando por un preludio lento y sereno. Luego viene ya sea una ‘Courente’, ‘Alemande’ o ‘Gigue’, o sea un movimiento rápido. Sigue una ‘Sarabande’ lenta o un Adagio, y se termina con una ‘Giga’ o una ‘Gavotta’. La excepción la hace el Concerto XII, denominado “Follia”: variaciones sobre el conocido tema que provino en el siglo XVI de una danza portuguesa, descubierto por Francisco de Salinas, el organista burgalés. Corelli lo utilizó en su 12ª Sonata, y luego fue imitado, entre otros, por Vivaldi, Haendel, Frescobaldi, Lully, Pergolesi, Geminiani, Bach, Grétry, Salieri, Cherubini, Liszt, Nielsen, Rachmaninov y Henze. (Otro ejemplo más de cómo ideas musicales originales oriundas de España fructificaron luego en el extranjero). Se trata de 24 variaciones, siempre de 88 compases, casi como una passacaglia, con un bajo obstinado: algunas tranquilas, otras movidas y lucidas para el violín.

Como obra “fuera de programa” el cedé termina con una Sonata para Violonchelo, op 5 nº 2, esta vez sí original de Geminiani, en cuatro movimientos, siguiendo el canon de aquellos tiempos: Lento-Rápido-Lento-Rápido. Esta obra suena muy bien en manos de David Watkins, el violonchelista principal del conjunto, con el bajo continuo a cargo del clavecinista Richard Egarr y la violonchelista Alison McGillivray.

Los Concerti Grossi corren a cargo de la Academy of Ancient Music, en formación 5/4/2/2/1, clave y laúd o guitarra. Muchas veces, Geminiani recurre al violín solista y un discreto bajo continuo para la exposición de un movimiento, y en la repetición utiliza el tutti, colocando adornos y hasta alterando ligeramente alguna secuencia armónica. Andrew Manze, uno de los mejores especialistas en la materia, demuestra que conoce esta música íntimamente y le saca el mejor provecho, tanto como director que como intérprete. Su fraseo es admirable, y sus adornos de muy buen gusto. Afinación perfecta, sonoridad siempre adecuada: ¿qué más se puede pedir?

El librito que acompaña al cede trae comentarios históricos del propio Manze, en inglés, con traducción al francés y alemán. La nómina de los integrantes del conjunto menciona los instrumentos sobre los cuales tocan, todos originales o copia de originales – una lista impresionante. Por lo que puedo deducir, este cedé es una re-edición hecha en 2007 de otro de 1999, con la buena excusa del sello editor de adjuntar su catálogo discográfico. No me sorprende – la calidad es excelente y su escucha es placentera, en grado sumo. ¡Muy recomendable para el amante de la música barroca italiana!

Este disco ha sido enviado para su recensión por Harmonia Mundi

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