España - Euskadi

Una Flauta sin mucho brillo

Javier del Olivo
viernes, 11 de mayo de 2007
Bilbao, sábado, 5 de mayo de 2007. Palacio Euskalduna. W.A. Mozart. La Flauta Mágica. Libreto de Emanuel Schikaneder. Daniele Abbado, dirección de escena. Emanuele Luzzati, escenografía. Santuzza Cali, figurines. Roberto Manca, iluminación. Giovanni di Cicco, coreografía. Topi Lehtipuu, (Tamino). Anna Chierichetti (Pamina). Franck Leguerinel (Papageno). Milagros Poblador (Reina de la Noche). Kwangchul Youn (Sarastro). Marta Ubieta (Papagena). Rosella Bevacqua (Priera Dama). Alexandra Rivas (Segunda Dama). Francisca Beaumont (Tercera Dama) Markus Brutscher (Monostatos). Alfonso Echevarría (Sprencher) Tölzer Knabenchor (Primer, segundo y tercer muchacho). Coro de Ópera de Bilbao, Boris Dujin, director del Coro. Orquesta Ensemble Matheus. Jean-Christophe Spinosi, director musical. 55 Temporada de la ABAO. Ocupación 85%
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Termina la 55 temporada de la Asociación de Amigos de la Ópera de Bilbao (ABAO) con las representaciones de la conocida obra de Wolfgang Amadè Mozart La flauta mágica. Mucho se ha escrito sobre las intenciones tanto del libretista y conocido empresario teatral vienés Emanuel Schikaneder, como del propio Mozart a la hora de crear esta ópera. Sobre todo han tenido más repercusión aquellos comentarios que veían en su trasfondo intereses ocultos, mensajes cifrados y propaganda masónica. El interesante artículo del profesor Rainer Kleinertz que aparece en el programa general de la temporada nos recuerda, por el contrario, que la intención tanto de Schikaneder como del compositor era crear una obra de éxito que diera abundantes beneficios a un teatro comercial como era el de su estreno y no un espectáculo sólo para una élite iniciada. Está claro que La flauta recibe las influencias de la cultura liberal, del final de ese Siglo de las Luces que está acabando  cuando nace esta composición, donde el ideal del hombre es acabar con las fuerzas ocultas usando las armas de la razón y el conocimiento. Mozart, como hombre de su tiempo (incluso con el trato tan poco igualitario que le da a la mujer, a los ojos de los espectadores actuales), inclina a sus jóvenes protagonistas a tomar el camino que lleva al futuro y el progreso representado por Sarastro salvándoles del galáctico “lado oscuro” que representa la Reina de la Noche.

Anna Chierichetti, Kwangchul Youn y Topi Lehtipuu
Fotografía © 2007 by E.Moreno Esquibel

Poco de filosófico hubo en esta producción que firma Daniele Abbado y que procedente del Carlo Felice de Génova pone el acento en el lado más lúdico de la obra. Apoyada en una escenografía resultona y naïf del recientemente fallecido Emanuele Luzzati con toques que mezclan la Commedia dell’Arte con los gustos orientalistas del siglo XIX, la historia se va desarrollando y como si de un cuento desplegable se  tratara, por el escenario van pasando animales fantásticos, teatrillos y cubos que parecen construidos con recortables. Es una opción sencilla y bella que si no aporta nada nuevo tampoco desvirtúa la esencia de la obra.

Anna Chierichetti y Franck Leguerinel
Fotografía © 2007 by E.Moreno Esquibel

Con auténtica expectación se esperaba la actuación de Jean-Christophe Spinosi y su orquesta de instrumentos originales Ensemble Matheus, expectación no justificada por lo que después se vio en el foso. Y sobre todo creo que no ha cuajado la intervención por lo poco clara dirección de Spinosi que ha estado más pendiente de sus huestes que de lo que pasaba en el escenario. Ya en la obertura dejó claras sus intenciones: tiempos lentos muy lentos, tiempos rápidos muy vivos. Y así fue todo el primer acto. Consecuencias: momentos bastante soporíferos y cantantes perdidos yendo detrás de la orquesta, que, por otra parte, en líneas generales dio muestra de una gran profesionalidad. En el segundo acto las cosas se arreglaron algo, sobre todo en la sincronización de voces y orquesta, pero la tónica fue la misma. Tanto la orquesta como el director fueron muy aplaudidos.

Milagros Poblador
Fotografía © 2007 by E.Moreno Esquibel

Tampoco tuvo su noche Milagros Poblador. Todos recordábamos el buen sabor de boca que dejó la temporada pasada con su 'Olimpia' de los Cuentos de Hoffman. Esta vez, y sobre todo en su aria del primer acto no se le vio incómoda, casi desafinando y con grandes inseguridades que sólo enderezó algo en la famosa “Der Hölle Rache” donde sus coloraturas fueron muy justas. Destacó la 'Pamina' de Anna Chierichetti. Su voz fresca y juvenil vistió de elegancia mozartiana a su rol. Las tres damas protagonizadas por Rosella Bevacqua, Alexandra Rivas y Francisca Beaumont se vieron perjudicadas por la dirección de Spinosi pero cumplieron con solvencia sus papeles. Como también lo hizo la bilbaína Marta Ubieta en el siempre alegre papel de 'Papagena'. Y fueron muy aplaudidos los muchachos pertenecientes al Tölzer Knabenchor.

Topi Lehtipuu
Fotografía © 2007 by E.Moreno Esquibel

Topi Lehtipuu es un joven tenor finlandés que posee un instrumento brillante y de bellos registros muy adecuado para el papel de 'Tamino' pero que tiene que madurar mucho como actor. Su interpretación vocal no tuvo peros pero su expresividad fue deficiente. El 'Papageno' de Franck Leguerinel fue atractivo en lo musical y divertido en lo escénico, y se exceptuamos ciertos desajustes con la orquesta en el primer acto, brilló en sus intervenciones sobre todo en el aria del falso suicidio. Kwangchul Youn asumía el papel de 'Sarastro', de gran embargadura vocal, y lo solventó con dominio pese a un excesivo vibrato en las notas más bajas. El resto de los papeles masculinos estuvieron muy correctos destacando la bella voz y gran teatralidad de Markus Brutscher como 'Monostatos'.

Kwangchul Youn y Anna Chierichetti
Fotografía © 2007 by E.Moreno Esquibel

Impecable el coro de Ópera de Bilbao que una vez más demostró su seguridad y buen hacer.
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