Discos

Síntesis de tiempos, espacios y culturas

Paco Yáñez
jueves, 21 de febrero de 2008
Hilda Paredes: Uy U T’an; Cotidales; Ah Paaxo’ob; Can Silim Tun. Ian Pace, piano. Neue Vokalsolisten Stuttgart. Arditti Quartet. Ensemble Modern. Stefan Asbury, director. Hilda Paredes y Brian Brandt, productores ejecutivos. Valeria Palomino, Friedmann Trump y Thomas Eschler, ingenieros de sonido. Un CD DDD de 68:33 minutos de duración, grabado en la Sala Nezahualcoyotl de México, en la sede de la SWR y en la Alte Oper de Frankfurt, los días 19 de mayo de 2001, 10 de abril de 2002 y 25 a 26 de septiembre de 2003. Mode 149. Distribuidor en España: Diverdi
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Charlando hace unos meses con un importante compositor europeo sobre la austriaca Olga Neuwirth (Graz, 1968), éste la definía como la “chica del supermercado de la música europea”; por cuanto sus composiciones suponían una suerte de tomar de aquí y de allá diversas influencias estéticas disponibles en los ‘estantes’ de la vanguardia musical de la posguerra, que de esta forma se hacen audibles en su obra, conformando, y así me lo reconocía, un trabajo de notable y reconocible calidad musical.

Escuchando de nuevo las propuestas de la compositora mexicana Hilda Paredes (Tehuacán, 1957), ha vuelto a mi mente aquella definición de “chica del supermercado de la música” -quizás ya no sólo europea-, por cuanto en la obra de Paredes también se hacen audibles muchas y muy valiosas influencias que conforman un todo de, y así lo creo, notable altura artística en el que se filtran a través de su personalidad desde la cultura sonora de la Segunda Escuela de Viena hasta un Julio Estrada, ya en el presente; quizás el mayor exponente de la música mexicana contemporánea en los últimos años.

México es en la actualidad uno de los países fundamentales de Latinoamérica en cuanto a la producción cultural; una creación que sobrepasa las fronteras de su propio (y complejo) Estado para llegar a mercados como el norteamericano, donde muchos de sus cineastas han encontrado gran acogida, o el europeo, en el que han sido escuchadas bastantes obras de los nuevos compositores mexicanos, con nombres tan interesantes como el citado Julio Estrada, la propia Paredes, Germán Romero o Hebert Vázquez, así como jóvenes talentos como Juan Felipe Waller, Iván Naranjo o Rogelio Sosa.

Hilda Paredes, en todo caso, estableció su residencia en Londres ya en 1979, formándose en Inglaterra en instituciones tan importantes como la Guildhall School, la City University de Londres o la Manchester University. Ello no impide un estrecho contacto con México, donde programa una importante cantidad de conciertos al año, así como actividades de formación, producción radiofónica, etc. En su obra, el mundo precolombino y el México actual se dan la mano, junto a influencias netamente europeas, conformando una obra heterogénea de gran perfección técnica y de enorme potencia expresiva. Esto se hace audible ya en sus títulos, parte de ellos de origen maya, lengua de su familia en el pasado, y cultura en la que Paredes se sumerge como producto histórico de ésta que es, aun a pesar de haberla vivido tantos años a distancia; lo cual dice haber significado un reto para conocer su país y su ser más en profundidad.

La primera grabación de este CD es el cuarteto de cuerda Uy U T’an (1998). Se trata de una de las obras más interesantes de Hilda Paredes por su modernidad y su apuesta por un sonido de gran expresividad en paralelo con una técnica muy depurada. En sus notas, Richard Toop nos habla de un cuarteto que pretende mostrar cuatro personalidades totalmente diferenciadas, lideradas por un violín “loco e hiperactivo”, algo que podría corresponderse con un retrato del propio Irvine Arditti, marido de Hilda Paredes y muy posiblemente su mejor asesor a la hora de componer para instrumentos de cuerda. Estos ‘cuatro temperamentos’ son magistralmente expuestos y desarrollados por un Arditti Quartet que ya había firmado un excepcional Estrada para Montaigne (MO 782056) en su día, al cual este cuarteto de Paredes me sigue recordando en más de un aspecto.

Cotidales (2001), para piano y cuarteto de cuerda, es también una pieza de personalidades y temperamentos como Uy U T’an. En este caso, la escritura es menos radical, más calmada, con ciertos ecos bergianos que asoman por momentos, así como con un aura más misteriosa y oscura. En la parte para piano conviven las acciones instrumentales dentro del instrumento, en la línea de un Crumb, con partes de gran virtuosismo de teclado. Tanto Ian Pace como el Arditti Quartet se muestran magníficos en su interpretación, más comedidos y ‘poéticos’ que en el cuarteto; buscando más la línea de exploración tonal y sus puentes internos que la arista y la ruptura abrupta.

El ‘concierto para ensemble’ Ah Paaxo’ob (2001) es un encargo del Ensemble Modern de Frankfurt, que lo interpreta en este CD con su habitual nivel de excelencia y perfección en refinamiento técnico y tímbrico, dirigido por Stefan Asbury. La base de esta obra es, de nuevo, la cultura maya, y más en concreto la medida del tiempo que esta sociedad precolombina observaba. Los mayas tenían 13 días, para los cuales existían 20 nombres, creando ello ciclos superpuestos; algo que se deja escuchar en esta obra que se abre con un patrón también de 13 notas y que trabaja de forma muy incisiva el elemento rítmico y la medida, así como el timbre. Más allá de aspectos numerológicos, de nuevo personalidades muy marcadas y simbólicas son asignadas a los músicos, ya sea individualmente o agrupados en secciones; algo que nos habla del planteamiento tan dramatúrgico de la música de Paredes, aspecto éste que cualquiera que conozca sus dos óperas de cámara (The Seventh Seed y la reciente El Palacio Imaginado) tendrá meridianamente claro, pues ahondan en la escritura musical como vía de análisis del carácter de los personajes, como estas piezas de cámara ya dan fe en lo instrumental.

Por último, Can Silim Tun (1999) está escrita para cuarteto vocal y cuarteto de cuerda. En esta obra, Richard Toop ha visto fuertes influencias de Gesualdo y del estilo vocal renacentista, así como dos fuertes secciones marcadas la primera por el erotismo y la segunda por una fuerte agresividad. Cuarteto de cuerda y voces trabajan de forma muy intrincada sobre dos textos de señalado componente mágico y ritual, al punto de que la obra es una verdadera invocación arcaica tratada con el carácter actual del que Paredes dota a todas sus piezas, así como con la sensación de cuajar en ella influencias de nuevo diversas. El grupo vocal dedicatario, los Neue Vokalsolisten de Stuttgart, y el Arditti Quartet firman una interpretación de auténtico ensueño, refinadísima en las cuerdas y muy expresiva en lo vocal, al nivel de excelencia habitual de éste que es uno de los mejores conjuntos vocales del mundo, en su salsa en este tipo de repertorios.

Por lo que a las tomas sonoras se refiere, éstas son excelentes en los registros protagonizados por el Arditti Quartet; mientras que la grabación del Ensemble Modern es técnicamente deficiente, sin amplitud sonora ninguna, ni balance adecuado. La presentación del CD incluye, como siempre, abundantes textos y fotografías.

Este disco ha sido enviado para su recensión por el Ensemble Modern

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