Discos

Así en el arte como en la vida

Paco Yáñez
miércoles, 19 de marzo de 2008
Karlheinz Stockhausen: Donnerstag aus Licht. Michael: Robert Gambill, Michael Angel y Markus Stockhausen. Eva: Annette Meriweather, Suzanne Stephens y Elizabeth Clarke. Luzifer: Matthias Hölle, Mark Tezak y AlainLouafi. Acompañante de Michael en el Examen: Majella Stockhausen. Dos golondrinas: Alain Damiens y Michel Arrignon. Dos muchachos: Hugo Read y Simon Stockhausen. Chor des WDR Köln. Rundfunkchor Hilversum. Ensemble InterContemporain. Rundfunkorchester Hilversum. Freies Bläser und Schlagzeugensemble. Peter Eötvös y Karheinz Stockhausen, directores. 4 CDs de 210:59 minutos de duración grabados en Colonia, en el IRCAM de París, en Hilversum y en Hamburgo entre mayo de 1980 y enero de 1982. Stockhausen Verlag CD 30 A-D
0,0003091

Tras la muerte de Karlheinz Stockhausen, el pasado 5 de diciembre de 2007, una de las formas de homenaje que consideraba más pertinentes era la de repasar sus composiciones fundamentales a través de las magníficas ediciones en CD preparadas por la Fundación Stockhausen de Kürten. Tras comentar dicha posibilidad con nuestra directora, esa idea no sólo cobró forma -como pueden hoy comprobar en las páginas de Mundoclasico.com- sino que dio lugar también a una extensa e interesante entrevista con Kathinka Pasveer, responsable de la mencionada fundación y una de las intérpretes más destacadas de la música del compositor de Mödrath.

A la hora de seleccionar una composición para comenzar este viaje por la obra de Stockhausen, pocas dudas albergaba de que Donnerstag aus Licht (1978-80) era la más adecuada, por cuanto supone el comienzo del ciclo más ambicioso e importante acometido por Karlheinz Stockhausen, así como un perfecto ejemplo de la interdisciplinariedad que buscaba en sus creaciones, un aporte de elementos autobiográficos muy relevantes, y en sí misma, con ese viaje de Michael (verdadero alter ego del compositor), la entrada idónea a éste nuestro recorrido por su música.

Licht (1978-2003) constituye uno de los proyectos operísticos más ambiciosos de la historia de la música, con sus siete óperas repartidas a lo largo de los siete días de la semana: Montag aus Licht (1984-88), Dienstag aus Licht (1977-91), Mittwoch aus Licht (1995-97), Donnerstag aus Licht (1978-80), Freitag aus Licht (1991-94), Samstag aus Licht (1981-83) y Sonntag aus Licht (1998-2003). Este ciclo, de proporciones gigantescas, responde, según José Manuel López López, al proceso de constante agrandamiento de las obras del compositor alemán, que llegaría a su extremo en esta macropieza de alrededor de 28 horas de duración total. En su desarrollo, Stockhausen da salida a su ambición por crear una música universal y panteísta, en la que se reúnan las culturas y los sonidos fundamentales de las distintas civilizaciones para sintetizar una suerte de voz de la humanidad, de fusión de implicaciones místicas y religiosas, con la que contarnos su evolución personal histórica y filosófica, sus pesadillas de la infancia y sus deseos de realización a través de una suerte de comunión sensual y artística.

Partiendo de las implicaciones mitológicas, zodiacales y religiosas del ciclo, este Jueves de Luz sería el día de Júpiter, del saber de los dioses y de la partida del viaje iniciático de Michael -su materialización humana y protagonista de esta jornada- en su búsqueda; un viaje en el que, como el Goldmundo de Hesse, Michael aprenderá la vida a través de la vida. Donnerstag se abre con el saludo de Michael al público, emplazando un grupo de cámara en el foyer de la ópera, donde toca durante la entrada de los espectadores al recinto. Ya en éste, lo primero que vamos a conocer es la juventud de Michael, que centra las tres escenas del primer acto: ‘Michael Jugend’. En directo paralelismo con la vida de Stockhausen, la infancia de Michael está marcada por la pobreza, por la locura y asesinato de la madre (la del compositor fue internada en un psiquiátrico y ejecutada en 1941 por los nazis, como parte de su ‘solución final’), por las enseñanzas de música, danza y teatro de sus progenitores (su padre era profesor de escuela, como en la ópera, y desaparecido así mismo en la guerra). El pequeño Michael (Stockhausen) pronto comprende el poder de la música y del arte para superar el horror de la vida, al tiempo como refugio y como comprensión de los resortes de la existencia y la mente humana. En su recorrido vital se le aparece la Luna Eva, símbolo de la feminidad eterna, del erotismo, de la fusión de vida, música y arte, y aspiración mística de Michael. Como fin del primer acto, Michael se enfrenta a un tribunal de examen para acceder a la escuela de música; tribunal ante el cual Michael se presenta a través de los tres artistas que representan este papel: como cantante presenta su infancia vista a través de los ojos de su madre en el primer examen, como trompetista la presenta vista por su padre en el segundo, y como bailarín se presenta como niño, uniendo danza, tres trompetas y canto en el tercer examen; ante lo cual es unánimemente admitido por Eva y Lucifer, que desdoblados en dos personalidades cada uno forman el cuarteto del tribunal de acceso.

El segundo acto, ‘Michaels reise um die Erde’ -primero de la ópera en ser compuesto-, representa el viaje del protagonista alrededor del mundo, en un nuevo paralelismo con la vida del compositor, que tras su juventud se aventuró por distintos países; especialmente Japón, cuya música tradicional influyó decisivamente en la idea de Stockhausen de conformar una música universal síntesis de culturas. Michael, caracterizado en este caso por la trompeta, recorrerá con su voz la Tierra, representada por la orquesta a través de sus sonidos; un viaje en el que reencuentra a Eva (clarinetista, la propia Susanne Stephens, esposa en la vida real del compositor) con la que descubre las siete culturas básicas de la Tierra, que Stockhausen intenta fundir en su afán de interculturalidad de corte panteísta, y que se materializan en Europa (Colonia, su ciudad), Estados Unidos (Nueva York), Israel (Jerusalén), Japón, Bali, India y África. Se trata de un acto con una presencia muy marcada del metal y todo un ejemplo puro de la obra de Stockhausen a nivel conceptual y estético. Como muchas otras partes de Donnerstag aus Licht y del ciclo Licht en general, este segundo acto funciona como obra autónoma, ejecutable como pieza de concierto con el nombre de Michaels Reise (1978).

El espectacular tercer acto, ‘Michaels Heimkehr’, supone el retorno a casa de nuestro camarada errante, de nuestro Goldmundo, una vez conocida la realidad de la vida en mayor profundidad y captados los sonidos que conforman la misma. A su regreso es recibido por Eva y por toda la comunidad en forma de coros invisibles y orquesta, en un despliegue musical de dimensiones extraordinarias que marca quizás el punto más logrado de la ópera. En la primera escena, ‘Festival’, se celebra jovialmente la encarnación de Michael en jueves; celebración rota por la aparición de Lucifer, que obliga a un duelo entre Michael (como tenor, trompetista y bailarín) y el diablo (como bajo, trombonista y danza-mimo), que concluye con la expulsión de éste último. Le sucederá el segundo acto, ‘Vision’, una afirmación mística de la figura de Michael a través de sus tres caracterizaciones, en las que el bailarín une a tenor y a trompetista, cada uno de los cuales ejecuta las fórmulas que se van integrando para afirmar aquélla que representa a Michael y que vence a la de Lucifer. En el momento de clímax, Michael recuerda siete momentos de su vida que conforman su visión y explicación de la misma, a la vez que las iniciales de su nombre:
Melodías de su infancia con su padre y su madre,
Intensidad del amor a través de la luna Eva,
Cromatismo del alma durante la prueba del examen,
(H)armonía de los lenguajes en su viaje alrededor de la Tierra,
Audiograma de las emociones en la crucifixión,
Éxtasis de polifonía en ascensión, y
Luz de la resurrección en su regreso a casa.

La ópera se consuma con la aparición en escena de una cruz rodeada de tres círculos azules concéntricos que representan a Michael, y la afirmación que éste realiza del amor de Dios y su poder sobre el mal. Le sigue una despedida a los espectadores, interpretada por 5 trompetistas emplazados en distintos balcones de la plaza adyacente al teatro de la ópera. Vestidos como Michael, estos tocan diversos fragmentos de la formula del protagonista de la Donnerstag, de modo independiente, entre largas pausas e intervalos que van desapareciendo en la distancia, conformando un bellísimo espacio multifocal.

Todo este recorrido que une la vida y el arte de Stockhausen se desarrolla a través de muy diversas combinaciones vocales, instrumentales y electrónicas, con un uso extensivo de la ‘fórmula’, recurso ya trabajado por Stockhausen en obras anteriores, y que gracias a sus ciclos le permite compactar musicalmente las casi cuatro horas del espectáculo y las presencias desdobladas en tres caracteres de los personajes. Los catorce solistas del estreno, así como los que Stockhausen seleccionó para esta grabación (prácticamente los mismos) son auténticos especialistas en este repertorio, conformando una versión realmente extraordinaria en todos los aspectos. A pesar de que el estreno mundial de Donnerstag aus Licht tuvo lugar en Milán el 15 de marzo de 1981, esta grabación comenzó parcialmente ya con anterioridad, en 1980, y es exactamente la misma aparecida en su día en la Deutsche Grammophon, pues sus derechos fueron adquiridos por la Stockhausen Verlag.

Todas las grabaciones que integran esta macro-ópera fueron supervisadas, por lo tanto, minuciosamente por Karlheinz Stockhausen, que dirigió junto a Peter Eötvös varias de sus escenas. Fragmentos como los ‘Coros invisibles’ son de una belleza subyugante, y de hecho se encuentran de forma autónoma en el CD 31 de esta misma edición. Las tomas, mayoritariamente realizadas en radios alemanas, así como en el IRCAM parisino, son muy buenas y permiten disfrutar plenamente de ésta, en mi opinión, una de las óperas más importantes del Siglo XX. Es de esperar que en el futuro se edite alguna versión en DVD, así como en formato audio multicanal, para dar mayor realismo a la propuesta de espacio con sonido multidireccional de Stockhausen.

La presentación de esta edición es magnífica, con un libreto con abundantes explicaciones sobre la ópera, así como con todos los datos de interpretación escena por escena. Se presentan, así mismo, numerosísimas fotos que dan idea de cómo fue el estreno de la obra y que permiten seguir visualmente el planteamiento de la misma. Aquellos/as que deseen hacerse con esta edición de la Donnerstag aus Licht deben realizarlo, hoy por hoy, a través de la web de la propia Stockhausen Verlag.

Disco enviado para su recensión por la Stockhausen Stiftung.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.