España - Galicia

La civilización que vino de Nápoles

Xoán M. Carreira
lunes, 2 de julio de 2001
A Coruña, viernes, 29 de junio de 2001. Teatro Rosalía Castro. La Capella della Pietà de'Turchini, Dir. Antonio Florio. Concierto semiescenificado con números vocales de óperas buffas de compositores napolitanos (Pietro Auletta, Domenico Cimarosa, Francesco Grillo, Gaetano Latilla, Leonardo Leo, Giovanni Paisiello y Leonardo Vinci, el Concierto para flauta de Domenico Sarri y la Sonata a cuatro para cuerdas de Pierro Marchitelli. Festival Mozart de La Coruña. Aforo: 750 localidades. Asistencia: 90%
0,0001257 "Como significación del desenvolvimiento intelectual de Galicia; como dato, que no debemos perder de vista, para significar la marcha de la civilización en nuestro territorio. cúmplenos ahora consignar la introducción de la ópera bufa en el coliseo de La Coruña, y los acalorados debates que hubo con este motivo en el Ayuntamiento." (Benito Vicetto: Historia de Galicia, Ferrol: 1873)La actuación en el viejo teatro de ópera coruñés de La Capella della Pietà me trajo a la memoria el comentario del primer historiador de Galicia acerca de que la contribución de la ópera a "la marcha de la civilización" en Galicia. Casualmente, en el programa se interpretó un aria de La Locandiera (Nápoles, 1738) de Pietro Auletta, el primer compositor de ópera representado en Galicia, en el año 1768. Se trataba de Orazio, estrenada en Nápoles en los carnavales de 1737 y recuperada en París en 1752 por la mítica compañía de Eustachio Bambibi con el título Il maestro di musica con atribución a Pergolessi. En España se estrenó un par de años antes, en Barcelona, con el título de Il maestro di capella que es con el que se representó en Coruña por la compañía napolitana de Nicolè Setaro, un empresario importante que había presentado sus espectáculos en las principales ciudades italianas, incluyendo Nápoles y Venecia.Casualmente, el primer regalo fue un dúo de La Finta Cameriera de Gaetanno Latilla, estrenado en el Teatro Valle de Roma en la primavera de 1750, que Setaro representó en Barcelona aquel mismo año. El gracioso dúo de esta comedia sobre un criado travestido semejó una suerte de homenaje imprevisto a Jack Lemmon, fallecido el día anterior al concierto, dado el parecido entre el dúo y la escena final de Some Like It Hot (1959) en la que Billy Wilder nos enseñó que nadie es perfecto, salvo el actor Jack Lemmon.Doscientos años antes de que Billy Wilder empezara a dirigir comedias perfectas, en Nápoles habían descubierto un procedimiento no menos perfecto de composición y distribución de óperas heroicas y cómicas, oberturas, sinfonías, ballets y música incidental que monopolizarían el mercado europeo durante todo el siglo XVIII. En 1739, el viajero francés Charles de Brosses escribía que "Nápoles es la capital musical del mundo", opinión ratificada por numerosos observadores a lo largo del siglo, si bien ya en 1771 Charles Burney se quejaba de la decadencia del Conservatorio. A pesar de ello, la ópera napolitana mantuvo su primacía europea hasta la época napoleónica y será Rossini quien la remate al romper con la tradición e incorporar a sus óperas cómicas los descubrimientos armónicos e instrumentales de la escuela vienesa y, poco después, los códigos dramatúrgicos franceses en sus óperas serias.El espectáculo presentado por La Cappella della Pietà es un paseo por la historia de la ópera cómica napolitana desde Domenico Sarri (1679-1744)y Leonardo Leo (1649-1744) hasta los "parisinos" Domenico Cimarosa (1749-1801)y Giovanni Paisiello (1740-1816). Cuidado hasta el mínimo detalle en lo vocal, en lo instrumental, en la dramaturgia y en el vestuario, el espectáculo es un logro de un equipo perfectamente coordinado gracias al cual todos los espectadores comprendimos porque la ópera napolitana conquistó Europa. Despepitantes arias, dúos, tercetos y concertantes maravillosamente escritos para la voz, con una interpolación instrumental en cada parte y como 'traca final' el concertante onomatopéyico Fa l'alluorgio cammenare de Leo, una suerte de scat en el que los cantantes emulan el sonido de diversos instrumentos. Entre los regalos, Florio tuvo la cortesía de ofrecernos una seguidilla a cinco de una zarzuela de José de Nebra, un excelente compositor de la Real Capilla Española.Al igual que sus antepasados, Antonio Florio consiguió hacer feliz al público. Como ha escrito el domingo 1 nuestro colega de La Opinión, La Capella insufló frescura a la programación del Festival Mozart y consiguió que "una conexión directa con el público". Que ese y no otro ha de ser el primer objetivo de la ópera.
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