Austria

Escaleras abajo

Agustín Blanco Bazán
viernes, 20 de junio de 2008
Viena, domingo, 8 de junio de 2008. Staatsoper. I vespri siciliani , ópera en cinco actos de Giuseppe Verdi, con libreto de Augustin Eugène Scribe e Charles Duveyrier, traducido al italiano por Arnaldo Fusinato. Herbert Wernicke, producción escénica. Leo Nucci (Monforte), Sondra Radvanosvky (Elena) Keith Ikaia Purdy (Arrigo) Paata Burchuladze (Procida). Orquesta y coros de la Ópera del Estado de Viena bajo la dirección de Miguel Ángel Gomez Martinez
0,0001345 Herbert Wernicke murió en 2002 y también su puesta vienesa de 1998 para I Vespri siciliani ha muerto. La reciente reposición de la Opera de Viena fue, pues, un acto de necrofilia artística no exento de peligrosidad para interpretes que debieron subir y bajar la empinadísima escalera que sirve de cuadro único mientras negociaban algunas de las más difíciles tesituras escritas por Verdi.

Comencemos por la duquesa Elena, un personaje que Callas, bajo la dirección musical de Eric Kleiber, supo elevar a la categoría de los grandes personajes verdianos en uno de los Maggio Musicale Florentino de los años cincuenta. Sonia Radanovsky casi perdió el equilibrio dos veces, la última de ellas…si, imagina bien el lector, justo cuando bajaba coquetamente revoloteando sus faldas de novia, durante la introducción orquestal del bolero. La voz también está bajando peligrosamente a una estridencia y volúmenes incontrolables y a una imprecisión de ataque que hace que cada nota desborde el cauce de contención necesario para poder atacar la siguiente. Su 'Arrigo! ah! parli a un core' fue de cualquier manera conmovedor por su entregada y superlativa sensibilidad de declamación.



Radvanovsky, Burchuladze e Ikaia Purdy
Gentileza de la Ópera de Viena


¿Y Arrigo? Pues bien, el pobre Arrigo recibió un apasionado abucheo en respuesta a la consistente inseguridad y falta de afinación de su intérprete, Keith Ikaia Purdy en el recitativo-aria 'Giorno di pianto La brezza aleggia intorno'. Y no es que la voz no sea buena. Hay en ella buen apoyo y fuerza de proyección, pero como en el caso de su novia, falta el control en los pasajes de bravura.

La alternativa de bajos del Este para papeles verdianos tiene ilustres antecedentes en Christoff y Ghiaurov, pero aún en ellos se extraña a veces esa vocalización mas abierta e intensa en el mordente que caracterizaba a Ezio Pinza y Cesare Siepi, y que ahora hereda Ferruccio Furlanetto. Burchuladze excedió las opacidades de sus precedentes eslavos hasta el límite de lo aceptable. Su voz, siempre poderosa en volumen y fuerza de proyección es ahora demasiado oscura y reverberante para cantar 'O tu Palermo' con el fraseo requerido para articular las frases de pasaggio con un color afín a la melodía.

Solo Leo Nucci supo cantar su Montforte con la requerida italianita y una voz algo cansada y recurrente en el uso de appogiature, pero cálida y efectiva en su expresión general.

La dirección orquestal de Gómez Martínez fue rutinaria, pesada, y falta de color e inspiración. Con ello, los defectos de esta obra, consistentes en fragmentación y falta de narrativa coherente resaltaron sobre sus virtudes, a saber, originales usos de dinámicas y armonías, intensa caracterización de los personajes principales y una exploración de posibilidades orquestales que preanuncia los gloriosos años de madurez del compositor. Solo el coro de la Opera de Viena supo elevarse en un inspiradísimo liderazgo lírico dramático, con impactante masa de proyección, y medular precisión de ataque.
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