España - Andalucía

En el aire de Granada

Ismael G. Cabral
jueves, 19 de julio de 2001
Granada, miércoles, 4 de julio de 2001. Ciclo Música Electroacústica en el Planetario del Parque de las Ciencias. 2. Electroacústica e instrumentos: S. Lanchares: Recordando a Ma Yoan. H. Vaggione: Schall. T. Bruynell: Soft song. J. Villa Rojo: En el aire (de Variantes tímbricas). E. Del Cerro: Hipérbole de mi memoria. J.C. Risset: Pasajes. TAIMAgranada. José Luis Estellés, clarinete. Juan Carlos Chornet, flauta. Eduardo Martínez, oboe. 50º Festival Internacional de Música y Danza de Granada.
8,68E-05 La segunda sesión en el Planetario del Parque de las Ciencias estuvo a cargo de un nutrido grupo de compositores interesados por las relaciones en vivo o grabado de los instrumentos en su diálogo con el sonido puramente electrónico. Para ello se había confiado a tres integrantes del cada vez más pujante grupo especializado, TAIMAgranada la interpretación de tres piezas en las que el músico en vivo habría de conversar, en muchos casos encarnizadamente con el sonido grabado en cinta.De Santiago Lanchares (1952) atendimos su Recordando a Ma Yoan. Obra irregular, en la que el clarinete se mezcla con el sonido de la cinta en la que previamente se ha grabado el instrumento de viento. Finalmente todo se reduce a una pobre partitura para clarinete en la que la electroacústica es un complemento innecesario por mal combinado. Pena de desperdiciar al excelente músico que es José Luis Estellés en tamaña insignificancia.Mejor suerte corrió el oboe de Eduardo Martínez en Soft song de Ton Bruynèl (1934-1998). A pesar de su brevedad, la electrónica se torna sugerente y el oboe discurre con personalidad propia a la manera de un antagonista de la cinta. A pesar de su excesiva dificultad interpretativa y de escucha, Pasajes de Jean-Claude Risset (1938) se saldó con una generosa ovación del público para la obra y para su intérprete, el flautista Juan Carlos Chornet.Más interesante fueron las piezas que prescindiendo de la figura del músico, incluyeron al instrumento como un elemento más del discurso electroacústico. En orden de interés de menor a mayor; Hipérbole de mi memoria de Emiliano del Cerro (1951), obra con un fuerte componente textual que se antoja más como pieza de arte sonoro que como música electroacústica pura. En el aire de Jesús Villa Rojo (1940) vino a demostrar una vez más la maestría del compositor e investigador de las posibilidades del clarinete, aquí llevado al límite de sus potencialidades tímbricas gracias al trabajo con la electrónica. Y por último, Schall de Horacio Vaggione (1943), magnífica composición que toma como punto de partida al piano para desde ahí, elaborar una densa caligrafía sonora que desemboca en ruido blanco, y que es variado en el discurso mediante complejos procedimientos de síntesis que ejemplifican el trabajo serio y fascinante de su autor.
Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.