Costa Rica

Méritos y reparos

Andrés Sáenz
lunes, 20 de octubre de 2008
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San José de Costa Rica, viernes, 3 de octubre de 2008. Teatro Nacional. Misha Keylin, violín (Antonio Gagliano II, Nápoles, 1831). Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Director invitado: Raymond Harvey. Nikolái Rimski-Kórsakov, La gran Pascua rusa opus 36. Henryk Wieniawski, Concierto N° 2, en re menor, para violín y orquesta opus 22. Robert Schumann, Sinfonía n° 2 en do mayor opus 61. IX Concierto de la Temporada oficial 2008
0,0001662 Invitado frecuente en las últimas temporadas como solista de los conciertos de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), el violinista ruso-estadounidense Misha Keylin de nuevo demostró depurada musicalidad e impresionante pericia técnica en su sensitiva y vigorosa interpretación del Concierto N° 2 en re menor para violín y orquesta opus 22, del compositor y violinista virtuoso Henryk Wieniawski (1835-1880), personalidad distinguida del posromanticismo polaco.

Bajo la batuta del estadounidense Raymond Harvey, quien debutó como director invitado en el noveno concierto de la actual temporada, el viernes, en el Teatro Nacional (TN), el acompañamiento dispensado al solista por la OSN, especialmente difícil en esta obra, se mantuvo exacto, acucioso y unido.

El desempeño de Keylin, Harvey y la OSN entusiasmó al público, escaso en la ocasión, sin duda debido al fuerte aguacero nocturno, y el solista correspondió a los aplausos insistentes, fuera de programa, con el Estudio-Capricho n° 4, del mismo Wieniawski.



Misha Keylin durante el concierto
Fotografía © 2008 by Eyleen Vargas


Al inicio, Harvey y la orquesta modelaron una ejecución centelleante, solemne y enérgica de La gran Pascua rusa opus 36, obertura de concierto de Nikolái Rimski-Kórsakov (1844-1908), figura principal de la escuela nacionalista rusa.

Después del intermedio, no tan meritoria consideré la lectura que el director y el conjunto ofrecieron de la Sinfonía n° 2 en do mayor opus 61, de Robert Schumann (1810-1856), representante ilustre del romanticismo alemán. Bien que Harvey obtuvo de la orquesta una ejecución global aceptable de la pieza, los pormenores interpretativos me parecieron menos satisfactorios, acaso debido a que la OSN tiene poca experiencia con las particularidades de la música sinfónica de Schumann, que ha figurado muy pocas veces en la programación de los conciertos.

Otra traba fue el tiempo de ensayo reducido para la obra, a causa del compromiso impuesto a la orquesta de celebrar un concierto privado a media semana. De ahí la ausencia de homogeneidad, ímpetu y refinamiento en la actuación de la OSN, pese al acercamiento estilístico intentado por Raymond Harvey.

El repertorio

Wieniawski. Producto de la escuela francesa de violín, el virtuoso ejerció una influencia reconocida sobre la decimonónica escuela rusa de violín, debido a su larga estadía en San Petersburgo. En 1862, ahí compuso y él mismo estrenó el segundo de sus dos conciertos para violín y orquesta.

Rimski-Kórsakov. Autodidacta, de joven abandonó una carrera promisoria en la Armada rusa para dedicarse a la música. Junto con Berlioz se le considera el orquestador más brillante del siglo XIX. La obertura La gran pascua rusa data de 1888 y se basa en temas litúrgicos de la iglesia ortodoxa.

Schumann. La Segunda sinfonía, concluida en octubre de 1846 y estrenada en Leipzig al mes siguiente, se consideró en una época la menos lograda de sus cuatro sinfonías; hoy se aprecian las originales innovaciones formales de la obra.
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