Argentina

Otra vez un director invitado, y van…

José Mario Carrer (1937-2022)
viernes, 5 de diciembre de 2008
Salta, jueves, 27 de noviembre de 2008. Teatro Provincial de Salta. Solistas: Cecilia Ulloque y Dante De Simone (flautas). Orquesta Sinfónica de Salta. Director: Mª Yeny Delgado (Cuba). Obertura La Italiana en Argel (Gioacchino Rossini 1792-1868). Concierto para dos flautas y orquesta (Domenico Cimarosa 1749-1801). Sinfonía nº 1 en sol menor op. 13 (Pedro I. Chaicovsqui 1840-1893). Aforo 45%
0,0001304 Anticipándome a la crítica del concierto de Yeny Delgado, que catalogaría de bastante bueno, me parece importante que la población conozca algunos aspectos del funcionamiento de la Orquesta Sinfónica. El primero es el tema del “director invitado” que está llegando a un extremo preocupante. Cuando en el 2007, el señor Luis Gorelik ganó el concurso para conducir la orquesta local, no solo modificó el régimen de conciertos semanales a quincenales, con el argumento de que a mayor cantidad de tiempo de preparación, cada concierto tendría mejor nivel que el exhibido hasta esa fecha, sino que el publico, que en definitiva es quien sostiene económicamente este magnífico organismo con sus impuestos, iba a tener mejor música.

Esto no se cumplió pues Gorelik hace preparar cada repertorio con el director asistente y él llega muy pocos días antes del concierto, como tampoco cumplió, el mencionado, la idea de vivir en Salta obligado por lo especificado en el concurso referido, que habla taxativamente de “dedicación exclusiva”, no respetando tampoco lo relativo a “rotaciones” del reglamento interno del organismo.

En este punto, sería interesante conocer a través de la Administración, cuantos días en este año 2008 estuvo en nuestra ciudad el titular de nuestra orquesta. Es más. El público asistente que tantos años costó formar, ha decaído de modo ostensible. Hoy se vende aproximadamente un 20% de la capacidad del Teatro Provincial. El resto son entusiastas invitados por las autoridades culturales. En este año el Señor Gorelik ha dirigido cerca de dos decenas de veces mientras que los directores invitados lo han hecho en diecisiete oportunidades. (Gilardi, Lhez, Calderón, Becerra, participantes del curso de dirección, Izcaray, Amado, Reverté, Céspedes, Delgado).

¿Qué sucede cuando hay un “director invitado”? Simple. El Señor Gorelik no está en Salta y por tanto no existe comunicación con el maestro visitante, con los músicos y con el público. Así es muy difícil o imposible establecer una dosis de “afecto societatis” con todos los nombrados, como existía antes. Dijo el Señor Gorelik que habría directores invitados de calidad internacional, lo cual hubiera sido altamente beneficioso para todos, pero bueno es saber que algunos de los que han venido son perfectos desconocidos que ni siquiera llegan al nivel del mismo Gorelik, Izcaray, Lhez o Alonso Crespo. En próximos comentarios diré cómo se viabiliza la invitación de los denominados “directores invitados” pero anticipo que el tema no es imputable solo a Gorelik sino que se extiende, tal vez con mayor responsabilidad, a quienes permiten que suceda lo que sucede. ¿Saben que el Señor Gorelik no abrió y parece que no cerrará la temporada de este año de la orquesta de la que es titular? No conozco caso similar en el mundo.

El concierto

Salvo la lentitud de los primeros compases de la obertura rossiniana, la ejecución de esta bella página que anuncia el carácter bufo de la ópera, fue a todas luces irreprochable. La conductora cubana Yeny Delgado está naturalmente dotada y con gesto medido pero convincente, transmite su musicalidad y su juvenil pericia sin temor a equívocos.

Luego vino el italiano Cimarosa con su breve pero elegante Concierto para dos flautas. Sus tres movimientos fueron el vehículo para volver a escuchar deslumbrado a la notable Cecilia Ulloque que luego de su paso por los Estados Unidos, en cursos de perfeccionamiento, está ubicada en un nivel mas elevado aún que el alto que exhibía antes de irse. Timbres, colorido, hermoso sonido, magnifica respiración fueron aspectos destacados de su parte. Realmente un lujo para nuestro organismo orquestal. Su asistente en la fila, Dante De Simone estuvo bien lo que significa que con estudios académicos como los de su colega y no como los que tiene hoy, puede llegar por condiciones, a jerarquías mayores.

Finalmente la poco transitada Primera sinfonía de Tchaikovsky. Yeny Delgado le puso fuego, pasión y a pesar de su juventud buscó armar una plantilla orquestal que le permitiera entregar el sonido que esta sinfonía necesita. ‘Sueños de Invierno’, que así se llama la obra, tiene una retórica que no mueve precisamente al entusiasmo aunque, de a poco, éste llega hasta que en el ultimo movimiento y luego de un poderoso crescendo, la sinfonía entra en un Allegro maestoso que desata el impulso de un joven compositor que ya tenía el germen de la maravillosa música de su etapa posterior. Dicen que Yeny Delgado trabaja en la administración del organismo cultural local. Si como funcionaria desarrolla una labor parecida a la de intérprete, seguramente hace bien su trabajo.
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