España - Asturias

Lo barroco, si antiguo, dos veces....

Ignacio Deleyto Alcalá
jueves, 26 de julio de 2001
Gijón, viernes, 20 de julio de 2001. Teatro Jovellanos. Händel: Sonata en Trío Op 2 nº 5; Sonata en Trío op 2 nº 4; J. C. Bach: Quinteto en Re mayor Op 22 nº 1; G. Ph. Telemann: Cuarteto en La menor; Th. Arne: Sonata nº 3 en Sol mayor para clave; J. Stanley: Suite nº 3 para violín, etc. The Academy of Ancient Music Chamber Ensemble. IV Semana de Música Antigua. Asistencia: 50%
0,0001379 El interés por recuperar o redescubrir los modos interpretativos del pasado no es, como se pueda pensar, algo reciente, ni tampoco una moda impuesta por las casas discográficas a finales de los setenta. Desde siempre ha existido una curiosidad e inquietud por la música de tiempos anteriores así como por sus formas musicales y sus aspectos interpretativos. Precisamente, The Academy of Ancient Music toma su nombre de un conjunto orquestal del siglo XVIII creado para estudiar e interpretar la "música antigua" definida por entonces como aquella música compuesta en el siglo anterior aunque más tarde también incluiría entre sus objetivos la música de compositores contemporáneos como Händel.Interesante precedente que nos viene como anillo al dedo para introducir nuestro comentario sobre este concierto. Sin embargo, antes nos detendremos, aunque sea brevemente, en el fundador de esta conocida agrupación orquestal, Christopher Hogwood: nacido en Nottingham en 1941 Hogwood, se formó en Cambridge y recibió la influencia de importantes músicos británicos como Thurston Dart y Raymond Leppard, tímidos pioneros en la recuperación de compositores barrocos. Luego estudiaría clave con Gustav Leonhardt y Rafael Puyana. De hecho, su carrera empezó al frente de un clave con el malogrado David Munrow (director del Early Music Consort of London del que Hogwood fuera miembro fundador) y también en The Academy of Saint Martin-in-the-Fields. En 1973, Hogwood fundaría The Academy of Ancient Music con el fin de interpretar música barroca con criterios de época. El suyo fue uno de los primeros conjuntos en recibir aceptación por parte de la crítica internacional y en realizar grabaciones con criterios historicistas como el Messiah de Händel que todavía hoy sigue siendo una de las versiones de referencia.Su inquietud por redescubrir el sonido de época también le llevó a introducirse en el periodo clásico y romántico habiendo sido el primero en grabar todas las sinfonías de Mozart y uno de los primeros en presentar el ciclo sinfónico de Beethoven con instrumentos originales a mediados de los ochenta. Aún sin concluir, sigue en marcha el proyecto de grabar todo el corpus sinfónico de Haydn (aunque viendo lo que le ocurrió a Gardiner y su fallida grabación del ciclo de Cantatas de Bach para Archiv no sería de extrañar que quedara a medio camino). En los últimos años, Hogwood ha dejado paso al frente de la orquesta a alguno de sus músicos como el violinista Andrew Manze y el oboísta Paul Goodwin con los que comparte las tareas directorales. De hecho será Manze el que dirija el segundo concierto que dará la orquesta en Gijón.Además de ser el autor de numerosas ediciones musicales, Hogwood también ha escrito varios artículos y libros, entre ellos, uno de los más famosos sobre Händel (publicado en español por Alianza Música) que se ha ganado cierta fama aunque su resultado final no esté a la altura de lo que se podía esperar en un consumado intérprete de la música de Händel. También, es ávido coleccionista de claves, clavicordios y pianos, entre ellos, uno que perteneció a Weber.Estos días Christopher Hogwood se encuentra en Gijón en el marco de la IV Semana de Música Antigua donde, entre otras cosas, dirigirá a una orquesta de estudiantes. En el concierto de ayer protagonizado por el conjunto de cámara de su orquesta le pudimos ver sentado entre el público serio y atento aunque tras la pausa desaparecería del patio de butacas.El programa del concierto combinaba conocidas piezas de diversas épocas del siglo XVIII con otras menos conocidas o de autores infrecuentes. De este modo, el público pudo disfrutar de las varias combinaciones instrumentales del periodo y apreciar las diferentes sonoridades de los instrumentos. Los músicos -siempre con espíritu didáctico- introducían brevemente los autores desconocidos, a veces, con alguna pequeña broma al más puro estilo inglés.Además de las dos conocidas Sonatas en Trío de Händel que resultaron fascinantes en manos de estos excelentes músicos, la obra más importante de todo el programa fue el Quinteto en Re mayor Op 22 nº 1 de J.C. Bach apodado el "Bach de Londres". Esta obra de inspiración clásica recibió una interpretación sobresaliente desde todos los puntos de vista; afinación impecable, momentos ensoñadores, fluido diálogo entre los instrumentos y complicidad entre los músicos. La verdad es que el disfrute no pudo ser mayor. Mención especial para la flautista Rachel Brown que ofreció una lectura equilibrada con elegante fraseo además de mostrar en todo momento una gran sensibilidad.Igual de interesante resultó la versión del Cuarteto en La menor para flauta travesera, oboe, violín y bajo continuo de Telemann perteneciente a la primera colección de la Tafelmusik en el que Frank de Bruine mostró el bello y cálido sonido del oboe barroco secundado una vez más por la flauta de Rachel Brown. Supo ser melancólico y galante según el momento y a pesar de algún pequeño desajuste consiguió emular la belleza de sonido de los grandes oboístas barrocos.Otras obras menores sirvieron para lucimiento de todos los músicos en un interesante concierto "aperitivo" para el concierto estrella de esta IV Semana de Música Antigua con la orquesta al completo que dirigirá, como queda dicho, Andrew Manze y con un programa que incluye a tres grandes compositores de la primera mitad del siglo XVIII: Händel, Vivaldi y Bach.
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