Entrevistas

Entrevista con la soprano italiana Carmela Remigio

Alberto Rosas
viernes, 2 de enero de 2009
0,0004901 De la inagotable cantera de sobresalientes voces italianas femeninas, surge el nombre de la soprano Carmela Remigio, originaria de la ciudad de Pescara, y que ha sobresalido por su interpretación de papeles del repertorio operístico de Mozart.

Su nombre comenzó a llamar la atención cuando en el año de 1992 resultó ganadora del concurso ‘Luciano Pavarotti International Voice Competition’ en Filadelfia, Estados Unidos, que presidía el propio Pavarotti, quien a la postre se convertiría en su mentor, maestro y amigo.

Carmela Remigio se ha presentado en importantes teatros y ha sido dirigida por importantes directores de orquesta como: Claudio Abbado, Lorin Maazel, Myung-Whun Chung, Antonio Pappano, Gary Bertini, Jeffrey Tate, Daniel Harding, Gustavo Dudamel, Eliahu Inval, Daniele Gatti y Riccardo Chailly, entre otros, y ha sido dirigida escénicamente por registas como Peter Brook, Ursel y Karl Ernst Hermann, Denis Krief, Graham Vick, David McVicar y Mario Martone, por mencionar solo algunos de los que han exaltado su extraordinario talento vocal y escénico.

Esta talentosa y simpática cantante aceptó amablemente conversar con Mundo Clasico.com para hacer una amena entrevista que en la que nos habla sobre su carrera y en la que recuerda algunos momentos que paso al lado de Luciano Pavarotti.

Pregunta: ¿Como decidiste hacer del canto una carrera?

Respuesta: Comencé a estudiar música a los cinco años de edad aprendiendo a tocar el violín, actividad que concluí un día antes de mi debut escénico en Palermo en 1992, cuando comprendí que mi camino debía ser otro. Confieso que comencé a estudiar canto como una forma de mejorar mi manejo del violín y no por otra cosa. Estudie canto como si fuera un pasatiempo y después de dos años de estudiar con Aldo Protti, mi voz estaba lista para debutarla profesionalmente. Por lo tanto, fue el destino quien eligió por mí para hacer esta carrera.

P: ¿Es correcto afirmar que tu carrera internacional se inició cuando ganaste la edición 1992 del concurso ‘Luciano Pavarotti International Voice Competition’ en Filadelfia?

R: Seguramente que si, ya que fue mi primera presentación en público y recuerdo haber sentido mucho miedo en aquella ocasión. Todo parecía como un sueño en el que de manera imprevista termine convirtiéndome en una princesa.

P: Tu carrera ha estado ampliamente vinculada a la de Luciano Pavarotti. ¿Qué experiencia te dejó el trabajar y cantar a su lado?

R: Tuve el privilegio de cantar al lado de Luciano en cientos de conciertos y de gira por todo el mundo. Fue un gran artista, pero también un gran hombre, desde cualquier punto de vista. Creo que no podré olvidar su generosidad y su gentileza. El era capaz de ser un divo y al mismo tiempo un amigo y un confidente con quien se podía hablar de cualquier cosa, como también lo es Leone Magiera, mi maestro desde hace quince años, y también maestro y amigo de siempre de Pavarotti. Frecuentemente hablaba con ambos sobre técnica e interpretación y gracias a ellos entendí que nada en esta carrera se regala o es gratis y todo se debe conquistar con determinación y con la continua voluntad de querer mejorar.

P: ¿Podrías mencionar un momento significativo de tu vida que hayas compartido con Pavarotti?

R: Si, por supuesto. Fue en una noche de verano en su esplendida villa en Pesaro cuando en el momento que estábamos listos por sentarnos a cenar recibí una llamada telefónica de mi agente, en la cual me comunicó que Claudio Abbado me había elegido para cantar el papel de Donna Anna en Don Giovanni en una puesta en escena que seria dirigida escénicamente por Peter Brook. Recuerdo haberme emocionado mucho y cuando en la mesa di la noticia, Luciano propuso que debíamos brindar por ello, y comentó que le entusiasmaba la noticia porque consideraba que ese compromiso significaría un parte aguas en mi vida profesional. Además, se alegró de saber que no se había equivocado dos años atrás, cuando gracias a que se había enamorado del color cristalino de mi voz, me había elegido como ganadora de su concurso. En aquel momento yo tenía solamente 18 años y creo que no cualquiera se hubiera querido arriesgar a elegir a una cantante tan joven.



Carmela Remigio como Vitellia en La Clamenza di Tito
© 2006 by Teatro Regio de Torino

P:
¿Cómo te definirías en la actualidad por tu voz?

R: Hoy en día me definiría como una soprano lírica.
    
P: Gran parte del éxito de tu trayectoria como cantantes esta sustentado en la interpretación de papeles de las óperas de Mozart ¿Por qué elegiste este repertorio para especializarte?

R: Puedo decir que fue el repertorio mozartiano el que me eligió a mí, porque no he hecho otra cosa que dejarme guiar por las aptitudes y el talento de mi voz. Siempre me ha sorprendido el modo mediante el cual Mozart creó toda una psicología a través de la voz, y me encanta y me fascina cuando encuentro la manera de expresarla por medio de las notas musicales.

P: De los personajes que has interpretado de Mozart ¿Cuál considerarías tu favorito?

R: Todos los personajes femeninos creados por Mozart son figuras fascinantes de interpretar y muy diferentes desde el punto de vista vocal. Por ello, me costaría trabajo poder elegir uno por ejemplo entre: la Condesa, Susanna, Fiordiligi, Donna Anna, Ilia, o Vitellia.
 
P: Háblanos un poco sobre tu interés por el repertorio barroco.

R: Es un repertorio que me ha dado grandes satisfacciones y es tan diverso como, por ejemplo, el mozartiano. Puedo decir que cantar una ópera de Handel, como sucedió recientemente con Giulio Cesare, significa afrontar un mundo distinto, el de un teatro musical que da la posibilidad de reinventar a los personajes al gusto de uno.

P: ¿Como es tu relación con los compositores belcantistas como Bellini, Rossini, Donizetti?

R: Siempre he adorado el belcanto italiano y después de tantos años dedicándome principalmente a Mozart, pienso que ya es hora de dedicarle más tiempo a este repertorio. Entre mis compromisos futuros de la próxima temporada esta Il Viaggio a Reims de Rossini en la Scala de Milán, donde debutaré el papel de Madame Cortese, después de que de la misma ópera he cantado ya la parte de Corinna en Bruselas.
 
P: ¿Cómo contribuye el trabajo de los directores de orquesta o de escena al éxito en la carrera de un cantante?

R: Me considero afortunada porque siempre he encontrado directores de orquesta y de escena que han sabido estimular mi deseo de profundizar en mis interpretaciones. Pero quizás, en mi caso, he dependido del hecho de que siempre he antepuesto el deseo y la motivación de crecer con nuevos retos lo cual me ha motivado a aceptar propuestas que me han ofrecido sin pensarlo mucho. Así sucedió cuando me propusieron hacer el Don Giovanni con Abbado y Brook, que requirió de un periodo de preparación más largo de lo normal. No dude en cancelar otros compromisos para hacerlo, además de que las horas que dediqué a hacer yoga se convirtieron en un factor de enriquecimiento.



Carmela Remigio como Doña Ana
© 2006 by Teatro alla Scala



P:
¿Consideras importante que un cantante cuente en su curriculum con grabaciones discográficas?

R: Absolutamente, para un artista las grabaciones son un documento de su interpretación, por lo tanto es justo que les dedique tiempo, planeando y eligiendo el repertorio mas adecuado. Me parecen muy estimulantes las grabaciones en vivo, ya que captan lo que sucede durante la función y se puede conservar la emoción de un momento que es irrepetible. Me alegra haber tenido la posibilidad de profundizar un personaje mozartiano como es Donna Anna, grabando en dos ocasiones Don Giovanni, una con Claudio Abbado y otra con Daniel Harding. Por otro lado, la industria discográfica vive hoy un momento en el que la grabación de cada nuevo disco debe ser considerada y realizada poniendo mucha atención, que es lo que sucedió cuando la disquera Decca, el maestro Leone Magiera y yo, seleccionamos el programa de mi nuevo álbum rossiniano.

P: ¿Existe algún teatro que te hace sentir como si estuvieras en casa?

R: Debo decir que nuestra vida de nómadas nos impide pensar en una casa. El artista debe vivir esta condición, pero no como si fuera un drama sino como bien decía Don Giovanni, ¡Viviendo la libertad!

P: ¿En qué óperas y en qué teatros de España te has presentado?

R: He cantado en el Teatro Real de Madrid en la ópera Simon Boccanegra y también ahí mismo, cante en un Stabat Mater dirigido por el maestro López-Cobos. En Oviedo hice mi debut en Idomeneo, ópera que fue después fue representada en Las Palmas. Posteriormente canté en la Coruña la ópera La Finta Giardinera; y en Santiago de Compostela hice un concierto al lado de Pavarotti, en la esplendida plaza que está frente a la catedral.

P: ¿Tienes planes de volver pronto a ese país?

R: Por ahora no tengo proyectos inmediatos ahí y no he podido aceptar los que me han ofrecido por tener otros compromisos que ya había aceptado con antelación. Pero espero poder volver pronto a esos bellísimos teatros. Adoro España y a su gente, siempre alegre y apasionada por la vida vida, ya que los considero mis primos preferidos.

P: Finalmente, ¿En donde te presentaras próximamente?

R: El 2009 lo iniciaré cantando el papel de Donna Anna de Don Giovanni en el ‘Matteifestival’ en Estocolmo, Suecia, bajo la dirección de Daniel Harding. Después viajaré a Japón para un Requiem de Verdi con la Filarmónica de Tokio; estaré en la Scala de Milán para Il Viaggio a Reims de Rossini, que ya mencioné. Posteriormente en el Teatro Comunale de Bolonia cantaré el papel de la Condesa en Le Nozze di Figaro y en un recital dirigido por el maestro Leone Magiera; y volveré al escenario de la Scala para encarnar el papel de Elettra en Idomeneo de Mozart.
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