Estados Unidos

Uno de los eventos musicales del año

Alberto Rosas
lunes, 23 de febrero de 2009
Boston, Massachusetts, sábado, 31 de enero de 2009. Symphony Hall. Simon Boccanegra (en versión de concierto) ópera en tres actos y un prólogo de Giuseppe Verdi con libreto de Francesco María Piave y Arrigo Boito, basada en la obra de Antonio García Gutiérrez. Elenco: José Van Dam (Simon Boccanegra), Bárbara Frittoli (Amelia Grimaldi), Marcello Giordani (Gabriele Adorno), Raymond Aceto (Jacopo Fiesco), Nicola Alaimo (Paolo Albani), Richard Bernstein (Pietro), Diana Troste (Sirviente de Amelia), Garret Sorenson (un capitán). Coro: Tanglewood Festival Chorus. Director: John Oliver. Orquesta Sinfónica de Boston. Director Musical: James Levine. Semana 14 de la temporada 2008-2009 de la Orquesta Sinfónica de Boston.Aforo: 100%
0,0002237 Bajo la batuta del celebre director James Levine, la Orquesta Sinfónica de Boston, una de las asociaciones musicales mas antiguas de los Estados Unidos ya que su temporada 2008-2009 es la numero 128 de su historia, ha incorporado desde hace algunos años la interpretación completa y en versión de concierto de alguna ópera.

La temporada pasada se ejecutó la opera épica de Héctor Berlioz, Les Troyenes, y ahora le tocó su turno a una de las joyas del repertorio italiano, Simon Boccanegra de Giuseppe Verdi, que es una de las obras menos representadas de este celebre compositor. La Orquesta Sinfónica de Boston no había tocado nunca una sola nota de obra, y con seguridad para muchas personas del entusiasta público que se congregó en gran número para este concierto, este seguramente debió ser su primer encuentro con la obra. Tan solo el nombre de James Levine fue suficiente para conformar un lujoso elenco y atraer estrellas de la lírica internacional, en el que se considera ya como uno de los eventos musicales más sobresalientes en esta ciudad, en apenas el primer mes de este año.

El concierto se llevó a cabo en la sala de conciertos Symphony Hall de Boston, un teatro cuya sala principal de madera, fue construida hace mas de cien años, y cuenta con una acústica envidiable, la cual sirvió para realzar la majestuosidad orquestal de la partitura y los imponentes coros con los que cuenta esta obra, particularmente en el primer acto.
 
El personaje que da nombre a la ópera del Doge de Genova, fue interpretado por el legendario baritono belga, José Van Dam quien dejó constancia de su característico y refinado timbre baritonal. En su voz y porte actoral, continua expresando el dominio y la autoridad que lo han caracterizado a lo largo de su carrera, y en su canto, mostró profundidad, estilo, y conmovedora ternura paternal, en su encuentro con Amelia del primer acto, e instinto dramático en la exigente escena del ‘consejo’ en el segundo acto.

El papel de Amelia, fue encomendado a la soprano italiana Barbara Frittoli, quien mostró un brillante y radiante timbre, un canto muy seguro en todos los registros, prestando femineidad y credibilidad a su excitante y apasionada prestación. Su voz es dúctil y se pliega a una bella modulación y se transmite en largos filados a media voz.

El tenor Marcello Giordani fue un violento y fervoroso Gabriele Adorno, en los primeros actos de la obra, comenzó cantando con voz robusta y luminosa, y cuando logró calibrar su voz, terminó cantando con sutileza y calidez en su canto.

Lamentablemente, un par de minutos antes del inicio del concierto se hizo el anuncio de que el legendario bajo James Morris no podría interpretar el papel de Fiesco por indisposición, lo que hubiera redondeado un reparto verdaderamente sobresaliente, y su lugar fue ocupado por Raymond Aceto, un sólido bajo norteamericano de potente, profunda y aterciopelada voz, que apostó mas a la fuerza que a la sutileza de la voz, pero cuyo desempeño fue optimo en términos generales, sobre todo en la interpretación de su aria ‘Il lacerato spirito’

Los no menos importantes papeles de Paolo y Pietro, fueron interpretados, respectivamente, por el bajo italiano Nicola Alaimo, un siniestro Paolo de portentosa resonancia y elegancia vocal; y por el baritono Richard Bernstein, quien posee una voz de espesor, agradable color, y autoridad escénica.

El aporte del coro Tanglewood Chorus Festival, fue fundamental y complementario durante el transcurso de la obra. El maestro James Levine dirigió con seguridad, pasión y mucho entusiasmo a una orquesta que le respondió en todo momento. Su lectura fue apasionante, y en términos generales correcta, de no ser por algunos pasajes y momentos de fuerza desmedida en los que cubrió a las voces. Sin embargo, la sección de cuerdas, pero en particular la sección de metales de la Orquesta Sinfónica de Boston, se desempeñó con portentosa musicalidad y cohesión.
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