Costa Rica

Iniciativa oportuna

Andrés Sáenz
martes, 3 de marzo de 2009
San José de Costa Rica, martes, 24 de febrero de 2009. Teatro Nacional. Raquel Ramírez, mezzosoprano; Ramiro A. Ramírez, piano (Steinway & Sons, Hamburgo). Canciones costarricenses. Organizado por Credomatic. Ciclo: Teatro al Mediodía
0,0001569 En los últimos años, no recuerdo una iniciativa oficial o privada más propicia para acercar a la ciudadanía a las actividades culturales que el programa Teatro al Mediodía, inaugurado el martes por el Teatro Nacional (TN).

De eso dio fe el cuantioso público que colmó el TN para el concierto de apertura, dedicado a una breve selección de canciones costarricenses, interpretadas por la mezzosoprano Raquel Ramírez, con el acompañamiento de Ramiro A. Ramírez en el piano.

Teatro al Mediodía ofrece la oportunidad de presenciar un corto espectáculo de música, danza o artes dramáticas a un precio módico. Entre sus objetivos están atraer al TN a un público que no suele, por diversos motivos, asistir a las funciones nocturnas y, además, fomentar el sentimiento de que el hermoso e imponente coliseo pertenece a todos los costarricenses.

La selección lírica brindada por los intérpretes se inició con seis ejemplos de canciones de arte y concluyó con tres muestras de canciones de corte más popular.

La soprano Zamira Barquero ha sido pionera en la labor de rescate, interpretación y difusión de la canción artística nacional. La canción popular, sobre todo el tipo de bolero romántico que figuró en el programa, se ha mantenido vigente con mayor facilidad y persistencia.



Raquel Ramirez y Ramiro A. Ramirez
©2009 by Alonso Tenorio


Por su candor y dulzura, Dime ensueño, dime es una de las romanzas más sensibles de Julio Mata (1899-1969), pero su aria Desprecio no afecta tan directamente el corazón del escucha.

La labor creativa de Dolores Castegnaro (1900-1979) se desarrolló casi por completo fuera de Costa Rica, principalmente en Europa y México, mientras que Félix Mata (1931-1980), hijo de don Julio, se dedicó solo parcialmente al arte de la composición. De la primera se oyeron los aires Panis angelicus y La casita ; del segundo, Primavera y Vuelo Supremo, esta última una delicada musicalización del conocido poema de Julián Marchena.

En arreglos del profesor Manuel Matarrita, el recital concluyó con tres de las baladas más estimadas del repertorio popular costarricense: Noche inolvidable, de Ricardo Mora (1920-1994); Recordando mi puerto, de Orlando Zeledón (1922-2005), y Luna liberiana, de Jesús Bonilla (1912-1999).

Restablecida de una grave enfermedad, la voz de la señora Ramírez se oyó plena y entonada, con un color oscuro más bien próximo al registro de la contralto. A veces sentí los agudos algo constreñidos y la dicción no siempre fue por entero entendible. Asimismo, en las selecciones populares, yo hubiera preferido una prestación de estilo más llano y fraseo menos enfático que el empleado por la señora Ramírez.

Ramiro A. Ramírez acompañó de modo cumplido y ambos intérpretes recibieron abundantes y luengos aplausos de los oyentes.
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