Entrevistas

Omar Carrión: “La ópera es más que cantar bien"

Alberto Rosas
jueves, 14 de mayo de 2009
0,000435 Argentina ha sido siempre un país de gran tradición operística, si se considera que en Buenos Aires, su capital, se encuentra el famoso y legendario Teatro Colón. También porque ha sido una inagotable cantera de voces de gran calidad, muchas de ellas surgidas del propio Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Esta gran generación de cantantes argentinos, al lado de tantas figuras que pisaron el máximo escenario bonaerense, han ayudado a construir y a enriquecer la historia de este teatro. Una de las figuras más representativas de esa generación, y al que se le considera una de las mejores voces de su cuerda en ese país es, sin lugar a dudas, el baritono Omar Carrión.

Quien estas letras escribe tuvo la oportunidad de escuchar con asombro a este baritono por primera ocasión en el año 2005, en el papel estelar de Rigoletto, en el Teatro Avenida de Buenos Aires. Posteriormente, la fortuna quiso que lo encontrara nuevamente interpretando el papel de Alfonso XI, en la versión francesa de la ópera La Favorita de Donizetti, que se representó en agosto del 2008 en el Teatro Municipal de Santiago de Chile. En aquella ocasión, ya consignaba su profesionalismo y calidad interpretativa en la siguiente reseña [leer reseña] .

En su extenso curriculum goza de reconocimiento internacional participando en importantes concursos de canto como el Concurso Pavarotti de Filadelfia, y el prestigioso Cardiff Singer of the World en Gales, y la interpretación de papeles como: Lescaut en Manon y Manon Lescaut, Sharpless en Madame Butterfly, Ping en Turandot, Rigoletto, Don Carlo en Ernani, el Conde Luna en Il Trovatore, Germont en La Traviata, el Marques de Posa en Don Carlo, Lord Enrico en Lucia di Lammermoor, Alfonso IX en La Favorita, Lord Notthingham en Roberto Devereux y Fígaro en El Barbero de Sevilla, entre otros; y se ha presentado en diversos teatros de Sudamérica como el Solís de Montevideo, Municipal de Santiago y Temuco en Chile, Medellin y Cali en Colombia, Porto Alegre en Brasil, además en Hanover en Alemania, Atenas en Grecia, Cardiff en Gales, y en el Auditorio Nacional de México, además de su presentaciones en los teatros Argentino de la Plata y Avenida de su ciudad, sin olvidar su continua participación en las Temporadas del Teatro Colón de su ciudad natal donde alternó con cantantes como Placido Domingo, Mirella Freni, Neil Shicoff, Alain Fondary, Leona Mitchell, Jennifer Larmore, Leo Nucci, Marcelo Álvarez, y Sherill Milnes

El paso del tiempo quiso que me encontrara nuevamente con Omar Carrión, una persona, afable, sencilla, estudiosa, pero sobre todo respetuosa y apasionada, de su profesión. En esta entrevista con Mundoclasico.com nos habla de su carrera y sus puntos de vista sobre su carrera y su visión de la ópera en la Argentina.

Pregunta: ¿El provenir de una familia de músicos fue lo que despertó tu interés por convertirte en cantante de ópera?

Respuesta: ¡Increíblemente no! Mi padre fue un gran tenor lirico spinto llamado Antonio Carrion y mi madre Hilda Angelici, una exquisita soprano. Ambos dejaron de cantar cuando yo nací, y durante mi niñez crecí escuchando vocalizar a los alumnos de mi padre, cosa que no me incentivó para nada hacia la ópera. Yo era fanático de Los Beatles, y lo sigo siendo hoy. Sin embargo, la genética pudo más y en la adolescencia todo se disparó naturalmente. Fui a ver una Tosca al Teatro Colón con Carlo Bergonzi y cuando comenzaron las primeros acordes de la ópera y mientras él cantaba ‘Recondita Armonia’, algo sentí dentro de mi. Al año siguiente vi Rigoletto con Sherrill Milnes y allí decidí que quería cantar. Estaba cursando el secundario y vivía escuchando y viendo ópera. En esa época jamás me hubiera imaginado que iba a estudiar y cantar con el propio Milnes.

P.: ¿Cuándo y donde ocurrió tu debut?

R.: Considero que mi verdadero debut profesional fue en 1990, con el rol de Guglielmo de Cosi Fan Tutte en el Teatro Colón. Irónicamente antes del cierre del teatro, mi ultimo trabajo importante fue también en Cosi Fan tutte pero como Don Alfonso. De ese Guglilemo ya han pasado diecinueve años.

P.: ¿Qué significó para ti representar a tu país en los concursos de canto ‘Pavarotti de Filadelfia’ y ‘Cardiff Singer of the World’ en Gales?

R.: Los concursos son experiencias interesantes que te hacen subir un escalón. También fui Ganador del Concurso Rossini en 1992 en Argentina. Más allá de eso, he visto a estupendos cantantes de concursos que jamás han cantado nada y otros que nunca ganaron un concurso y son grandes divos. Creo que el secreto está en no dejarse amedrentar por los avatares de la carrera, y seguir siempre estudiando y perfeccionándose hasta el final de la misma. Acabo de hacer una producción de Traviata nuevamente: he cantado muchas funciones de esta ópera, y sin embargo durante dos meses sólo se podía ver en mi mesa de luz la partitura, y La Dama de las Camelias de Dumas, los libros de Kurt Pahlen refiriéndose a la obra, el vídeo de la película Camille con Greta Garbo y Robert Taylor, otro libro de cantantes que opinan sobre el abordaje de los personajes etc. Con lo anterior quiero decir que la ópera es mucho más que cantar bien solamente.

P.: Si tuvieras que describir tu voz ¿Qué características dirás que esta posee?

R.: Me considero un barítono lírico agudo.

P.: ¿Cuál es tu repertorio mas apto en este momento, y con que papeles consideras ampliarlo?

R.: Básicamente el repertorio belcantista. En teatros grandes busco no salirme del bel canto, y en los teatros medianos o más chicos, canto óperas un poco más fuertes, pero siempre con mi voz. Por lo tanto, mi repertorio mas común comprende papeles como Fígaro, Germont, Alfonso IX, Lord Enrico, Notthingham, Don Carlo, Malatesta, Valentín, Guglielmo, Don Alfonso, Belcore, Sharpless, Ping, y para teatros más chicos Conde de Luna, Rigoletto, Marques de Posa.

P.: Una experiencia importante en tu carrera ha sido la gira que realizaste con la Orquesta Nacional de España. ¿Qué recuerdas de esa experiencia?

R.: Cantamos las Ausencias de Dulcinea de Joaquín Rodrigo, una cantata para baritono y cuatro sopranos dirigidos por el gran maestro Rafael Frühbeck de Burgos Se presento en Hannover, Alemania, y en Atenas, en el increíble Anfiteatro Herodes Atticus, al pie del Partenón. Esa noche, alumbrado por la luz de la luna, me sentí agradecido de ser cantante y poder esta allí, con Atenas a nuestros pies y pisando el escenario en donde había estado María Callas

P.: Te formaste profesionalmente en el Teatro Colon de Buenos Aires y te tocaron vivir las épocas legendarias de este mítico recinto ¿Que recuerdos sobresalen en tu memoria de esa época?

R.: Recuerdo que al entrar a la sala principal se sentía como si fuera a un templo. También llegar a los ensayos o las funciones me trae a la memoria que lo hacia pensando que debía estar a la altura de las circunstancias, cosa nada fácil. Recuperar la parte edilicia será más fácil que recuperar la mística del templo.

P.: ¿Cómo fue para ti trabajar y alternar con figuras tan importantes que pasaron por el Colón?

R.: Siempre que he cantado con los grandes divos, mis sentidos se agudizan de tal manera que trataba de ver y oír todos los detalles. Cantando al lado de los grandes se aprende más que en otras situaciones. Por otro lado, siempre trate de acercarme a ellos con el respeto hacia aquel que ha marcado un camino y del cual se puede aprender.

P.: ¿Existe alguno en particular que haya tenido una influencia positiva sobre tu carrera?

R.: Sin duda el haber cantado y tomado clases con Sherill Milnes, ya que siempre fue un referente para mi, y el poder trabajar con el me hizo evolucionar enormemente.

P.: Justamente, en estos momentos, el teatro permanece cerrado desde hace un par de años y sin fecha definida para su reapertura. ¿Qué sentimiento te provoca como cantante argentino esta situación?

R.: Desasosiego. El cierre del Teatro para una lógica restauración después de 100 años, y su demora para reabrirlo, ha tenido un efecto dominó muy desagradable. Gracias a dios las nuevas autoridades, hablan de una reapertura para el año que viene, pero el efecto sobre los cantantes argentinos ya dejo su mella. Te lo resumo: en casi tres años de cierre del teatro, considero que se han puesto en línea de jaque a cuatro generaciones de cantantes. Desde los que están en edad de jubilarse, hasta los jóvenes que comienzan, pasando por dos generaciones que esta en su plenitud. ¿Por qué? El teatro cuenta con estupendos cuerpos estables, artísticos y técnicos. Pero a la vez cuenta con personal contratado indispensable, que cuando no hay actividad, y no hay funciones, simplemente no trabaja y no cobra. La mayoría casi absoluta de cantantes argentinos del Colón son contratados: te hablo de casos de veinte años o mas de contratación .Entonces con la actividad artística a un cuarto, mucha de esa gente desde del que comienza al que estar por terminar su carrera se han quedado así, casi sin actividad. Estos mismos cantantes que cuando funcionaba el teatro a pleno, tenían el primer puesto a la hora de las responsabilidades, al lado de grandes directores y divos internacionales, a la hora de los derechos, no tienen absolutamente ninguno.

P.: Además, el cierre del Teatro Colon coincide con momento en el que más ópera se hace en la Argentina ¿Qué opinas al respecto?

R.: Es que Argentina tiene cantantes muy buenos, con bellas voces latinas. Talentosos y preparados .Al igual que directores de orquesta y de escena, es un país de gran tradición operística. Gracias a Dios hace casi dos décadas, que se ha multiplicado la ópera en todo el país, con mini temporadas en las provincias, mas el entrañable Teatro Argentino de la Plata, pasando un momento magnifico, con una infraestructura de producción de gran teatro y las nuevas compañías privadas de excelente nivel como Juventus Lírica, Buenos Aires Lírica, Fundamus o la Casa de la Ópera en Buenos Aires. Así, el público pueden saciar su sed de ópera y los cantantes algo más que su necesidad artística.
 
P.: ¿Cuáles serán tus compromisos en el futuro?

R.: Acabo de hacer la apertura de la temporada de Buenos Aires Lírica, con el papel de Germont en La Traviata, continuaré con una selección de Rigoletto, en el rol titular, también en la Capital, y luego iré a cantar en el Teatro Argentino de la Plata el papel de Lord Enrico en Lucia di Lammermoor. Inmediatamente viajaré a Montevideo, Uruguay para protagonizar el Barbero de Sevilla en el Teatro Solís. Fígaro es el papel que mas veces he cantado, un numero de tres cifras, que para un cantante sudamericano es demasiado. Volveré para cerrar la temporada de Buenos Aires Lírica como Riccardo en I Puritani, eso será en el mes de Noviembre. Mi deseo ferviente es que nuestro primer coliseo se reabra pronto, para que siga siendo orgullo de la cultura de nuestro país, para que los melómanos tengan otra vez su gran teatro, y para que los que dejamos nuestros mejores años en esta profesión, tengamos el gran motivo para seguir progresando en nuestro nivel artístico.
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