Costa Rica

Reconocimiento merecido

Andrés Sáenz
miércoles, 3 de junio de 2009
San José de Costa Rica, viernes, 22 de mayo de 2009. Teatro Nacional. Concierto-homenaje a Benjamín Gutiérrez. Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Eddie Mora, director invitado. Benjamín Gutiérrez, Introducción y Allegro (1961); Bosquejos para oboe y orquesta de cuerdas (1981); Pavana (1961); Preludio sinfónico (1962); Homenaje a Juan Santamaría (1966); y Danza de la pena negra (1986)
0,0001886 Las obras del maestro Benjamín Gutiérrez (n. 1937), decano de los compositores costarricenses, se han ganado la admiración y respeto de sus colegas músicos y el público nacional culto y obtenido reconocimiento internacional.

Su fructífera labor docente, principalmente en la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica, ha guiado e instruido a varias generaciones de compositores e instrumentistas.

De modo que el concierto-homenaje que la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) le dedicó el viernes 22, en el Teatro Nacional (TN), dirigida por Eddie Mora como invitado, no solo era merecido sino obligado ahora que el maestro dichosamente se restableció de un grave quebranto de salud.

El programa brindó una selección de las composiciones del maestro Gutiérrez que abarcó su labor creativa entre los inicios de la década de 1960 hasta mediados de la década de 1980. El repertorio se dividió en piezas para orquesta sinfónica completa y para conjunto de cuerdas y una obra con solista.

Esta última fue Bosquejos para oboe y orquesta de cuerdas, compuesta en 1981 pero recién estrenada en 1992 por Jorge Rodríguez, oboísta principal de la OSN, quien en esta oportunidad modeló una versión por turnos contemplativa o plañidera de la pieza, a la vez que destiló sonidos límpidos del difícil instrumento de hálito.

Los Bosquejos siguieron a la obra inicial, Introducción y Allegro, que data de 1961, en la cual ya se advierten varias de las características del estilo rítmico, armónico y melódico elaborado por el autor en su producción posterior.

Del mismo año procede la sensible y serena Pavana, penúltima en el programa, una de las obras más conocidas y solicitadas de Gutiérrez, escrita en memoria de la hija de un matrimonio amigo del compositor, muerta en la niñez.

Mora y las cuerdas de la OSN produjeron sonoridades lustrosas y coloridas en las tres piezas, las ejecuciones discurrieron sin impedimentos y, en particular, los músicos superaron con presteza las dificultades que presenta la escritura de la Introducción y Allegro .

El trío de obras para orquesta sinfónica exhiben una instrumentación radiante, están asociadas al teatro, la lírica y la danza, y también recibieron interpretaciones cumplidas técnica y musicalmente de parte del director y la OSN.

El sugestivo y atmosférico Preludio sinfónico, escrito en 1962, se oyó por vez primera como obertura para la ópera-ballet El pájaro del crepúsculo, estrenada en 1982 en el Teatro Nacional.

El dramático Homenaje a Juan Santamaría se estrenó en Guatemala en 1966 como parte de las celebraciones del Sesquicentenario de la independencia centroamericana. En 1979 la bailarina y coreógrafa Elena Gutiérrez empleó la música para crear un espectáculo de danza moderna sobre el héroe nacional que se presentó en el TN.

Por último, la Danza de la pena negra, un malambo enérgico y brillante, formó parte del espectáculo escénico Fuego y sombra de Federico García Lorca , texto de Lil Picado, presentado en el TN en 1986 para conmemorar el 50 aniversario del asesinato del célebre poeta granadino por fascistas españoles.

En un sencillo acto protocolario a mitad del concierto, don Benjamín recibió una placa alusiva de manos de don Óscar Arias, presidente de la República.

La asistencia saludó con aplausos luengos y estruendosos el reconocimiento otorgado al maestro Benjamín Gutiérrez y lo mismo hizo con las obras y las interpretaciones brindadas por el director invitado Eddie Mora y la Orquesta Sinfónica Nacional.
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