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Sin tetas, si hay paraíso

Ainhoa Uria
viernes, 19 de junio de 2009
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Bilbao, jueves, 28 de mayo de 2009. Teatro Arriaga. Les mamelles de Tirésias. Ópera bufa en un prólogo y dos actos. Música: Francis Poulenc. Libreto: Guillaume Apollinaire.Nueva producción del Teatro Arriaga en coproducción con el Gran Teatre del Liceu. Dirección escénica: Emilio Sagi. Escenografía: Ricardo Sánchez-Cuerda. Vestuario: Gabriella Salaverri. Iluminación: Eduardo Bravo (AAI). Coreografía: Diniz Sánchez. Ayudante de dirección: Javier Ulacia. Maestra de canto y dicción francesa: Anita Tyteca. Maestra repetidora: Hu San Park. Regidora: Nahikari Aretxederra. Escenografía y Utilería: Odeón Decorados. Vestuario: Nihilobstat, Gabriela Besa, Luis Espinosa. Sombreros: Miguel Ángel Infante. Pintura textil: Marina Salaverri. Calzados: Mati. Peluquería y Maquillaje: Alicia Suárez. Elenco: María Bayo (soprano), Troy Cook (barítono), David Menéndez (barítono), Itxaro Mentxaka (mezzo-soprano), Mikeldi Atxalandabaso (tenor), Manel Esteve (barítono), Javier Tomé (tenor). Bailarines: Mikel del Valle, Nacho Montero, Xabi Ortuzar, Carlos Roo, Mirko Vicenzo, Juan Yuste del Valle. The World Orchestra of Jeunesses Musicales. Sociedad Coral de Bilbao. Dirección musical: Josep Vicent. Aforo 1300. Asistencia 90%
0,0001653 Un presentador vestido de traje y con los labios pintados se dirige al público mientras nos hipnotiza con sus idas y venidas introduciendo en el teatro la música característica de Poulenc; entre el trabajo escenográfico, el vestuario y demás podíamos sentirnos ante la presencia sensual y peligrosa de Cheshire de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carrol. Incesante en un vocativo estremecedor, más propio de un drama que de una ópera bufa, insta a Francia, y en concreto a las mujeres francesas a tener hijos, mientras sinuosamente cambia su atuendo de varón por un liguero, tacones altos y un corpiño de vértigo advirtiendo cuál será el lema de la obra que vamos a escuchar: “Voyez impondérable ardeux nature du changement du sex.”

Teresa, futura Tirésias, está harta de representar el papel biológico e inadaptado a los tiempos de nodriza y por eso decide liberarse de las responsabilidades puramente de perpetuación de la especie a que está sometida, liberándose de sus pechos.

Su marido, sin dar crédito a lo que está viendo, el nacimiento de un nuevo ser que no tiene nada que ver con lo que era su mujer, se resiste a quedarse sin lo que ella, sarcástica, llama "l´amour" y que en realidad es la dependencia puramente física de las acciones monótonas que la mujer-nodriza ejerce al cabo del día.

A partir de aquí, Apollinaire, despliega un argumento que califica de ‘drama surrealista’ acuñándose así, un término que daría cobijo a mucha creatividad literaria en el s. XX.

María Bayo, siempre fantástica, haciendo alarde de su seguridad en el escenario, vestida con liguero y corpiño interpreta un papel canoro muy complejo desde el principio requiriendo para su desenvoltura el trabajo del registro medio y el fatigoso agudo tenido.

Su dependiente marido, Troy Cook, viendo que se queda solo, le pide algo tan ridículo en esa situación como tocino, representando todas las carencias que tendrá sin ella. La modulación de la voz es muy correcta para la situación; dramática por un lado y cómica por el otro. Es difícil acertar con una interpretación de sensaciones tan compleja pero Troy Cook no tuvo obstáculos.

David Menéndez irrumpe vestido de policía con una enérgica presentación. Hace un papel en todo momento cómodo y fue muy agradable escucharle.

La vendedora de periódicos interpretada por Itxaro Mentxaka realiza una interpretación algo parca expresivamente hablando, aunque correcta.

Mikeldi Atxalandabaso, posee una gracia natural para lo cómico o gioccoso y tanto en óperas bufas como en papeles graciosos se lleva ovaciones del público. Vocalmente hablando es un tenor con mucha fuerza y consigue destacar de entre el resto del elenco.

Manel Esteve cumplió su papel con corrección y Javier Tomé no resultó muy convincente en su papel del hijo.

Llama mucho la atención el vestuario que se amolda perfectamente al concepto de lo absurdo de Poulenc. Desde el vestido con aire gótico de la echadora de cartas, el vestido pomposo aunque práctico de la vendedora de periódicos, el abrigo forrado de periódicos del periodista hasta el atuendo del coro, rosa aunque unisex simbolizando la confusión sexual que reina durante toda la obra, los trajes burlescos de Lacouf y Presto muy acordes con la absurda escena que representan.

De la escena cabe destacar una simbología muy interesante con unos caracoles, que aparecen en el momento en el que queda patente el atraso evolutivo del género masculino con respecto a la necesidad de autosuperación encarnada en Teresa (futura Tirésias). Según avanza la obra y la reacción del género masculino se descubre pragmática aunque innovadora, los caracoles van desapareciendo unificando así las capacidades de ambos sexos, no iguales, pero con posibilidades ambas, apaciguando la guerra de sexos.

Desde el punto de vista de Apollinaire, magistral conocimiento de la naturaleza del comportamiento humano reflejado en ambos sexos. Y por lo tanto, magistral también la moraleja final en la que se destaca que por mucho que hombres y mujeres nos empeñemos en separarnos siempre nos necesitaremos.

Poulenc, lejos de interferir en el objetivo de Apollinaire, se funde con él creando una ensoñación catártica que sirve de ayuda para cualquiera que esté reñido con el sexo contrario.

La Sociedad Coral de Bilbao, excelentemente preparada, se fusiona perfectamente con el complejo cumpliendo su papel perfectamente haciendo de la obre un plato de buen gusto y bien condimentado.

The World Orchestra of Jeunesses Musicales tenía un difícil trabajo con toda la obra en general, pero la dirección clara de Josep Vicent ayudó en gran manera a la conjunción de todos los elementos.

Haciendo referencia a un título de una serie televisiva actual que refleja una falta de valores absoluta, se puede modificar creando el título de esta obra en el que una mujer decidió que sin los atributos femeninos podría tener más fuerza para conseguir ser libre. Llega así el final de la obra exactamente donde había comenzado pero con la sabiduría de la experiencia y la profundidad del conocimiento humano desde dentro, donde reside la auténtica belleza; la del amor.
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