España - Cantabria

Elías de clausura

Roberto Blanco
viernes, 11 de septiembre de 2009
Santander, sábado, 29 de agosto de 2009. Sala Argenta del Palacio de Festivales de Santander. Félix Mendelssohn-Bartholdy: Elías Op. 70. Soile Isokoski, soprano; Paloma Silva, soprano; Natalie Stutzmann, mezzosoprano; Werner Güra, tenor; Mark Stone, barítono. Orfeón Donostiarra. Orquesta Sinfónica de Galicia. Víctor Pablo Pérez, director. Jornada de clausura del 58 Festival Internacional de Santander. Aforo: 1600 localidades. Ocupación: 100%
6,89E-05 Programa enteramente mendelssohniano el proporcionado por la Orquesta Sinfónica de Galicia y el Orfeón Donostiarra en el concierto de clausura del 58 Festival Internacional de Santander: el oratorio Elías Op. 70, la última gran obra maestra de Félix Mendelssohn-Bartholdy, un fresco musical suntuoso, colorido y una de las cimas del oratorio romántico. Sus coros épicos, de dimensiones colosales, su sólido contrapunto, su teatralidad y su brillante orquestación quedaron nítidamente expuestos por las agrupaciones antes citadas y por un cuarteto vocal de lujo que cumplió con creces con sus papeles.

Werner Güra, aun con voz pequeña, fue expresivo y teatral, impecable en su última aria ‘Dann werden die Gerechten leuchten’, plena de lirismo. La mezzo Natalie Stutzmann demostró su comodidad en el registro grave en un papel escrito para contralto, que destacó en el recitativo de su segunda escena y en su arioso de lamentación al final de la primera parte. Soile Isokoski también estuvo a la altura del papel que Mendelssohn creara para la famosa Jenny Lind, el “ruiseñor sueco”, y cantó con seguridad y convicción la gran aria para soprano que abre la segunda parte del oratorio. Y Mark Stone, con su claro timbre baritonil, fue un Elías sincero y emocionado, con pasajes excelentes, como en las arias ‘Herr Gotts Abrahams’ y en la muy bachiana aunque revestida de romántico lirismo ‘Es ist genus’. El coro, siempre templado y a punto, proporcionó una respuesta tensa y atenta, con momentos culminantes en el número ‘Fürchte dich nicht’, una gran página épica, o en la robusta fuga, casi haendeliana, del coro final de gracias.

De la OSG sólo cabe decir alabanzas, demostrando que probablemente es la mejor agrupación sinfónica nacional del momento. En resumen, un excelente trabajo de conjunto que nos ofreció un monumento de potencia dramática con una sabia dosificación de espiritualidad y de energía en la batuta de Víctor Pablo Pérez.
Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.