Alemania

Homenaje a Polonia de Barenboim y Fisch

Juan Carlos Tellechea
jueves, 15 de octubre de 2009
Berlín, sábado, 3 de octubre de 2009. Gran sala auditorio de la Filarmónica de Berlín. Daniel Barenboim, piano. Orquesta Filarmónica de Berlín. Director invitado Asher Fisch. Obertura Concierto op. 12 de Karol Szymanowski (1882-1937). Concierto para piano nro. 1 op 21, Concierto para piano nro. 2 op. 11 de Frédéric Chopin (1810-1849). Obertura para cuerdas de Witold Lutoslawski (1913-1994
0,00014 El israelí Asher Fisch dirigió los días 2, 3 y 4 de octubre de 2009 por primera vez a la Orquesta Filarmónica de Berlín, con un interesante y poco habitual programa-homenaje dedicado a tres grandes compositores polacos: Szymanovski, Lutoslavski y Chopin.

El programa y la fecha no podían ser más apropiados, en medio de la evocación histórica de varios acontecimientos cruciales para alemanes y polacos, pero también para Europa: el 70º aniversario de la invasión de las tropas del Tercer Reich a Polonia y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial (1 de septiembre), el 19º cumpleaños de la reunificación alemana (3 de octubre) y el 20º aniversario de la caída del Muro de Berlín (9 de noviembre).

Fisch, nacido en Jerusalén, también pianista y ex asistente de Daniel Barenboim en la Staatsoper Unter den Linden, abrió su primer concierto con la Filarmónica de Berlín con Szymanovski mostrando que es un director con gran temple, una energía casi inagotable y que lleva la música en la sangre.

Con un seco acorde en mi mayor las seis trompas y las cuerdas ejecutaron la fanfarria inicial. “Allegramente", "estatico", "passionato". Por momentos la obra de Szymanovski parece adoptar la gestualidad de Don Juan, de Richard Strauss, adquiriendo enorme fuerza a medida que evoluciona.

Los músicos miraban como hipnotizados a Asher, mientras él les marcaba con ágiles movimientos cada pulsación de la obra. A través de dos pasajes intermedios que afluyen con lirismo, uno en mi bemol mayor y otro en do mayor (inclusive con reminiscencias wagnerianas), se alcanza la tonalidad en mi mayor dominante.

Tras la pausa, la Filarmónica de Berlín ejecutó la breve Obertura para cuerdas de Lutoslavski, por primera vez tocada por esta orquesta desde que la obra fuera compuesta en 1949. Asher indicaba con exquisita sensibilidad cada suave matiz de esta composición que dura apenas cinco minutos y es considerada como la más abstracta de este compositor polaco en aquella fase de su vida musical.

Pero en realidad estos fueron nada más que dos intermedios, porque la velada giraba en torno a los dos conciertos de Chopin, de cuyo nacimiento se cumplen 200 años el 1 de marzo de 2010, y de los cuales ya Berlioz decía que la orquesta era "un acompañante insignificante, superfluo", así como del pianista argentino-israelí Daniel Barenboim, brillante intérprete de las obras de este compositor polaco y solista por excelencia.

Asher Fish cedió entonces con sabiduría el primer plano a su ex mentor, prefiriendo un lucimiento de bajo perfil sobre el podio y confiado en la estrecha relación de Barenboim con la Filarmónica de Berlín.

Barenboim puso de manifiesto ya en el primer movimiento (Maestoso) del Concierto para piano nro. 2 en fa menor lo que entiende por excentricidades y exquisiteces en la ejecución, un desenvolvimiento escénico subjetivo, una reflexión íntima y un rápido giro en la expresión. Pero, al alcanzar el radiante fa mayor final (Allegro vivace), tras dar realce junto con las trompas al Larghetto, Barenboim puso gran cuidado en que la mazurca, la profesión de amor de Chopin hacia su querida patria, no quedara perdida en las extravagancias del virtuosismo.

En el Allegro maestoso del Concierto nro. 1 en mi menor, Fisch dio al comienzo mayor preeminencia a la orquesta, pero inmediatamente después dejó de nuevo el campo a Barenboim, quien fue desarrollando los temas del Romance: Larghetto con gran suavidad y especial sensibilidad, hasta llegar al júbilo del Rondo: Vivace que desató, como era de aguardar, ovaciones del público en pie durante varios minutos. Fue una velada memorable.
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