Entrevistas

"Bienvenido Gustavo"

Juan Carlos Tellechea
viernes, 23 de octubre de 2009
0,0005524 Gustavo Dudamel, de 28 años, nuevo director musical de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, dirigió el pasado jueves 17 de septiembre su cuarto concierto (desde 2008) como invitado de la Orquesta Filarmónica de Berlín, con obras de Dimitri Shostakóvich (Sinfonía nº 12 op. 112 ‘El año 1917’) y Sofia Gubaidúlina (Glorious Percussion, para percusión y orquesta).

Antes de viajar a Estados Unidos, Dudamel ofreció una entrevista exclusiva a Mundoclásico.com en su camerino de la Filarmónica de Berlín.

El joven director venezolano, quien participa en un proyecto impulsado por el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, para formar la Orquesta Juvenil Iberoamericana que será presentada por primera vez en la próxima cumbre de jefes de Estado y de gobierno de Iberoamérica, del 30 de noviembre al 1 de diciembre en Estoril (Portugal), tiene ambiciosos planes para el futuro.

Nacido en Barquisimeto, el 26 de enero de 1981, Dudamel comenzó a formarse como violinista a los 10 años en el Sistema de Orquestas Juveniles de su país, fundado por el maestro José Antonio Abreu en 1975.

Director musical de la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo (Suecia), desde la temporada 2007/2008, Gustavo Dudamel estrenó el 18 de septiembre del año pasado en esa ciudad sueca Glorious Percussion de la compositora rusa Sofia Gubaidúlina, de 77 años, un concierto para percusión y orquesta, en presencia de su compositora.

Juan Carlos Tellechea: Observo que diriges muchas obras de memoria, sin ninguna partitura delante...

Gustavo Dudamel: La memoria es un elemento muy importante en la conexión con los músicos. Evidentemente, hay piezas como esta obra, totalmente nueva, de Gubaidúlina que requiere un "score" (ndlr: partitura musical) gigantesco -como te puedes imaginar- en la que tú puedes manejarte con la partitura. Pero la memoria es, más que todo, esa conexión visual que tú tienes con los músicos, es un feeling. Para mí no es algo especial, porque yo me he acostumbrado, y he aprendido a estudiar, y creo que mi memoria es rápida para aprender especialmente música. Con los números no soy muy bueno, pero con las notas sí.

Juan Carlos Tellechea: Aparte, no mirar la partitura te ayuda a transmitir energía...

Gustavo Dudamel: Claro...una de las energías más intensas del ser humano es la mirada. Quizás tú no pronuncies ni una palabra, pero con una mirada lo puedes decir todo. Y esa mirada a los músicos...y uno siente...porque esa energía no sólo viene de mí, sino que ellos también me la están dando, yo la estoy recibiendo. Y con esta orquesta maravillosa por supuesto es algo fascinante.

Juan Carlos Tellechea: ¿Por qué elegiste nuevamente música rusa para este concierto, el tercero, con la Orquesta Filarmónica de Berlín en esta gran sala auditorio, y el cuarto en total, si tenemos en cuenta el que dirigiste el 15 de junio del año pasado en el escenario al aire libre Waldbühne, cerca del estadio Olímpico de Berlín, con obras de compositores iberoamericanos: Carlos Chávez, Manuel de Falla, Silvestre Revueltas, Heitor Villa-Lobos, Alberto Ginastera y Arturo Márquez, con la soprano Ana María Martínez? El 2 de septiembre del año pasado en esta gran sala auditorio de la Filarmónica dirigiste La consagración de la primavera de Stravinski y la Sinfonía nº 5 de Chaikovski; el 5 de marzo de este año La isla de los muertos de Rajmaninov, el Concierto en re para violín y orquesta de Stravinski (con la solista Viktoria Mullova) y la Sinfonía nº 5 de Prokófiev. Y ahora, además de la Sinfonia nº 12 de Shostakóvich, interpretas Glorious Percussion, la obra de Gubaidúlina que estrenaste en Gotemburgo (Suecia) el 18 de septiembre del año pasado ¿Por qué compositores rusos?

Gustavo Dudamel: Es un momento superbonito, superespecial, porque es la primera vez que la Filarmónica de Berlín toca la Sinfonía nº 12 de Shostakóvich en la historia de la orquesta; que es un repertorio que ellos conocen, a través del sonido de Shostakóvich, pero que es una obra totalmente nueva. Y creo que es una obra que requiere esa personalidad ese sonido de las cuerdas, en general, de las maderas, los solos...todo eso...requiere una calidad y un sonido quizás particular que evidentemente esta orquesta tiene.

Lo del repertorio ruso es... Bueno yo he tenido muchísima conexión con compositores rusos: Prokófiev, Chaikovski, Rimski-Korsakov...todos. Pero ha sido prácticamente como...¿será que lo decimos como una casualidad?...¿como una causalidad? porque...es raro...yo hice la Quinta de Prokófiev por primera vez...hice Rajmáninov, Stravinski, Prokófiev. Ahora estoy haciendo Gubaidúlina y Shostakóvich...es interesante...pero...

Juan Carlos Tellechea: ¿Te gusta la música rusa?

Gustavo Dudamel: ¡Sí, absolutamente, absolutamente! Lo que pasa es que yo crecí...mi maestro...el maestro José Antonio Abreu me...nos educó -no a mí solamente- con mucho Chaikovski y Shostakóvich. Son obras que tienen una orquestación grande, pueden ser tocadas por orquestas grandes y prácticamente forman parte de mi lenguaje musical. Yo me recuerdo cuando tenía 11 o 12 años tocando el último movimiento de la Cuarta sinfonía de Chaikovski o tocando el último movimiento de la Quinta de Shostakóvich o el primero de la Novena. O sea, siempre ha habido como esa conexión...el maestro Abreu es un gran amante de Chaikovski, en general de la música rusa y me lo ha inculcado, nos lo ha inculcado.

Cuando yo escuché por primera vez esta sinfonía (ndlr: la Sinfonía nº12 de Shostakóvich), que no es muy conocida, me costó mucho escucharla; hace años, muchos años; porque tú encuentras prácticamente la Quinta, cómo escuchar la Quinta, la Novena, quizás la Séptima, pero la Duodécima no es muy regular dentro de los repertorios de la orquesta e inmediatamente que la comencé a estudiar -te estoy hablando de hace 10 años aproximadamente- cuando yo comencé a leer el score me fascinó. Me pareció una obra de un corte muy clásico, muy estructurada, muy programática y con unas sonoridades espectaculares, con una sonoridad siempre densa, hay una densidad siempre en la obra que nunca... -a pesar de por lo menos del centro de la segunda parte del último movimiento es muy ligera- pero no es ligera al mismo tiempo. Entonces, tiene...es...eso...

Juan Carlos Tellechea: Sí. No es la Cuarta sinfonía...es muy diferente...

Gustavo Dudamel: No, no es la Cuarta, por supuesto, no... Además la Cuarta...

Juan Carlos Tellechea: ...son otros momentos diferentes... durante la época de Stalin, después de Stalin...

Gustavo Dudamel: Exactamente, y aquí ya no estaba, ya era un poco más libre...su lenguaje. Aunque siempre mantiene...

Juan Carlos Tellechea: ...la tradición rusa...

Gustavo Dudamel: sí y...ese tono...esa clave siempre que siempre tiene en cada una de las sinfonías...ese código siempre presente, pero siempre usando ese tono quizás un poco sarcástico, gracioso en cierto modo, juguetón...muy de Shostakóvich

Juan Carlos Tellechea: ¿Sofia Gubaidúlina? (ndlr: nacida en Chistopol, entonces República Soviética Autonóma Tártara, el 24 de octubre de 1931)

Gustavo Dudamel: A mí me tocó hacer la première. Yo la conocía por supuesto por otras obras, me pareció fascinante. Porque yo no he estrenado mucha música, y es una suerte que está viva y que es una gran compositora. Fue una obra que estrenamos...Como ocurre siempre en un estreno...el primer ensayo es como un gran experimento...Tú escribes la obra, pero empiezas a buscar cosas y en esa búsqueda yo estuve presente, lo que me pareció, me parece algo que no tiene precio en mi vida, porque conozco la obra directamente del compositor, de donde nació. Y trabajamos muy bien, es una obra también de un corte muy regular -si se puede decir- no clásico clásico...pero es una obra bastante programada. Lo más interesante de esto es el grupo de solistas...los percusionistas: hay una japonesa, hay dos suecos, hay una estadounidense...Ellos forman un grupo que se llama Glorious Percussion y ella escribió la obra para ellos.

Entonces es fascinante ver todos estos instrumentos, que normalmente no sabemos que son instrumentos de percusión. Nosotros a veces los vemos en ciertos actos o en ciertos espectáculos, que producen un sonido...pero esto es increíble, porque entre los instrumentos hay campanas, tambores con mucha fuerza, instrumentos especiales que se tocan con arco, para crear armónicos. Es realmente una obra de unos colores fascinantes, fascinantes. Compleja la obra, porque es una orquestación muy grande; sobre todo cuando tú ves la cantidad de instrumentos de percusión; y cuando tú lees el 'score' está muy bien hecho. Pero tienes que tener mucho cuidado, con mucho detalle. Pero gracias a Dios, gracias al cielo tenemos a Gubaidúlina y que nos está diciendo. Estuvimos trabando en Göteborg. Inclusive nunca hablamos de tiempos, nunca hablamos de pulso del tiempo, sino ella estuvo presente y nosotros comenzamos a leer la obra y ella estuvo contentísima. Por supuesto, esto puede ser más lento, esto puede ser más rápido...Si tú ves el score está lleno de anotaciones, inclusive hay anotaciones de ella...

Lo grandioso de esta música es que es de estos tiempos. Y por lo menos Shostakóvich no es un compositor tan lejano en el tiempo. Todavía nosotros podemos ver charlas de Shostakóvich acerca de música, él estando presente en los estrenos de sus obras. O sea que ese acceso es todavía real, todavía lo podemos compartir, palpar y seguirá existiendo. Cada vez aparecerá mucho más material sobre este tipo de cosas.

Juan Carlos Tellechea: ¿Proyectos?

Gustavo Dudamel: Evidentemente me inicio como director musical de Los Angeles...¡¡¡uff!!!...dentro de una semana y media...

Juan Carlos Tellechea: ¿Con qué arrancas?

Gustavo Dudamel: Comenzamos con...fíjate normalmente es una gala especial el 8 de octubre que se realiza en el Disney-Hall, en la cual yo voy a dirigir una obra nueva de John Adams que escribió para mí, para la orquesta, que se llama City Noir, y que evoca mucho esa música de los 40 de los 50. Es muy interesante, es una obra...es como una suite en tres movimientos que no se separan. Y hacemos además la Primera de Mahler. Mahler es un compositor para mí muy emblemático. Evidentemente me falta mucho por madurar y conocer otras sinfonías de Mahler, pero me siento muy identificado con su música. Es una música muy de sentimientos, en cierto punto intelectual. Pero es mucho más esa Viena postromántica, esa Viena de intelectuales, de grandes artistas que siguen entregados a ese vanguardismo. Es una Viena que todavía existe y siempre existirá, porque es una ciudad de una tradición fuerte, increíble, es siempre avant-garde, es de vanguardia pensando...

Pero para mí es muy importante la comunidad (latinoamericana de Los Angeles) y yo viendo las condiciones de la ciudad, decidí junto con la orquesta hacer un concierto libre el 3 de octubre en el Hollywood Bowl. Es un concierto que cuesta un dólar la entrada. Por supuesto el dólar es algo simbólico, porque era para controlar cuánta gente vendría, cuánta gente compraba, y van a estar presentes artistas de la ciudad: Quincy Jones, Sergio Mendes...

No es solamente el ámbito de la música académica clásica, sino también todo...El concierto se llama "Bienvenido Gustavo", inclusive en español. Es muy bonito, porque en ese concierto ellos realizan un concierto larguísimo -un concierto de cuatro horas- que en una de las partes por primera vez la Orquesta Infantil de Los Angeles hace un concierto, que es un proyecto nuestro que iniciamos hace un año y algo...

Juan Carlos Tellechea: ¿A partir del Sistema?

Gustavo Dudamel: ...vinculado al Sistema. Y hacemos un concierto, vamos a hacer un arreglo del último movimiento de la Novena de Beethoven y luego con la Filarmónica de Los Angeles y un coro, junto a los coros profesionales agregamos un coro comunitario, para darle también oportunidades a éste y hacer la Novena sinfonía de Beethoven.

Juan Carlos Tellechea: ¿Qué tienes más adelante?

Gustavo Dudamel: Más adelante estoy... bueno comienzo en Los Angeles...tengo una gira con la Orquesta Simón Bolívar. Estamos en Viena, Milán y París, en octubre.

Estamos, por supuesto, ahorita en la creación de la Orquesta Juvenil Iberoamericana. Ya el proyecto está caminando muy bien.



Juan Carlos Tellechea: ¿Puedes comentar algo?

Gustavo Dudamel: Es una orquesta, un sueño del maestro Abreu, siempre de tratar de expandir el concepto, de brindarle lo mejor a la juventud, sacarla de la calle, darle oportunidades para que desarrolle su talento y se desarrollo humanamente. Todavía estamos dentro de la concepción, cuando va a ser el primer concierto. Evidentemente va a ser dentro de la Cumbre de jefes de Estado y de gobierno Iberoamericanos en Estoril (ndlr: del 30 de noviembre al 1 de diciembre próximos). El proyecto va caminando muy bien, allí estamos es una obra en la que estoy involucrado junto a mi maestro y en la que participarán jóvenes músicos de toda Iberoamérica.

Tengo además una gira nacional en Venezuela con la Simón Bolívar que me tiene muy emocionado. Porque tenemos años que no hacemos una gira en el interior del país, hemos viajado mucho al exterior, pero ahora creo que ha llegado la oportunidad...y sobre todo de viajar dentro del país y compartir con las orquestas infantiles y juveniles de cada ciudad. O sea que no es una gira de conciertos, sino que en cada ciudad estaremos tres o cuatro días haciendo clases magistrales, música de cámara, conciertos conjuntos. O sea para motivar y para hacer crecer el Sistema...

Y bueno con la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo este domingo 20 de septiembre comenzamos una gira y estamos en Hamburgo, en Bonn, en Amsterdam y en Bruselas...

Muchas cosas son fascinantes...estoy haciendo el Requiem de Verdi en Los Ángeles en mi segunda semana como director musical...

Hemos creado un festival en Los Ángeles que se llama ‘Americanos en América’ para hacer música de la América toda, desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Porque siempre ha habido un lenguaje, como una separación de las músicas: bueno eso es música Sudamericana, esto es música...pero siempre hay un motivo. El motivo esencial de nuestra música es nuestra tierra, es la naturaleza, es lo que a nosotros nos rodea. Y es muy importante, porque siempre Copland se inspiró en la tierra, Ginastera, Villa-Lobos, Estévez, Chávez, Revueltas...O sea tenemos un sinfín de músicas importantísimas a las que debemos quitarles las fronteras.
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