España - Cantabria

La tabernera en su puerto

Roberto Blanco
lunes, 23 de noviembre de 2009
Santander, viernes, 13 de noviembre de 2009. Sala Argenta del Palacio de Festivales de Cantabria. La tabernera del puerto, romance marinero en tres actos de Pablo Sorozábal con libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw. Luis Olmos, dirección de escena. Gabriel Carrascal, escenografía. María Luisa Engel, figurines. Fernando Ayuste, iluminación. Carmen González (Marola), Juan Jesús Rodríguez (Juan de Eguía), José Bros (Leandro), Iván García (Simpson), Pilar Moral (Abel), Ismael Fritschi (Chinchorro), Marta Moreno (Antigua), Aurelio Puente (Ripalda), Abel García (Verdier). Coro Lírico de Cantabria, Esteban Sanz (director). Orquesta de la Comunidad de Madrid. José Miguel Pérez Sierra, dirección musical. Aforo: 1600 localidades. Ocupación: 100%
0,000161 La tabernera del puerto es uno de los títulos más agradecidos a la hora de ofrecer una versión adaptada o una producción nueva. La que hemos podido ver en la XIV Temporada Lírica de Cantabria no es nueva -es del año 2006, producida por el Teatro de la Zarzuela- y su autor se reapropia del latir popular para resaltar la temática y la partitura del maestro Sorozábal.

En esta Tabernera la adaptación lleva la firma de Luis Olmos, responsable también de la escena, una versión que trata de actualizar el original pero que no evita los tópicos, buscando los ambientes húmedos y sombríos de una particular Cantabreda (el lugar ficticio donde transcurre la acción, trasunto de Castro-Urdiales) con decorados y vestuario inspirados en los dibujos de Hugo Pratt para su Corto Maltés. Otra novedad que añade tensión dramática a la intriga es la relación paterno-filial-incestuosa entre Juan de Eguía y Marola, acentuando el equívoco de apariencia matrimonial y aportando así carne adicional al argumento. Se eliminan también parte de los números cómicos y algunos diálogos, con lo que los tres actos de la obra se representan sin interrupción.



©2009 by Teatro de la Zarzuela

La dirección escénica pareció escasa, con marineros y pescadoras que parece que se desenvuelven por la escena según su propio criterio; una escena que presenta un sucio puerto con la taberna de Marola a un lado y el Café de Ripalda al otro, y que sólo cambia durante el lluvioso episodio de la barca en el primer cuadro del tercer acto.

Carmen González fue una Marola interesante. Solvente en el agudo aunque en sus notas bajas se le escuchara poco, hizo una apreciable construcción de su personaje, atrapada entre sus obligaciones filiales y los impulsos de su corazón. A su lado, José Bros como Leandro resolvió su papel con brillantez, con una elegante línea de canto y atinada fuerza expresiva. Su famosa romanza '¡No puede ser!' fue vitoreada cálidamente por el público.



©2009 by Teatro de la Zarzuela

El personaje más favorecido de la obra es Juan de Eguía, encarnado aquí por un sobresaliente Juan Jesús Rodríguez que actuó bien y cantó mejor, demostrando que es un buen barítono lírico. Su entrega y expresividad alcanzaron altas cotas en su particular ‘aria de la locura’ del último acto. El otro gran triunfador de la velada fue el bajo venezolano Iván García, robándole incluso protagonismo al personaje anterior e invistiendo de ternura a su Simpson. Junto a él, Pilar Moral fue un Abel que mostró en sus breves intervenciones cantadas una voz etérea de gran belleza.

También estuvieron bien servidos los personajes secundarios, empezando por el Verdier de Abel García, un malvado Capitán Haddock de voz amenazante, y el Ripalda de Aurelio Puente. La nota cómica la aportaron Marta Moreno e Ismael Fritschi, Antigua y Chinchorro, con gracia actoral aunque limitadísima como cantante la primera.

La Orquesta de la Comunidad de Madrid dirigida por José Miguel Pérez Sierra, una de las batutas españolas más jóvenes y de imparable trayectoria, sonó contrastada y con fuerza expresiva en los momentos puramente musicales, con un Coro Lírico de Cantabria que mantuvo un buen nivel canoro.
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