Recensiones bibliográficas

Erdmann y Nolde, vínculos históricos

Juan Carlos Tellechea
martes, 12 de enero de 2010
0,0007828 La fascinante historia del compositor y pianista alemán Eduard Erdmann (1896-1958) y su relación, primero amistosa y después familiar, con el expresionista Emil Nolde (1867-1956) es tema del primer número de una serie de Cuadernos que edita a partir de diciembre la Fundación Nolde, con asiento en Seebüll (Schleswig-Holstein, norte de Alemania), donde este célebre artista plástico tenía su residencia y taller.

Erdmann y su mujer, Irene (quienes se casaron en 1919 y tuvieron cuatro hijos, entre ellos dos niñas), desempeñaron un papel muy especial entre los amigos de Emil Nolde y Ada, su primera esposa. Ambos matrimonios se conocieron en Berlín a comienzos de la década de 1920, pero la amistad tuvo un inesperado giro cuando Ada falleció 26 años más tarde.

Poco después, en 1947, durante una velada con obras de Franz Schubert ofrecida por los Erdmann en un círculo íntimo de amigos en la norteña localidad de Satrup, Emil Nolde, de 79 años, se enamoró de Jolanthe Erdmann, de 25, hija mayor del matrimonio. Jolanthe correspondió al amor de Emil, pese a los reparos de sus padres, contrajeron enlace en 1948 y vivieron en Seebüll hasta el deceso del pintor y escultor en 1956.

Una intensa correspondencia, sobre todo entre Irene y Ada, testimonia esa amistad de más de 30 años entre los Erdmann y los Nolde. Emil Nolde, con esa fuerza apasionada en la expresión y la aplicación del color que le caracteriza, realizó varios retratos a la acuarela de Jolanthe (como antes también de Ada), así como del compositor y su esposa durante las veladas musicales que tenían lugar en la intimidad del hogar.

Este número 1 de los nuevos Cuadernos de Seebüll que aparecerán de forma no regular y abordarán temas muy diversos relacionados con la vida de Emil Nolde, según el director de la fundación, Manfred Reuther, fue elaborado por el profesor de historia de la música Volker Scherliess, de la Escuela Universitaria de Música de Lübeck (norte de Alemania), también amigo de los Erdmann.

El cuaderno de 95 páginas, una interesante fuente de consulta para investigadores, especialistas y curiosos en general, recopila testimonios e información detallada de difícil acceso sobre la vida de Erdmann, sus contactos con la vida artística y social de la Alemania de comienzos del siglo XX y su casi olvidada carrera musical, poco conocida fuera de este país.

La publicación, con una pequeña tirada de 1.200 ejemplares, uno de los cuales fue entregado a MundoClásico.com para su recensión, reproduce facsímiles de cartas, programas de conciertos y críticas de la época, así como retratos que pintó Nolde de Erdmann y su familia.

Las obras de música contemporánea de Erdmann, si bien importantes en la década de 1920, no son muy ejecutadas hoy en día y casi no figuran en publicaciones modernas de divulgación general. En total, compuso cuatro sinfonías (la segunda dedicada a Alban Berg), varias obras para orquesta, un concierto para piano, Rapsodia y Rondo para piano y orquesta, una sonata para violín, un cuarteto de cuerdas (dedicado a Emil Nolde), así como varios Lieder y piezas para piano.



 

© 2009. Gentileza de la Fundación Nolde Seebüll, para Mundo Clásico

El presente cuaderno contiene adjunto un CD con composiciones de Erdmann, grabaciones históricas del Cuarteto Artemis (fundado en la Esculea Universitaria de Música de Lübeck) y conciertos del propio pianista.

La música de Erdmann tiene a menudo rasgos rapsódicos y se caracteriza, entre otros aspectos, por un trabajo muy detallado de los diferentes motivos y por un fino entramado polifónico, partiendo "del vocabulario romántico de Richard Strauss", según evoca el compositor austríaco Ernst Krenek (1900-1991) en sus Memorias, al recordar la labor creadora de quien fuera frecuentemente su anfitrión e intérprete asimismo de sus obras en la década de 1920.

Krenek y su primera mujer, Anna ("Anni") Mahler (hija de Gustav Mahler), eran huéspedes habituales de los Erdmann en su residencia de Langballigau, cerca de Flensburgo (norte de Alemania, en la frontera con Dinamarca). Allí terminó Krenek su ópera Orfeo y Eurídice en 1923. Hasta un fox-trot llegó a componer Erdmann ese año dedicado a Ernst y Anni Krenek.

Sobrino nieto del filósofo alemán Johann Eduard Erdmann, de la Universidad de Halle (este de Alemania), Erdmann (sus padres lo bautizaron con el nombre de pila de su tío abuelo) nació el 5 de marzo de 1896 (según el calendario juliano; el 18 de marzo, según el gregoriano) en la pequeña ciudad báltica de Wenden, hoy Cesis, en la actual Letonia, entonces perteneciente a la Rusia zarista.

Erdmann se formó en Riga con Bror Möllersten y Jean du Chastain y estudió teoría musical con Harald Creutzburg. En 1914 se trasladó a Berlín, donde continuó su formación pianística con Conrad Ansorge y sus estudios de composición con Heinz Tiessen. Pero su verdadera carrera comenzó en 1919 en las 'Veladas de música contemporánea' de Berlín, donde presentó sus Piezas para piano nro. 6, en un programa que comprendía también obras de Arnold Schönberg (Piezas para piano, op. 19) y Alban Berg (Sonata, op. 1).

Tras la resonancia de este primer e importante paso, siguieron varios conciertos de música clásica y contemporánea con los que Erdmann ganó gran notoriedad en aquella época en la capital alemana que comenzaba a convertirse en una pulsante ciudad, tras la Primera Guerra Mundial y las turbulencias políticas y sociales posteriores.

Su variado y amplio repertorio abarcaba obras de Ludwig van Beethoven, Franz Schubert, E.T.A. Hoffmann, Felix Mendelssohn-Bartholdy, Robert Schumann, Frédéric Chopin, Franz Liszt, Charles-Valentin Alkan, Bedrich Smétana, Herrmann Goetz, Johannes Brahms, Modest Mussórgski, Serguei Rajmáninov, Carl Nielsen, Ludwig Rottenberg, Alexander Scriábin, Claude Debussy, Arthur Willner, Bela Bartók, Artur Schnabel, Paul Hindemith, Darius Milhaud, Mario Castelnuovo-Tedesco, Paul Dukas, Igor Stravinski, Kurt Weill, además de Schönberg, Berg, Krenek y muchos más.

Aunque fue un importante intérprete de las obras de Johann Sebastian Bach y de Schubert, Erdmann siempre abogó con vehemencia en favor de la música contemporánea, y estuvo marcado también por la atonalidad -de cuyas posibilidades constructivas y expresivas estaba absolutamente convencido- aunque prefería no dar un paso más allá, hacia la técnica dodecafónica.

El gran espaldarazo le vino con el emocionado agradecimiento público y congratulación del pianista y compositor Ferruccio Busoni (1866-1924), de quien Erdmann ejecutó como solista su impresionante Concierto para piano y orquesta con coro de voces masculinas, op. 39. Busoni era por aquel entonces profesor de composición en la Universidad de las Artes de Berlín.

Entre sus propias composiciones, Erdmann tocó su Concierto para piano, op. 15 (1928) bajo la dirección de Bruno Walter y Otto Klemperer. El maestro Wilhelm Furtwängler, en cambio, prefería la intervención solística de Erdmann en diversos conciertos para piano de Beethoven (op. 19), Schumann (op. 92) y Goetz (op. 18) en la Filarmónica de Berlín.

El chileno Claudio Arrau (1903-1991), quien por aquellos años comenzaba a dictar clases en el Conservatorio Julius Stern de Berlín, tras el fallecimiento en 1918 de su maestro Martin Krause (uno de los últimos discípulos de Franz Liszt), recuerda haber presenciado un concierto de piano a cuatro manos de Erdmann a dúo con Walter Gieseking que lo dejó muy impresionado, "sobre todo con Schubert, porque (ambos ejecutantes) estaban tan entusiasmados y profundamente emocionados" con su música, según expresa en sus Memorias.

En un encuentro en la residencia berlinesa del destacado musicólogo Max Friedländer, en el número 233 del elegante bulevar Kurfürstendamm, Erdmann llegó a tocar piano a cuatro manos con el físico alemán de la teoría cuántica, Premio Nobel y profesor emérito Max Planck (1858-1947), quien tenía gran talento musical, tocaba además órgano y violonchelo, había recibido clases de canto y hasta había compuesto Lieder y una opereta durante sus épocas estudiantiles.

En el Berlín de la "época de oro" o de los "años locos", los Erdmann alternaban también en la casa de los Mendelssohn Bartholdy, en el 51 de la Jägerstrasse (donde ahora jóvenes talentos musicales ofrecen conciertos todos los mediodías), muy cerca de la céntrica plaza Gendarmenmarkt y, casualmente, junto a la hoy dependencia de Berlín de la Fundación Nolde (Jägerstrasse 55).

En Langballigau, los Erdmann tenían como vecinos, entre otros, a los expresionistas Erich Heckel (del grupo Die Brücke) y Otto Mueller (de la corriente de la Nueva Secesión y posteriormente Die Brücke). En la Viena que también comenzaba a recuperarse de los estragos de la Gran Guerra y sus severos efectos sociales y políticos, el matrimonio Erdmann mantenía relaciones con los círculos de amistad de Arnold Schönberg y Alban Berg.

En la década de 1920 Erdmann fue miembro del jurado de admisión en las Jornadas Musicales de Donaueschingen (Selva Negra, sur de Alemania), donde eran presentadas a concurso obras contemporáneas. Pero renunció al puesto, debido al complicado procedimiento de aceptación de las composiciones y fue sucedido por Paul Hindemith, quien presidió el festival entre 1923 y 1930.

Erich Kleiber, Hans Pfitzner y Artur Schnabel intercedieron en 1924 en favor de Erdmann ante las autoridades alemanas para que fuera eximido del servicio militar obligatorio. En ese entonces el pianista y compositor báltico de origen alemán era todavía ciudadano letón y obtuvo su pasaporte alemán en 1932.

Erdmann mantenía igualmente vínculos de amistad con los maestros del movimiento arquitectónico y artístico Bauhaus: Walter Gropius, Vasili Kandinsky, Lyonel Feininger y Paul Klee en Weimar (sureste de Alemania), donde tocaba frecuentemente, así como en Dessau (este de Alemania), donde en 1926 fue solista en el concierto inaugural que organizó este grupo en su nueva sede. Incluso la interpretación al piano que hizo Erdmann de Cuadros de una exposición, de Mussórgski en aquella oportunidad, parece haber alentado a Kandinsky a transformar esta obra en pieza teatral abstracta y presentarla más tarde en el escenario de Bauhaus en Dessau.

Entre 1925 y 1935 Erdmann fue profesor en la Escuela Universitaria de Música de Colonia (oeste de Alemania). Pero con la llegada de los nazis al poder en 1933 se produjo un profundo cambio en su vida. Después de renunciar a su cargo de docente en protesta contra las represalias de los nacionalsocialistas contra colegas judíos, el régimen de Adolf Hitler le prohibió ejecutar sus obras.



Emil Nolde, Retrato de Eduard Erdmann (acuarela sobre papel japonés, 1930)
© 2009 by Fundación Nolde Seebüll


Un destino similar sufrió Emil Nolde, al principio miembro de la sección Nordschleswig (norte de Alemania) del partido nazi, simpatizante con las ideas de la supuesta superioridad del "arte germánico" y con el antisemitismo. Sin embargo, su trabajo fue, para enorme sorpresa y desazón suya, declarado "degenerado" ("entartete Kunst") por los nazis, y le fue prohibido pintar hasta la caída del régimen y el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 (una exposición con las obras realizadas clandestinamente por Nolde en aquellos terribles años fue presentada recientemente en la dependencia de la Fundación Nolde en Berlín).

En cambio Erdmann, decidido adversario de los nazis, tuvo que afiliarse al partido en 1937 bajo la amenaza de que tambíen su familia podría sufrir graves consecuencias si se negaba a hacerlo, y hasta el término de la Segunda Guerra sólo ejerció como pianista.

Finalmente desde 1950 y hasta su fallecimiento en 1958, tras tres infartos cardíacos, Erdmann fue docente en la Escuela Universitaria de Música y Arte Dramático de Hamburgo y ofreció conciertos por radio, algunos de los cuales fueron grabados, aunque consideraba las grabaciones como algo antiartístico.

Si bien era reacio también a escribir y su mujer se encargaba de toda su correspondencia, Erdmann era un apasionado coleccionista y lector de ediciones raras de libros alemanes antiguos y modernos, en general.

Atesoraba en su biblioteca, entre otras importantes y numerosas obras del siglo XX, una versión original muy valiosa del Almanaque del Blaue Reiter, con obras de Kandinsky y Franz Marc y suplementos musicales de Schönberg, Berg y Anton Webern. La obra la había recibido de la consagrada actriz austríaca Tilla Durieux, con quien había preparado Pierrot lunaire de Schönberg. Durieux (Ottilie Godeffroy, su verdadero nombre) estaba casada con el comerciante en arte Paul Cassirer (1871-1926), amigo del pintor berlinés Max Liebermann. Después de los ensayos, la actriz concedió a Erdmann que eligiera libremente y se quedara con una pieza de colección de la galería de su marido, lo que así hizo.

Cassirer fue presidente de la sociedad que reunía a la corriente artística Berliner Secession (Liebermann, Lovis Corinth, Max Slevogt, Walter Leistikow y el mismo Nolde, hasta su alejamiento del grupo y la creación de la Nueva Secesión) a comienzos del siglo pasado.

De Emil Nolde será presentada a partir del 4 de febrero próximo en Berlín una exposición con obras inspiradas en sus viajes por diversos países europeos, entre ellos España (con paradas en Barcelona, Madrid y Granada) en 1921, acompañada por un programa cultural paralelo, adelantó la Fundación Nolde a Mundo Clásico.
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