Discos

Retratos sonoros del Ensemble Modern II

Paco Yáñez
lunes, 19 de abril de 2010
Béla Bartók: Sonata para violín solo; George Benjamin: Three Miniatures for Solo Violin; William Byrd/Rainer Römer: Pavane für Marimba; Eun-Hwa Cho: Über die allmähliche Verfertigung der Gedanken; Alan Fabian: Resonance; Nicolaus A. Huber: Dasselbe ist nicht dasselbe; Hermann Kretzschmar: Inflation; Cathy Milliken: Round Robin; Gerhard Müller-Hornbach: Studien Nº1, 2, 3, 5 für kleine Trommel solo; Emmanuel Nunes: Aura; Helmut Oehring: FOXFIRE DREI <kaliumchlorid>; Matthias Pintscher: Nemeton; John Psathas: Fragment for Vibraphone and Piano; Nikos Skalkottas: Dúo para violín y violonchelo; Ernstalbrecht Stiebler: ..im Takt..; James Tenney: Poem; Edgar Varèse: Density 21.5; Dietmar Wiesner: Ghibli. Dietmar Wiesner, flautas. Rainer Römer, percusión. Ueli Wiget, piano. Ruth Velten, saxofón tenor. Jagdish Mistry, violín. Michael M. Kasper, violonchelo. Alan Fabian, electrónica vivo. Hans-Bernhard Bätzing, Christoph Claßen, Felix Dreher, Christoph Franke, Stefan Fricke, Bernd Leukert, Michael Rebhahn y Udo Wüstendörfer, productores. Wolfgang Bernhard, Thomas Eschler y Rüdiger Orth, ingenieros de sonido. Tres CDs DDD de 65:37, 61:16 y 70:02 minutos de duración grabados en la Hessischer Rundfunk de Frankfurt (Alemania) de abril del 2000 a enero del 2010. Ensemble Modern Medien EMCD-011, EMCD-012 y EMCD-013
0,0002557 Retoma el Ensemble Modern Medien su serie ‘CD Portraits’ dedicada a cada uno de los miembros del soberbio conjunto de Frankfurt, con lo que, como se pueden imaginar, la calidad interpretativa está plenamente asegurada. Tras los compactos dedicados a Valentín Garvie, Michael M. Kasper, Hermann Kretzschmar, Johannes Schwarz, Sava Stoianov y Ueli Wiget, llega ahora el turno de Dietmar Wiesner, Rainer Römer y Jagdish Mistry, que vuelven a realizar una selección de obras totalmente personal para mostrarnos sus enormes virtudes musicales.

Siempre he tenido al flautista y miembro fundador del Ensemble Modern Dietmar Wiesner como una de las bazas fundamentales del conjunto alemán, y su disco compacto (EMCD-011), que titula con el nombre de una de sus propias composiciones: Ghibli (1997), es un perfecto ejemplo de ello. Destacan poderosamente en este volumen sus versiones modélicas y referenciales de la crucial Density 21.5 (1936), de Edgar Varèse, y de la bellísima, poderosa y sabiamente construida Aura (1983-89), de Emmanuel Nunes (estrenada en 1991 por Pierre-Yves Artaud en Santiago de Compostela, cuando tales acontecimientos musicales aun tenían lugar intramuros del relicario jacobeo). Diry, como otros instrumentistas del Ensemble Modern, aborda en su programa obras de compañeros de agrupación, como Round Robin (2001), de Cathy Milliken, o Inflation (1992), de Hermann Kretzschmar, cuyos resultados artísticos distan bastante de las excelencias de un Varèse o un Nunes, manteniéndose en un plano de extrema discreción. Más me ha interesado la ya citada Ghibli, una pieza de fusión escrita para flauta alto, saxofón tenor y banda magnética que se refiere al ghibli, un viento cálido y seco que sopla desde el desierto norteafricano, con una persistencia tal que puede llegar a afectar al estado anímico de quien a su corriente se expone. La obra de Wiesner avanza en esta línea, con una multiplicación de capas sonoras y ritmos endiablados que son un verdadero trasunto musical de esa locura inducida por el ghibli. Completan el disco obras de Alan Fabian: Resonance (2006) y James Tenney: Poem (1955). La primera es un muy interesante trabajo para flauta con resonancias obtenidas a través del ordenador. Multifónicos extremos, soplidos sin tono, llaveteos del instrumento, etc., van cincelando lo que Gerhard R. Koch denomina esculturas sonoras llenas de magia, a modo de flautas móviles. Por la contra, Poem resulta en extremo convencional; una pieza muy lírica que aún no da idea de los trabajos que Tenney llegaría a desarrollar décadas más tarde. Eso sí, como final ‘amable’ para el compacto resulta ideal, al tiempo que muy relajante, con su aire debussyano.

Menos alentador resulta el compacto interpretado por Rainer Römer (EMCD-012), que excepto en las obras de Matthias Pintscher y Helmut Oehring no alcanza unas cotas de interés demasiado significativas. El percusionista del Ensemble Modern es otro de los puntales del conjunto alemán desde el año 1985, caracterizándose sus interpretaciones por una fuerza y una perfección técnica sobresalientes. De ello dan fe buena parte de las piezas aquí reunidas, si bien su altura artística resulta algo insuficiente, en trabajos que en general defraudan, como ..im Takt.. (1997), de Ernstalbrecht Stiebler, pura métrica; Fragment for Vibraphone and Piano (2001), de John Psathas, que simplemente aporta un bello y amable colofón al compacto; la Pavane de William Byrd, que arregla para marimba en 1984 el propio Römer; o los Studien für kleine Trommel solo (2004), de Gerhard Müller-Hornbach, con una última pieza de mayor interés. Con Nicolaus A. Huber y su Dasselbe ist nicht dasselbe (1978) alcanzamos cotas más relevantes, pero lejos de las excelencias de otras piezas del compositor alemán. En parte, la sensación de pobreza que dejan algunas de estas obras se debe a su obstinado trabajo rítmico, así como al uso (muy poco imaginativo) de instrumentos solistas, especialmente del tambor. También para un instrumento solo, el vibráfono, pero con unos resultados más imaginativos, FOXFIRE DREI <kaliumchlorid> (1993), de Helmut Oehring, realiza todo un alegato en contra de la pena de muerte. El subtítulo de la obra hace alusión a uno de los componentes químicos que forman la inyección letal en los Estados Unidos, ejecutándose la obra como si de una banda sonora se tratase, acompañando un filme no visible en el que se representa de forma seca, incisiva y atroz la brutalidad de esta forma de “justicia” (dicen) de Estado. Por último, Nemeton (2007), de Matthias Pintscher, no sólo da nombre al compacto de Rainer Römer sino que marca uno de los puntos más altos en cuanto a musicalidad e interpretación del disco. Se trata de una pieza más compacta y variada en cuanto a timbres, efectos, sonoridades y audacia. Con un trabajo arduo sobre las percusiones de madera, metal y membranas, Nemeton profundiza en los conceptos de densidad, ritmo y energía, relacionándolos con la cultura celta y sus centros rituales, de los cuales Nemeton es todo un trasunto musical.

Aun siendo Jagdish Mistry un gran violinista, uno es de los que sigue echando de menos la presencia de Peter Rundel en el Ensemble Modern, si bien su carrera como director ha deparado, como hemos dado cuenta en Mundoclasico.com en diversas ocasiones, notables aciertos en este terreno, lo mismo que otros antiguos miembros del ensemble, como Franck Ollu o Ingo Metzmacher. El compacto interpretado por Mistry (EMCD-013) es muy notable en cuanto a interpretación, si bien la selección del repertorio no resulta tan imaginativa como en otros lanzamientos de esta misma serie. El violinista indio incluye en su programa dos piezas de la primera mitad del siglo XX: la Sonata para violín solo (1944), de Béla Bartók, y el Dúo para violín y violonchelo (1947), de Nikos Skalkottas. En Bartók se extraña una presencia mayor de ecos idiomáticos a la hora de enfatizar las reverberaciones folclóricas en la partitura, las reminiscencias de un mundo perdido que debería doler a través de las notas; pues Mistry aborda esta Sonata como si de una obra bachiana se tratase, con una perfección, una articulación y un cierto distanciamiento que no le van excesivamente bien a esta composición del magiar. Skalkottas, con el siempre efectivo Michael M. Kasper al violonchelo, es más pertinente y, como las demás versiones, muy sólido desde un punto de vista técnico. De la compositora coreana Eun-Hwa Cho escuchamos su Über die allmähliche Verfertigung der Gedanken (2006-07), una obra muy equilibrada y de escasas audacias e innovaciones. Por último, de George Benjamin, habitual colaborador del Ensemble Modern en su doble faceta de compositor y director, Mistry interpreta sus Three Miniatures for Solo Violin (2002), de las cuales la primera de ellas está dedicada al propio Mistry. Es la de Benjamin la música de un buen artesano sonoro, con momentos realmente logrados, pero que no deja, como la pieza de Cho, de sonar a algo bastante conocido, si acaso exprimido en una nueva y personal vuelta de tuerca.

Las tomas sonoras de los tres compactos son, como siempre en esta serie y en la gran mayoría de registros de la Hessischer Rundfunk (una de las radios que mejor graba de Europa), extraordinarias. He de destacar, por su calidad de sonido, el compacto de Dietmar Wiesner, portentoso, especialmente en lo que se refiere a las obras con componente electrónica. La presentación de los CDs es muy buena, como lo fuera en los anteriores ‘CD Portraits’, con abundante información (aunque de diversa extensión en función de cada disco), fotografías, datos de grabación, etc. Una nueva remesa, así pues, para conocer mejor a una serie de músicos que conforman el que es, en mi opinión, el mejor ensemble de música contemporánea de las últimas décadas.

Estos discos han sido enviados para su recensión por el Ensemble Modern.
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