Alemania

Los arcanos de la vida y el tiempo

Juan Carlos Tellechea
martes, 11 de mayo de 2010
Berlín, viernes, 30 de abril de 2010. Teatro Staatsoper de Berlín. Staatsballett Berlin. Symphony of Sorrowful Songs, ballet en un acto. Coreografía: Ronald Savkovich. Sobre música de Henryk M. Gorecki. Libreto: Darko Lukich y Livia Pandur. Puesta en escena: Tomaz Pandur. Escenografía: grupo NUMEN. Vestuario: Angelina Atlagich. Iluminación: Juan Gómez-Cornejo Sánchez. Interpretado por Vladimir Malajov, Nadia Saidakova, Elisa Carrillo Cabrera, Elena Pris, Sarah Metrovich, Maria Bompouli, Natalia Muñoz, Xenia Wiest, Michael Banuhaf, Martin Buczkó, Leonard Jakovina, Arshak Ghalumyan, Alexander Shpak, David Simic y Mehmet Yümak. Relato: Hanna Schygulla (banda sonora)
0,0002161 "El tiempo, (...), nació con el universo, para que, generados simultáneamente, también desaparezcan a la vez, (...) y fue hecho según el modelo de la naturaleza eterna para que este mundo tuviera la mayor similitud posible con el mundo ideal", meditaba ya Platón en el Timeo desde su Academia ateniense en el siglo IV antes de Cristo.

Así de enigmática quiere ser la reflexión sobre la percepción del tiempo y la vida humana -apenas un fogonazo, un instante en la larguísima historia del universo- que con parábolas y símbolos se formula el director teatral esloveno Tomaz Pandur en su puesta de Symphony of Sorrowful Songs, coreografiada por el croata Ronald Savkovich, con música del polaco Henryk M. Gorecki (Sinfonía nº 3, de la que este ballet toma su nombre) y el relato de la actriz alemana (nacida en Alta Silesia, hoy Polonia) Hanna Schygulla.

La obra es todo un desafío para Vladimir Malajov, director general (intendente) del Ballet Estatal de Berlín, quien se redescubre con esta pieza de poco más de una hora de duración en un acto de equilibrio entre las elegantes líneas del ballet clásico y los movimientos expresivos de la danza moderna.

Y para el Staatsballett Berlin era ya hora de asumir también este otro gran reto de combinar elementos teatrales con el lenguaje de la danza contemporánea.

Malajov se desprende primero de la cubierta de plástico que lo envuelve, como si saliera del seno materno, y así, vulnerable, su cuerpo entra indefenso a un mundo en continua y perpetua transformación, sometiéndose a los dictados de Chronos, que todo lo devora.

"Ah, sí...Ahora en este momento sin pasado y sin futuro, él comprenderá la idea descomunal de que pronto el tiempo no existirá nunca más", advierte la voz de Schygulla desde la banda sonora.



Saidakova y compañía
© 2010 by Enrico Nawrath

Nadia Saidakova vuelve a sobresalir como excelente solista en este ballet. Con fascinantes movimientos, con entrega y firmeza, con pasión y temple asume verdaderas pruebas de fuego en sus pas de deux con Malajov.

Savkovich, quien fuera durante un lustro solista del Ballet Estatal de Berlín subraya sobre todo el aspecto atlético de los intérpretes y la belleza de sus cuerpos. La serie de imágenes crípticas que desarrollan los bailarines de Malajov sobre el escenario hipnotizan al espectador: en una escena el grupo aparece pedaleando bicicletas, en otra se unen en parejas para mecerse romántica y tiernamente al son del celebérrimo bolero de María Grever, Te quiero dijiste, en la voz de Nat King Cole.

Pandur admite haber sido inspirado por el libro Sculpting in Time, del cineasta soviético Andrei Tarkowski (1932-1986), sobre el tiempo, el arte, la estética y la poesía de los filmes. Pero Symphony of Sorrowful Songs bien puede estar iluminada también por la Historia del tiempo de Stephen Hawking, aunque sin pretender, ni mucho menos, abordar en profundidad las cuestiones centrales que se plantea el científico: de dónde, cómo y por qué viene el universo, y si tuviera un final, cómo sería éste.



Carrillo, Jakobina y compañía
© 2010 by Enrico Nawrath


Retomando en parte a los primeros filósofos, los griegos presocráticos que comenzaron a prefigurar los modernos conceptos de espacio y tiempo, Pandur investiga su esencia recorriendo con esta breve historia la mística, el martirio, el horror y la belleza.

Al final a Malajov se le termina su lapso y regresa a la cubierta de plástico de dónde vino al mundo. Saidakova se encarga de atar el fardo con una cinta roja, en acción de persignar, en sentido longitudinal primero y transversal después, formando una cruz similar al crucifijo patriarcal ortodoxo utilizado en el Imperio bizantino, antes de que otro fogonazo apague todo con un estallido atronador. Las reflexiones están ahora en la mente de cada espectador.

Para quienes visiten Berlín y quieran ver este ballet, he aquí las últimas fechas de este año: 11, 13, 20, 21 y 29 de mayo. En la próxima temporada están previstas funciones los días 22 y 24 de febrero, 1, 4, 9 y 17 de marzo, así como 11 y 12 de junio de 2011.
Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.