Discos

En la huerta del Segura ...

Daniel Martínez Babiloni
jueves, 16 de septiembre de 2010
Música para Salzillo: Il Concerto Accademico, Margherita Marseglia, concertino y directora. Arcangelo Corelli: Concerto grosso op. 6 nº 8 “fatto per la notte di natale”. Luigi Boccherini: Música nocturna de Madrid (Adaptación de Gustav Lensewski). Manuel Moreno-Buendía: Salzillesca-Música para un Belén (versión para orquesta de cuerda). Grabación realizada el 21 y 22 de octubre de 2006 en la Sala de Cámara del Auditorio y Centro de Congresos “Víctor Villegas”. Toma de sonido y edición digital: Andrés Moreno Saura. Asesor musical: Manuel Moreno-Buendía. CD de una duración aproximada de 47’67’’ del sello RTVE Música
0,0001719 Para quienes crecimos escuchando temas de zarzuela, canturreados por nuestros padres -con mayor o menor fortuna-, es común que de vez en cuando nos asalten, sin saber porqué y como entre brumas, partes de aquellas romanzas o coros. A mí, a veces, me sobreviene aquello de ‘¿Dónde estarán nuestros mozos?’ o ‘¡Ay, ay, ay, ay qué trabajo nos manda el señor!’ o ‘Mujer de los negros ojos, la de la trenza morena’ o ‘Bajo el puente de la peña’... Y como era de esperar, cuando llegó a mis manos el CD que aquí reseño, una edición patrocinada por Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de la Región de Murcia para celebrar su cincuenta aniversario, brotó como por ensalmo: “En la huerta de Segura cuando ríe una huertana...”

Y no es que la grabación tenga nada que ver con la zarzuela y yo sea muy dado a los tópicos, pero el poder evocador de la música es lo que tiene. No obstante, más allá del regionalismo de La Parranda, más allá de esa huerta que llora por el agua que no le dan, tras haber sembrado la región de campos de golf y urbanizaciones de las que anuncia Camacho, en Murcia, la tierra de Roque Baños, está la ciudad posmoderna que tiene un ayuntamiento de Moneo frente a la catedral, el delicioso Museo Ramón Gaya y el no menos interesante Museo Salzillo, a quien se homenajea con este disco.

Un homenaje que obvia el pathos dramático de sus pasos procesionales y se centra en la narratividad de un Belén, ya casi neoclásico, expuesto en una de las salas del museo. Un encargo de la familia Riquelme, igual de expresivo que las tallas grandes o los ilustrativos modelos de barro de los que nacen aquellas, que también se muestran. Por ello, Margherita Marseglia, la directora y concertino de Il concerto académico, violinista que estudió en Graz, la ciudad de Karl Böhm, de donde se trajo la disciplina y buenos modos con los que tocan sus pupilos, ha elegido, con mucha inteligencia, un repertorio navideño, sensible hacia lo novedoso.

Música para Salzillo incluye el Concerto grosso op. 6 nº 8 “fatto per la notte di natale” de Corelli, un tanto pesado rítmicamente en los movimientos vivos, irregular en el tempo en algún momento y falto de virtuosismo y contraste en el ‘Allegro’ central de la tercera parte, y la Música nocturna de Madrid, adaptación para orquesta de cuerda de Gustav Lensewski a partir del Quintetino con guitarra Op. 30 nº 6 de Boccherini, música alegre y festiva bien facturada -aunque en algunos tutti se resiente la afinación-, que imita diferentes sonidos y ambientes: tambores, campanas, cantos populares o rondallas -excelente la expresión sentida y el carácter salmódico de ‘Il Rosario, Largo assai’.

La tercera pieza es de Moreno-Buendía (1932), músico murciano asociado como director a voces como la de Penagos, Ausensi, Lavirgen o Domingo. Como compositor, al que no se le puede negar el oficio, se le incluye en la Generación del 51 y Nueva Música. A su obra se le podría poner cualquier ‘neoismo’ -neotonalismo, neoclasicismo, neorromanticismo…- de no ser porque en su escaso catálogo, como él mismo dice, nunca usó el lenguaje vanguardista. No engaña a nadie, intencionadamente dejó esos derroteros y prefirió no escribir, cuando todo parecía obligado a sonar así. Sin embargo, como a otros miembros de la citada generación, se le escapa cierto paternalismo en su pretensión de tutelar al melómano con su música ‘biensonante’.

Salzillesca, música para un Belén, es una suite de catorce movimientos breves, transcrita desde el cuarteto de cuerda original, encargo del ayuntamiento murciano de 1999. En ella recrea, entre una poco imaginativa ‘Buena nueva I y II’ que abre y cierra la serie, diversos pasajes y personajes representados por las figuritas de Salzillo. Así destaca la intimidad conseguida por el violín en ‘La Anunciación’, el aire casi de nana de ‘El niño’ o el intimismo de ‘Al amor de la lumbre’ -movimiento en el que se llega a percibir el crepitar del fuego. Algunas partes tienen un eminente carácter popular dada la base musical que emplean: ritmo de danza para el ‘Grupo de pastores’, estilo del romance en ‘Músico ciego’ y una canción del siglo XVIII, Alma sintamos de Pablo Esteve, para ‘La huida de Egipto’.

Se trata de una música intencionadamente sencilla en su escritura, con muchas horas de trabajo y reflexión. Se nota que algunos pasajes se han reescrito muchas veces y por ello suenan tan bien, aunque puedan perder frescura -los divertidos y plásticos glissandi de ‘Un despellajador’. Moreno-Buendía, como Boccherini y un poco Corelli, sonoriza ambientes y sensaciones, lo cual es comprendido por la directora y los músicos, quienes no pueden ocultar, por otra parte, que a veces, suene a Vivaldi, a Albinoni, a Chaicovski o Dvořák, o, como en ‘Vendedora de huevos’, se quede entre el ‘Ballet de los polluelos’ de los Cuadros de una exposición o el Plink, Plank, Plunk de Leroy Anderson.

La iniciativa es interesante, su manufactura de calidad y un buen regalo para las próximas fiestas navideñas. El compacto, tercero de la colección Música para la Ingeniería, incluye una carpetilla bilingüe (español-inglés) con las biografías del conjunto, de su directora y unas notas sobre las obras. Además, está ilustrado con fotografías de algunas de las obras de Salzillo -pero no las más interesantes.
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