Argentina

Excelente presentación de la Compañía de las Luces

Hugo A. Di Leonardo
viernes, 22 de octubre de 2010
Buenos Aires, sábado, 2 de octubre de 2010. Museo Nacional de Arte Decorativo. David et Jonathas (1688) Tragedia Lírica de Marc-Antoine Charpentier (1643-1704). Puesta en escena de Bea Odoriz. Solístas vocales: Pablo Pollitzer, Ana Moraitis, Sergio Carlevaris, Esteban Manzano, Damián Ramírez y Juan Feico. Preparación del Coro, Marcelo Dutto. Concertino, Joëlle Perdaens. Coro y Orquesta de la Compañía de las Luces, con instrumentos de época bajo la dirección de Marcelo Birman
0,0002412 Notas del programa (A cargo de Gustavo Fernández Walker): Integrada por especialistas de la música barroca, nace en 1999 la Compañía de las Luces con la realización del Orfeo et Eurídice de Christoph Willibald Gluck en el Nacional Buenos Aires. De allí en adelante el ensamble se consolida en la música barroca y más concretamente en la ópera francesa.

A través de sucesivas presentaciones el conjunto interpretó Castor & Pollux de Jean-Philippe Rameau en el Planetario de la Ciudad y en el Argentino de La Plata. Luego Le Bourgeois Gentilhomme de Moliere/Lully, en el Nacional de Buenos Aires, en el Teatro Maipo y en el Libertador de Córdoba. Además de Armide de Jean-Baptiste Lully, en los teatros Roma y El Cubo.

Más adelante y a partir del 2003, la Compañía de las Luces realiza sucesivas presentaciones en el Museo de Arte Decorativo de Buenos Aires con versiones en forma de conciertos con las obras de Lully ya mencionadas, Les Danaides de Antonio Salieri, Iphigenie en Tauride de Gluck y Castor & Pollux de Rameau.

Marc-Antoine Charpentier


Charpentier, nacido en París, fue uno de los mayores representantes del barroco medio francés y rival de su contemporáneo Jean-Baptiste Lully. Originariamente dedicado a la pintura, Charpentier, siendo muy joven, se traslada a Italia, en donde se relaciona con el compositor Giacomo Carissimi, quien influyó notablemente en su vida y decidió así dedicarse a la música. Retorna de Roma alrededor de 1670. Trabajaría luego con los más famosos dramaturgos musicalizando sus obras. Con Corneille (Médéa, Andrómeda) y también con Molière (Le Mariage forcé, Le Malade Imaginaire, Le Sicilien) entre otros.

A partir de 1680, Charpentier es compositor y director musical de la Duquesa de Guisa, María de Lorraine. Trabajó además en la Iglesia Jesuítica de St. Louis, conocida por sus contemporáneos como “l´eglise de l´opera”. Años más tarde sería nombrado Director Musical de la Sainte Chapelle de París. Fallece Charpentier en la propia París en 1704. Hasta hace unos años, era poco reconocido el valor fundamental de la música de Charpentier. Se le atribuyen más de 500 obras, que son en su mayoría óperas y composiciones sacras, entre ellas su famoso Te Deum, además de música instrumental. En su época, Lully era el mayor y más emblemático representante de la música francesa. Probablemente ésta sería la razón por la cual no fuera tan reconocido y su figura estuviese relegada a un segundo plano.

Así como Vivaldi, también compositor de operas, quedaría ligado con su nombre al plano de la música instrumental, Charpentier tiene un lugar bien ganado en el campo de la música vocal. “Si tratamos de caracterizar con una palabra el arte de Charpentier, diremos que el secreto de su poder reside en la libertad sin igual de su polifonía” (Jean-François Paillard)

David et Jonathas

Dice Gustavo Fernández Walker en su nota del programa de la tragedia lírica que “la influencia de Jean Baptiste Lully fue tan determinante en su época, que incluso, para hablar de las obras que él no escribió se hace necesario invocar su nombre”. Remarca a su vez un pequeño pero interesante detalle y que pocos conocen acerca del origen de Lully. Este nació en Florencia y su verdadero nombre era Giovanni Battista Lulli, nombre que luego afrancesó y llegó a ser un verdadero “Dictador musical” de la corte. Todo debía pasar por la órbita de Lully y por supuesto aquello que no era de su agrado o se interponía entre él y la fama, era literalmente censurado.

En 1687 se produce la muerte de Lully. Así Charpentier puede presentar al año siguiente su David et Jonathas. Deberían pasar algunos años más, para que en 1693 el compositor estrenara en la Academia Real de Música su opera Médéa.

El argumento de David et Jonathas, su Tragédie en musique está sustentado en los hechos que se describen en el Primer libro de Samuel en donde se relata que el rey Saúl acude a una pitonisa para saber cuál será el destino de su reinado. Los personajes se completan con el profeta Samuel, quien en las sombras vaticinará la pérdida del reinado, David, quien es el elegido por Dios para gobernar y que en casa de Saúl conocerá al hijo de éste, de nombre Jonatán, héroe de la batalla de Micmas.

Esta es una historia de amores, traiciones y amistades. Israelitas y filisteos serán quienes se traben en combate. Los filisteos hieren a Jonatán quien finalmente muere. Saúl, el rey se suicida arrojándose sobre su espada. Finalmente David es proclamado el nuevo Rey de los Israelitas pero la pérdida de Jonatán con quien se juramentó amor eterno es más fuerte que el advenimiento de su reinado.

La obra fue presentada en dos partes de cerca de 50 minutos cada una con un breve intervalo para la afinación de los instrumentos de época, que utiliza la Compañía  de las Luces.

El espectáculo

Excelente presentación esta de la Compañía de las Luces. Al igual que en su representación en San Isidro y con un programa similar, se nota la preparación y el cuidado que su director, Marcelo Birman, pone en la interpretación de su repertorio de música operística francesa a la cual el ensamble está abocado. Muy bien el conjunto en la sección de cuerdas como en los vientos con oboes y flautas dulces, acompañados por órgano y cembalo. Un párrafo aparte para las voces solistas y las del propio coro que cumplieron su cometido con total empeño con la preparación de Marcelo Dutto.

La puesta en escena disfrutó del aprovechamiento del espacio que permitió el desplazamiento de los cantantes y el juego de luces que se sumaron a todas las posibilidades que brinda la Sala del Museo de Arte Decorativo. Todo se unió para lograr un espectáculo muy digno y de un alto nivel musical.
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