Discos

Nace el sello Rozart

Paco Yáñez
lunes, 28 de febrero de 2011
John Cage: Sonatas and Interludes. Zhou Long: Dhyana. Qigang Chen: Instants d’un opéra de Pékin. Guo Wenjing: Ba. Tan Dun: Eight Memories in Water Color. Chen Yi: ...as like a raging fire... Morton Feldman: The Rothko Chapel; De Kooning; Jackson Pollock; For Franz Kline; Piano Piece to Philip Guston. Estrella Estévez, soprano. Carlos Apellániz, piano preparado. Cor de la Generalitat Valenciana. Grup Instrumental de València. Joan Cerveró, director. Vicent Llimerá, productor. Vicente Mezquita y Vicente Sabater, ingenieros de sonido. Tres CDs DDD de 61:17, 55:17 y 48:14 minutos de duración grabados en el auditorio del Institut Valencià d’Art Modern de Valencia (España), el 14 de marzo de 2008, en septiembre de 2008 y en enero de 2009. Rozart SOLO 001, Rozart ARTS/IVAM 001 y Rozart ARTS/IVAM 002
0,0003663 Definitivamente, la música contemporánea vive en España uno de sus mejores momentos, no sólo por la calidad de nuestros compositores actuales o por la notable progresión de nuestros intérpretes especializados en dicho repertorio, sino por el importantísimo apoyo que también está recibiendo desde la industria discográfica, elemento crucial para difundir los logros tanto de nuestros creadores como de nuestros músicos.

Entre los ensembles de música actual más sobresalientes de España se encuentra el Grup Instrumental de València, un conjunto que recientemente nos ha deparado gratísimas sorpresas discográficas, como su excelente grabación de la obra de cámara de Francisco Guerrero para Anemos (C33001). Pues bien, tomando como base al grupo liderado por el director Joan Cerveró, y con el apoyo del Institut Valencià de la Música, nace el sello Rozart, creado para dar a conocer las grabaciones del conjunto mediterráneo, del cual se presenta una primera remesa de tres compactos que demuestran no sólo la notabilísima calidad de estos músicos, sino su gran versatilidad a la hora de acercarse a los más diversos repertorios, pues en su carta de presentación han unido músicas procedentes de esos dos gigantes que están librando toda una batalla planetaria en la cual, en lo social, parece que las clases menos favorecidas son las que se están llevando todas las de perder. Hablamos, como no, de los Estados Unidos y China.

John Cage (Rozart SOLO 001)

De John Cage (Los Angeles, 1912 - Nueva York, 1992) escuchamos una de sus piezas más populares y definitorias en su evolución estética, sus Sonatas and Interludes (1946-48), en las cuales alcanza una verdadera madurez tras casi una década trabajando el piano preparado. Quien quiera profundizar de un modo riguroso y accesible en esta obra, así como en la vida del compositor californiano, dispone en castellano, editado por Turner, del libro de David Nicholls, John Cage, en el cual el interesado podrá ver cuadros de especificaciones sobre las cuarenta y cinco alteraciones tonales que Cage realizó en las cuerdas del piano con tornillos, pernos, gomas, etc., para estas dieciséis sonatas y cuatro interludios dispuestos en forma de palíndromo. Con todo ello, con su sonoridad exótica, irreal y sumamente atractiva, aliando estas innovaciones tímbricas a un sesudo trabajo de las alturas y a un atávico manejo de los ritmos (que a pesar de su sonido ancestral está estructurado de forma prodigiosamente matemática), con un carácter de auténtica danza ritual, traza Cage una obra en la que busca "expresar en música las ‘emociones permanentes’ de la tradición india: la heroica, la erótica, la maravillosa, la alborozada, el pesar, el miedo, la ira, el odio y su común tendencia a la tranquilidad".

La interpretación de Carlos Apellániz, pianista del Grup Instrumental de València, es voluntariosa y, como casi todas las aproximaciones a este riquísimo universo sonoro, revela nuevas dimensiones tímbricas derivadas de la fisicidad idiosincrásica de los elementos con los que ha preparado el arpa de su piano; una combinación que nunca nos depara dos paisajes musicales iguales. A pesar de que sus resultados son correctos, si tenemos en cuenta el sentido, el lenguaje y, sobre todo, la definición rítmica, fraseo y dominio musical de los planos, creo que se encuentra algo alejada de las versiones llamémosles referenciales, en mi opinión encabezadas por ese prodigio del piano contemporáneo que es el italiano Markus Hinterhäuser en su grabación de 1996 para el sello Col legno (WWE 20001).

The Real Thing (Rozart ARTS/IVAM 001)

El primer compacto de la serie ARTS/IVAM ha sido titulado como la exposición homónima del Institut Valencià d’Art Modern a la que de algún modo sirve de ‘banda sonora’, The Real Thing, y realiza un recorrido por la música china contemporánea, esa gran desconocida en Occidente, a través de algunos de sus compositores más destacados, a pesar de que, en general, su popularidad entre nosotros sea escasa. Quizás sea Tan Dun (Changsha, 1957) la excepción a esta regla. Del oscarizado creador chino, escuchamos la pianística Eight Memories in Water Color (1978), una composición aún muy alejada de su actual tendencia al efectismo de corte populista (algo que tantas veces me recuerda a otro compatriota suyo, al pianista Lang Lang). En Eight Memories in Water Color resuena la música popular de su tierra, así como ecos europeos ciertamente marcados por Debussy. Ahora bien, el talento y los logros de Tan Dun están muy lejos en cuanto al piano de los de un Debussy o un Albéniz, por poner dos ejemplos que gravitan, de algún modo, sobre su estilo.

Zhou Long (Pekín, 1953) es un verdadero ejemplo en cuanto a la traslación a los instrumentos occidentales de los modos musicales chinos, derivados directamente de su estudio del acervo musical de su país y de la filosofía budista. Su pieza para ensemble Dhyana (1990) es un magnífico ejemplo de ello, con una sonoridad que resulta plenamente actual, así como una invitación al sereno mundo de la meditación. Alumno de Olivier Messiaen en París, de Qigang Chen (Shanghái, 1951) escuchamos la pianística Instants d’un opéra de Pékin (2000), muy marcada por la estética del genial compositor de Avignon, abrazada de algún modo al recuerdo de la música china, aunque los resultados no sean tan brillantes como cabría esperar. De Guo Wenjing (Chongqing, 1956) escuchamos su pieza para violonchelo y piano Ba (1982), de intensa factura y ecos shostakovichanos. La única compositora presente en este lanzamiento, Chen Yi (Guangzhou, 1953), une en su obra, de nuevo, a los Estados Unidos y China, pues ...as like a raging fire... (2002) fue una de las obras que compuso a raíz de los atentados del 11-S en Nueva York. Obra visceral y ardiente, en ella juega con el símbolo del fuego -transversal a tantas culturas- para conjurar el horror de la muerte, la violencia y la locura humana. Con la misma plantilla que el Quatuor pour la Fin du Temps más flauta, Chen Yi también se abisma en parajes que aúnan la denuncia con un estudio tímbrico y rítmico de enorme potencia, en una de las piezas más logradas de este compacto.

Complejo valorar las interpretaciones del ensemble valenciano y sus solistas en estas piezas, en las que destaca su esfuerzo por hacer audibles aquellos temas que desde Europa nos recuerdan a lo que podríamos reconocer como acervo chino, al tiempo que su conexión técnica y formal con nuestro continente; esa dialéctica entre la tensión, la fascinación y el celo por la preservación de la identidad propia. Sobresalen sus lecturas de las piezas más ‘occidentalizadas’, como las firmadas por el matrimonio Zhou Long-Chen Yi, en las que se aventuran en su gran fuerza e inconformismo técnico con un realismo comunista que en determinados compositores, de lo cual fueron un desgraciado ejemplo en su día, ha operado de forma ciertamente restrictiva; restricciones de las que, como en tantos otros ámbitos, parece ir saliendo China... ¿Hacia donde se dirigirá el eterno despertar del gigante asiático? No pasará de esta generación el que lo sepamos...

Morton Feldman (Rozart ARTS/IVAM 002)

El compacto dedicado a Morton Feldman (Nueva York, 1926 - Buffalo, 1987) pone, de nuevo, en relación al compositor de la ‘New York School’ musical con su ‘equivalente’ histórico en el terreno de la pintura: el expresionismo abstracto neoyorquino, de la mano de piezas que explicitan en sus títulos a aquellos creadores que las inspiraron, como De Kooning (1963), Jackson Pollock (1950-51), Piano Piece to Philip Guston (1963), For Franz Kline (1962), o The Rothko Chapel (1971). Toda una pinacoteca musical, por tanto, en la que podemos recrearnos con la visión que de sus cuadros transubstanció Feldman en sonido. Por otra parte, la selección de piezas recogidas en este compacto nos permite recorrer dos de las tres grandes etapas compositivas del creador neoyorquino, a través de obras arquetípicas de sus dos primeros periodos, desde su fase más gráfica, a la que corresponde la pieza para dos violonchelos Jackson Pollock, con sus drippings-pizzicato y sus pourings-arco -en correspondencia con el action painting del genial artista de Wyoming-; pasando por las fuertemente webernianas (esa "leyenda moral inflexible" para Feldman), For Franz Kline, De Kooning o Piano Piece to Philip Guston, con su análisis del peso tímbrico y tonal de cada nota. De hecho, como nos expone Francisco Ramos en sus excelentes notas, Feldman se inspiró directamente para crear el universo sonoro de esta segunda etapa en los expresionistas abstractos, con los que mantenía una buena amistad y sobre cuyas obras ha reflexionado en diversos momentos (recordemos que Morton Feldman fue uno de los más brillantes ensayistas musicales del siglo XX, encontrándose entre sus artículos textos como The Anxiety of Art, de 1965, o After Modernism, publicado en 1971).

Mención especial requiere la bellísima The Rothko Chapel, escrita para conmemorar al genial pintor de origen ruso y sus color field paintings de carácter sereno, extático, espiritual y metafísico, uno de cuyos mayores ejemplos se configuró en la homónima capilla aconfesional de Houston, destino ineludible para cualquier amante del buen arte, y lugar cuya atmósfera quería evocar Feldman en esta partitura. Escrita para voz, viola, percusión y ensemble, el tratamiento de voces e instrumentos estiliza al máximo las características de este segundo periodo feldmaniano, con un difuminado de timbres y alturas que se expanden en texturas homogéneas en correlación a las nubes de color que parecen levitar en los lienzos de Mark Rothko. En muchos aspectos, The Rothko Chapel anticipa al Feldman final, al compositor que llevará a la música a extremos impensables en sus obras de los años ochenta, haciendo sumamente complejo el trazar divisiones entre algunas de las piezas de sus dos últimas décadas de vida.

Las lecturas del Grup Instrumental de València para esta hermosísima y muy bien planteada propuesta de pintura sonora son dignas de alabanza y reconocimiento, conformando, en lo interpretativo, el punto más alto de esta primera entrega. Concisión, respiración interna del sonido, timbres bien matizados y una notable afinación, son algunos de sus valores para acercarse a las piezas mencionadas en el primer grupo. Por lo que se refiere a The Rothko Chapel, destaca un tempo muy adecuado, prácticamente clavado a algunas de las que considero mejores versiones de esta pieza, de las cuales las separa algunos matices de articulación, planteamiento espacial del sonido y planos de relieve. En todo caso, notabilísima versión, muy válida tanto para conocer, como para disfrutar esta maravilla pictórico-musical. Para quien desee interpretaciones referenciales, tenemos las versiones dirigidas por Rupert Huber (Hänssler CD 93.023) y Jonathan Nott (æon AECD 0425), la primera excelsa en cuanto a lo vocal, la segunda de sobresalientes prestaciones instrumentales, pero ambas soberbias.

Las tomas sonoras para toda la serie son, en general, muy notables, apostando por un gran cuerpo, por una fisicidad muy redonda, muy de vinilo. Sin llegar a lo excepcional, tampoco se le podrían poner mayores pegas.

La edición de estos tres compactos es exquisita, en línea con las mejores presentaciones que vienen realizando en la actualidad diversos sellos europeos, con un estilo muy cercano al del francés æon. Abundantes y muy documentadas notas, exhaustivas biografías de compositores e intérpretes, así como diversas fotografías, completan un atractivo diseño que se agradece por la excelencia de su acabado. Sólo nos queda esperar que los amantes de la buena música contemporánea, tanto en España como en el extranjero, le den una buena acogida a esta iniciativa, garantizando así la continuidad de este sello, que esperemos nos depare agradables sorpresas en un futuro próximo, así como la posibilidad de ir conociendo mejor nuestros repertorios de música actual.

Estos discos han sido enviados para su recensión por Diverdi
Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.