Argentina

De Latinoamérica al mundo

Gustavo Gabriel Otero
viernes, 8 de julio de 2011
Buenos Aires, lunes, 27 de junio de 2011. Teatro Colón. Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela. Director musical: Gustavo Dudamel. Obras: Maurice Ravel: Dafnis y Cloe, Suite nro. 2. Evencio Castellanos: Suite Sinfónica Santa Cruz de Pacairigua. Carlos Chávez: Sinfonía nro. 2; Igor Stravinsky: El pájaro de fuego, versión de 1919. Cuarto Concierto de la Temporada 2011 del Mozarteum Argentino
0,0001384 Desde hace años el Mozarteum Argentino en sus equilibradas y completas temporadas musicales permite conocer en el medio musical local a orquestas, conjuntos instrumentales y solistas extranjeros, en una pequeña pero muy bienvenida ventana al mundo.

En este caso correspondió al Mozarteum Argentino presentar al público de Buenos Aires a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela y a su joven y ascendente director musical: Gustavo Dudamel.

Lo primero que se admira es el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, una verdadera política de Estado inalterada desde el año 1975 y que seguramente es una de las pocas cosas que el gobierno venezolano actual no alteró.

Presenciar un concierto de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela es poder apreciar la punta del iceberg, ya que a la misma ingresan los mejores del Sistema. ¡¡¡¡Y vaya qué mejores!!!! La compenetración, profesionalismo, musicalidad y calidad de los jóvenes integrantes de la Orquesta son admirables y, por ende, los resultados también.

En este segundo programa se ofreció una selección variada de obras que permitió el lucimiento de todas las secciones de la Orquesta, frente a la profundidad del primer programa ya reseñado por Carlos Singer [leer reseña].

Así impresionaron por su justeza la Suite nro. 2 de Dafnis y Cloe de Maurice Ravel y El pájaro de fuego (versión de 1919) de Igor Stravinsky.

Mientras que las obras de nuestro continente remarcaron la identidad de la Orquesta y permitieron acercar al público dos obras de marcado interés y brillante orquestación: la rimbombante Suite Sinfónica Santa Cruz de Pacairigua del venezolano Evencio Castellanos y la exquisita Sinfonía nro. 2 del mexicano Carlos Chávez.

A diferencia del primer programa, aquí los músicos se prodigaron con cuatro bises o propinas: el Danzón nro. 2 del mexicano Arturo Márquez, una versión sin cuerdas de la milonga El Firulete del argentino Mariano Mores, el Mambo de Leonard Berstein y el Malambo del ballet Estancia de otro argentino: Alberto Ginastera.

En este fuera de programa los integrantes de la Orquesta realizaron un pequeño festival que es ya su marca registrada en el mundo: bailar, revolear los instrumentos por el aire y hasta presentar a dos de los trompistas vestidos con la camiseta de la Selección Argentina de fútbol. Resultado: delirio del público que en algunos caso enarboló banderas de Venezuela para homenajear a los visitantes.

En el podio Gustavo Dudamel demostró que su lugar como una de las estrellas actuales en el campo de la dirección orquestal está bien ganado y justificado. Su conocimiento de las obras -dirigió todo de memoria y sin partitura- su conexión y empatía con los músicos, la sobriedad de sus movimientos y su claridad para definir el discurso musical fueron la demostración que Dudamel no es un producto de la mercadotecnia sino una brillante realidad.

En suma: un excelente programa europeo y americano de esta Orquesta que desde Latinoamérica brilla para el mundo entero.
Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.