España - Castilla-La Mancha

La doble práctica

Maruxa Baliñas
martes, 3 de abril de 2012
Cuenca, domingo, 1 de abril de 2012. Teatro Auditorio. Tenebrae. La Semana Santa en Nápoles. Cristofaro Caresana, Lectio III a voce sola con violini del Venerdì Santo y Lectio III a voce sola con violini del Giovedì Santo. Gaetano Veneziano, Lectio III del Primo Notturno y Lectio I del Primo Notturno del Mercoledì Santo. Montecasino 871, siglo XV, Incipit Lamentatio Jeremae Prophetae. Tradicional de Colfiorito, Perugia, Miserere y Amplius lava me. Cividale del Friuli, siglo XIV, Planctus Mariae (fragmentos). Pasión tradicional Bagnoli Irpino, Avellino, La morte r'Giesù. Tradicional Lamentatori di Montedoro, Caltanissetta, Vexilla Regis. Laudario 91 de Cortona, siglo XIII, De la crudel morte de Cristo. Monopoli, siglo XVII, Stabat Mater. Valentina Varriale, soprano. Patrizia Bovi, soprano. Pino de Vittorio, tenor. Mauro Borgioni, barítono. I Turchini. Antonio Florio, dirección. 51 Semama de Música Religiosa de Cuenca. Concierto nº 2.
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Otra vez Semana Santa, y otra vez Semana de Música Religiosa de Cuenca. Es un alivio ver cómo en tiempos de incertidumbre en tantas programaciones culturales, la SMR sigue su camino, no incólume porque ha habido que suprimir conciertos respecto a las programaciones de años anteriores, pero sí tan viva en sus plateamientos musicales. Tras un primer concierto en el que se escuchó ya música de la compositora invitada en esta 51 edición, Caroline Marçot (París, 1974) junto a la Missa Grande de Marcos Portugal (1762-1830), el segundo concierto de la SMR se dedicó a repertorio barroco y tradicional de la Semana Santa napolitana, tomando Nápoles en un sentido amplio, ya que sólo las obras de Caresana y Veneziano eran propiamente napolitanas.

El concierto alternaba dos repertorios distintos que se mezclaban en la práctica musical pero eran muy diferentes en el estilo: por un lado las músicas cultas y bien construidas de Caresana (1640-1709) y Veneziano (1656-1716), compuestas respectivamente en 1686 y c. 1695, y por otro lado el repertorio tradicional donde se mezclaban elementos populares con otros pertenecientes a la tradición culta desde la Edad Media al siglo XVII pero totalmente transformados por la trasmisión oral.

O sea, en la realidad había dos conciertos distintos que se mezclaban: por un lado las obras de Caresana y Veneziano cantadas por la soprano Valentina Varriale con el acompañamiento de I Turchini, y por otro el trío vocal compuesto por Patrizia Bovi, Pino de Vittorio, y Mauro Borgioni que cantaban de un modo totalmente distinto, a capella con ocasionales intervenciones de una carraca y otro instrumento similar -una tabla de madera con una cadena y unos herrajes metálicos- que ellos mismos tocaban. Pero la gran diferencia no estaba en el acompañamiento sino en el modo genial en que Pino de Vittorio y Patrizia Bovi -la fundadora del ensemble Micrologus-, bien secundados por Mauro Borgioni que mantenía con seguridad sus bajos, emitían sus voces en un estilo históricamente informado, el de la música tradicional antigua, que tiene bien poco que ver con el de la música culta de la misma época. Desde un punto de vista culto sus portamenti, su horrible modo de emitir la voz y desafinar, incluso su exageración expresiva o su dramatismo son anatema. Desde un punto de vista histórico, una pura maravilla. Y el público, fuera consciente de ello o no, reconoció el interés de este repertorio y aplaudió con entusiasmo al final del concierto a los tres solistas.

Junto a ellos, Florio y Varrile quedaban un poco desdibujados. Sus planteamientos eran interesantísimos y originales en muchos aspectos, además de recuperar un repertorio inusual. Pero las Semanas de Música Religios de Cuenca tienen muy 'mimado' a su público habitual que, año tras año, tiene la opción de escuchar a algunos de los grandes grupos de música antigua del momento por lo que su nivel de exigencia es alto y su capacidad de asombro difícil de alcanzar. Debo decir de paso que el público está siendo el principal problema de esta 51 edición de la SMR,  desde nuestra llegada ha habido tres conciertos y en todos ellos el nivel de ocupación era bajo o muy bajo.

Volviendo a Florio y su grupo, sólo diez instrumentistas de cuerda y Patrizia Varone al órgano, hicieron algunas cosas maravillosas. Destacaría especialmente el número final, la Lectio I del Primo Notturno del Mercoledì Santo, que Florio planteó como un auténtico conciero barroco en su aspecto de pieza de oratoria, en el que iban sucediendo las diferentes partes, cada una de ellas con su propio pathos que casi siempre contrastaba con el anterior y el siguiente. A esto se unía Varriale, quien tiene una bella voz, clara, bien afinada y sobre todo bien emitida lo que permitía que se le oyese con toda claridad independientemente de la dinámica de cada momento.

En resumen, un maravilloso inicio de la SMR de este año, con todas las características que se esperan de los grupos y solistas que aquí se presentan: calidad musical, repertorio interesante y algo nuevo que decir.

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