Francia

Dos conciertos en uno (¿o fueron tres?)

Maruxa Baliñas
viernes, 26 de octubre de 2012
Toulouse, sábado, 20 de octubre de 2012. Iglesia-museo de los Agustinos. Byrd, Bach, Bond. Voces8. Réjean Poirier, órgano. William Byrd, Clarifica me, Pater (2 versos para órgano). Orlando Gibbons, O Clap your Hands. William Byrd, Misa a cuatro voces: Kyrie y Agnus Dei. Robert Parsons, Ave María. Thomas Tallis, If ye love me. William Byrd, Vigilate. Johann Sebastian Bach, Dos corales: Meine Seele erhebt den Herren BWV 648 y Ach bleib bei uns, Herr Jesu Christ BWV 649 (para órgano solo). Johann Sebastian Bach, Motete Der Geist Hilft unser Schwacheit Auf, BWV 226 (voces solas). William Albright (1944-1998), Sweet Sixteenths (a Concert Rag for Organ). Al Jolson (1886-1950), Me and my shadows. Gerorge Gershwin (1898-1937), I Got Rythm. Otis Blackwell (1931-2002), Fever. Nat King Cole (1919-1965), Straighten Up and Fly Right. Elvis Presley (1935-1977), Jailhouse Rock. Bono and The Edge, Goldeneye (1995). Marvin Hamslich (1944-2012) y Carole Bayer-Sager (1947), Nobody does it better. George Gershwin, Slap that Bass. Festival Toulouse-les-Orgues, 2012
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Cuando veo la programación de cada nueva edición del Festival Toulouse les Orgues (TLO) quedo fascinada por la combinación de conciertos que presentan. Otros festivales son temáticos, especializados, pero el de Toulouse Les Orgues, a pesar de estar dedicado a algo tan concreto como el órgano, presenta siempre conciertos sumamente atractivos, que se convierten en apasionantes experiencias de escucha. En esta ocasión, he optado por asistir a la clausura del Festival, y apenas dos días de conciertos. He tenido que renunciar a las excursiones donde se combinan turismo, gastronomía y visitas a órganos de pequeños pueblos de la región, en cada uno de los cuales se da un pequeño concierto (o no tan pequeño, recuerdo una iglesia helada donde el organista estuvo dos horas largas tocando un órgano espléndido, creo que era en Cintegabelle). He renunciado también a una de las experiencias artísticas que más me impresionó la primera vez que la vi: una película muda restaurada con acompañamiento en vivo de órgano (este año Pierrot, Pierrette de Louis Feuillade, con el organista Rudolf Lutz como improvisador). También renuncié a conciertos que, viendo el programa previo, es difícil imaginar: ballet contemporáneo acompañado de órgano, La consagración de la primavera en arreglo para órgano a 4 manos (y otros tantos pies, no lo olvidemos), una combinación de un órgano tipo barroco con un derviche danzarín, más curioso aún, órgano y saxofón haciendo jazz sobre temas de Bach y Béla Bartók, o tantas otras posibilidades que cualquiera puede explorar visitando la página web del Festival. Y creo que los lectores estarán de acuerdo conmigo en que igualmente atractivos son los conciertos 'clásicos': un Requiem de Fauré -acompañado de Kodaly y Gowers-, un concierto dedicado a Sweelinck, y otro al órgano romántico. En fin, que cualquier momento de Toulouse Les Orgues es bueno para hacer una visita musical -y turística- a la ciudad de Toulouse y sus alrededores.

Pero creo que ya es hora de mirar no a lo que pudo haber sido, sino a lo que fue. Y mi primer concierto este año fue uno del que sólo sabía que estaba a cargo de Voces8, un grupo que nunca había escuchado, y que el título era Byrd, Bach y Bond. Conozco a Byrd y Bach, pero a ningún compositor llamado Bond (y nuestro culto editor, a quien consulté, tampoco lo conocía). Un encuentro con el director del Festival, Michel Bouvard, tampoco me lo aclaró: sólo cantó la musiquita de las películas de James Bond, el agente 007. Y no mintió, efectivamente esa fue una de las obras que escuchamos en el concierto, Goldeneye, compuesta en realidad por Bono and the Edge. O sea, una broma de Voces8 y el propio festival, a la que se sumó el organista canadiense Réjean Poirier.

Esta edición de Toulouse les Orgues se dedicaba a conmemorar la figura de Xavier Darassé, una personalidad fundamental para entender el desarrollo del órganos en Francia y más concretamente en Toulouse. Supongo que Xoán M. Carreira hablará más ampliamente de Darassé en su comentario al festival, así que yo me limitaré a indicar que fue un destacado profesor de órgano, primero en Toulouse y luego en el Conservatorio Nacional Superior de Música de París, lo que ha motivado que en esta edición de TLO se hayan presentado numerosos organistas ex-alumnos de Darassé, deseosos de homenajearlo. Creo que este era el caso de Réjean Poirier quien se formó con él en Toulouse y París. Y supongo que para darle la oportunidad de participar en el homenaje se organizó este concierto donde el único punto en común entre él y Voces8 fueeron las coincidencias en el repertorio: ambos interpretaron Byrd, corales de Bach y algo relacionado con el jazz (un tipo de música que interesaba mucho a Darassé y que ha hecho que el jazz organístico estuviera presente en varios de los conciertos de TLO).

Por su parte, Voces8 es un grupo relativamente reciente, que todavía se está dando a conocer en muchos países, aunque ya tiene un buen rodaje ante el público y algunas grabaciones discográficas. Como su nombre indica son ocho voces, pero curiosamente seis de ellas corresponden a hombres, ya que los altos son ambos masculinos (e incluso se atrevieron en algún momento a competir con las sopranos). Personalmente no me convenció demasiado esta elección: los altos cantaban perfectamente, pero sus voces adolecían de una falta de definición, de carácter, que las hacía poco apropiadas para las canciones de la segunda parte del concierto aunque -no hay ni que decirlo- muy adecuadas en el repertorio del XVII-XVIII.

© 2012 by Voces8

Mirándolo en conjunto fue un concierto algo extraño. Se fueron alternando el organista Réjean Poirier y Voces8, pero aunque su repertorio era semejante, no hicieron ninguna obra en común y además sus planteamientos estéticos eran bastante diversos, algo que se notó en las primeras piezas dedicadas a Byrd, pero aún más cuando empezó la segunda parte del concierto y Poirier tocó una versión de Sweet Sixteenths (a Concert Rag for Organ) de William Albright (1944-1998) que no acabó de despegar rítmicamente, mientras Voces8 se explayaba con lo que fueron sus mejores interpretaciones: canciones del siglo XX provenientes del musical, cine y rock.

De hecho, también fue excesivo el salto -hasta parecer dos grupos distintos- entre las obras que Voces 8 interpretó en la primera parte -repertorio renacentista y barroco- y las de la segunda. En la primera parte del concierto Voces8 se presentó como un típico grupo de ocho voces, compuesto por ex-alumnos de la Abadía de Westminster en Londres, con planteamientos tradicionales, sonido cuidado, manos quietas, y en general falta de expresividad corporal. En la segunda parte, Voces8 fue una especie de émulo de los King Singers, aunque adaptados al siglo XXI, y lo más curioso, con un lenguaje corporal totalmente distinto, suelto, ocupando el escenario, con coreografías en algunas canciones, y lleno de sentido del humor. La emisión vocal siguió siendo muy cuidada y la técnica impecable, pero en muchas de las obra importaba más asemejarse al timbre del cantante que popularizó la obra que a una interpretación 'correcta'. El éxito obtenido por Voces8 en esta segunda parte del concierto fue enorme y las tres propinas fueron para ellos, mientras del organista, una vez terminada su única obra en la segunda parte, no se volvió a saber nada.

Y sin embargo Réjean Poirier es un organista muy interesante, que se aprovechó además de la gran adecuación del órgano de los Agustino para este repertorio. Se trata de un órgano construido en 1981 por Jürgen Ahrend quien se inspira en los órganos barrocos del norte de Alemania. Poirier, que se nota que conoce bien el instrumento, se lució especialmente en los dos corales organísticos de J. S. Bach, que sonaron a un tiempo muy típicos y muy modernos. A destacar especialmente el efecto de vibrato que Poirier utilizó en el segundo de los corales, el BWV 649, que sonó así muy cercano a la oratoria barroca que tan importante es en Bach.

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