España - Euskadi

Amadeu vive

Ainhoa Uria
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Bilbao, sábado, 13 de octubre de 2012. Teatro Arriaga. Amadeu, Comedia Musical sobre Amadeo Vives. Producción: Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid. Dirección y dramaturgia: Albert Boadella. Auxiliadora Toledano (Soprano), Lola Casariego (Mezzosoprano), Mikeldi Atxalandabaso (Tenor). Dirección Musical: Miguel Roa y Manuel Coves, Dirección de Coro: Félix Redondo, Coreografía: Ramón Oller, Escenografía : Ricardo Sánchez Cuerda, Iluminación: Rafael Mojas, Vestuario: Rafael Garrigós, Caracterización: Joel Escaño, Ayudante de Dirección y Espacio Sonoro: Ángel Ojea, Regidora: Mar Eguiluz, Maestro Repetidor y Maestro de Luces: Borja Mariño, Utilería y Atrezzo: Ana María Serpa, Construcción de escenografía: MAMBO Decorados y Makking off Animal´s House, Producción ejecutiva: Leteicia Martín. Actores: Antoni Comas (Amadeu), Raúl Fernández (Jordi), Jefe de Redacción (Chema Ruiz). Joven Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (JORCAM). Aforo 1500, Asistencia 25%
0,0001735

No suelo comenzar mis escritos criticando a la infraestructura de un teatro, básicamente porque nunca había tenido ningún motivo de protesta, pero aunque la famosa y para algunos organismos oportuna crisis nos asole en todos los terrenos, todavía recuerdo los opulentos programas del Arriaga con páginas dedicadas a solistas, directores, coros, orquestas e incluso a algunos de los técnicos, con foto y todo. Pero sin palabras me he quedado cuando me he encontrado con un díptico en el que aparecía la información apelotonada en el que no sólo no aparecía ningún tipo de curriculum artístico sino que ni siquiera aparecía el nombre de la orquesta. Sé que el recorte en cultura se nota pero los Teatros, calificados de clasistas, todavía deberían mantener el respeto de quien va a pagar una entrada a la antigua usanza, disimulando las desavenencias, o por lo menos, no gritándolas de esta forma.

Por lo tanto, pensábamos que era una zarzuela lo que íbamos a ver pero se levantó un futurista telón que en vez de unos flecos llevaba un neón, que dejó al descubierto... ¡a la orquesta! Efectivamente la orquesta no estaba en el foso como corresponde a la representación de una Zarzuela sino en el escenario.

Hubo sorpresa por lo tanto, pero, al contrario de lo que pueda parecer, fue muy grata. El comienzo fue muy fresco y ya auguraba que se trataba de un jocoso musical con música de Amadeo Vives en el que se narraba su trayectoria musical. La historia empieza por el final; lo que podría ser un macarra en sumo grado se movía y actuaba como si estuviera escuchando heavy metal aunque en realidad lo que sonaba era música de Vives. Ese era el final del proceso que comienza por una obligación por parte de la redacción de un periódico de escribir un artículo sobre la vida de Amadeo Vives. Por desgracia, el desenlace del musical no dio suficiente importancia a la primera escena y como todo artista sabe, el final está en el comienzo, y más aún cuando el programa así lo dispone.

Es original el guión de Boadella; fresco y rotundo pues acerca al público del oyente del siglo XXI la zarzuela y al propio Vives haciéndola sentirse viva a nuestros ojos hoy en día.

El papel de Raúl Fernández no es el de un macarra fumeta a secas, el de una persona cualquiera que puede vivir en nuestro siglo sin que tenga constancia de que la música antes, también existía, sino el de un melómano actual que insertándose en una vida pasada y conectando con un músico que sintió su vida, podría comprender el fulgor de las sensaciones que le afloraban.

Y en fin, ¿qué diferencia hay entre la música de una época y otra más que la diferencia cronológica y estilística que lo único que cambia es la edad cronológica que marca su propio estilo? Decía Ernesto Sábato que no era mejor el Arte gótico que el románico, ni el romano que el griego; que los egipcios no yuxtaponían sus formas en vez de hacerlas en tres dimensiones porque no supieran hacerlo sino porque formaba parte de ese algo que se respira en cada época que determina tanto a la sociedad como al propio Arte.

Por lo tanto, este musical acerca al mundo actual a un mundo con el que, a parte de ser capaz de conexionarlo, debe hacerlo para comprenderlo.

Mi impresión es que analíticamente se puede argumentar mucho sobre tecnicismos pero la realidad del momento fue otra; fue largo. Hablando sobre mis propias impresiones, al principio daba un chute de energía pero pasando el tiempo, Kronos vencía. No era una representación de una zarzuela sino un musical con romanzas de zarzuela que utilizó demasiado tiempo y en el que la tensión, aunque todo estuvo perfectamente ejecutado, se desvanecía por momentos.

La soprano Auxiliadora Toledano cantó con un registro grave no muy vigoroso pero nos deleitó con unos agudos muy timbrados y afinados, Lola Casariego aportó otro timbre más profundo a las romanzas y nos deleitó junto con coro y orquesta con la mallorquina Balanguera al estilo de La Libertad guiando al Pueblo de Delacroix con un pecho fuera del vestido incluido. Mikeldi Atxalandabaso mejora año tras año su calidad modulando y suavizando el sonido de su timbre.

Hay que destacar el enorme trabajo de sincronización de la coreografía y escenografía a cargo de Ramón Oller y Ricardo Sánchez-Cuerda así como la caracterización de Amadeo Vives casi Beethoveniana. Antoni Comas, que así se llama el polifacético actor que hace de Vives se revela como actor, imitador, pianista y cantante.

La joven Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (JORCAM) bajo la dirección de Miguel Roa cumplieron más que dignamente su papel pero el Coro destacó especialmente por su buen trabajo en las cuerdas masculinas, sobre todo los tenores que estaban muy afinados y en las respiraciones musicales.

Llama la atención la autocrítica graciosa en boca de Jordi (Raúl Fernández) “A mí me llamaron Jordi para camuflarse entre los indígenas” Y es que no hay cosa más graciosa que aceptar las generalizaciones territoriales por parte de uno y que se ría de ellas. O el categórico resumen final sobre Amadeo Vives que al parecer poco a poco iba españolizando su música. Comentarios sin importancia pero que cuando nos los decimos nosotros tienen más gracia y dan un entorno distendido y afable que siempre se agradece en el momento en el que sale la política sea en el ámbito que sea.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.