Costa Rica

Violinista predilecta

Andrés Sáenz
jueves, 20 de diciembre de 2012
San José de Costa Rica, viernes, 30 de noviembre de 2012. Teatro Nacional. Dylana Jenson, violín (Samuel Zygmuntowicz, Brooklyn, Nueva York, EEUU, 2012). Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Director emérito: Irwin Hoffman. Johannes Brahms, Obertura Trágica opus 81. Karl Goldmark, Concierto N° 1 en la menor para violín y orquesta opus 28. Johannes Brahms, Sinfonía N° 4 en mi menor opus 98. XII Concierto de abono. Clausura Temporada oficial 2012
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La clausura de la temporada oficial de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), efectuada el viernes 30, en el Teatro Nacional (TN), estuvo a cargo del maestro Irwin Hoffman, director emérito del conjunto, y contó con la participación distinguida de Dylana Jenson como solista en violín.

Una audiencia numerosa premió con prolongados y entusiastas aplausos las interpretaciones de las obras posrománticas del programa: el Concierto N° 1 en la menor para violín y orquesta opus 28, del compositor austro-húngaro Karl Goldmark (1830-1915), al final de la primera mitad; además de la Obertura Trágica opus 81, al inicio, y la Sinfonía N° 4 en mi menor opus 98, ambas del alemán Johannes Brahms (1833-1897), al final de la función.

La solista

Predilecta del público costarricense desde su debut con la OSN en 1972, a los 12 años de edad, con deslumbrante virtuosismo y acrisolada musicalidad Dylana Jenson modeló una versión subyugadora del Concierto en la menor de Karl Goldmark, compuesto en 1877, cuyo atractivo rítmico y melódico, que revela la influencia de la música de los gitanos húngaros, diestra orquestación y consumada escritura para el instrumento solo ameritan que se escuche con mayor frecuencia.

Afinación justa, tonos nítidos y coloridos, arrojo y fluidez engalanaron la interpretación de la violinista, que se oyó rapsódica en el allegro inicial; serena y meditativa en el andante; enérgica y resuelta en las cadencias vivaces del allegro concluyente.

El maestro Hoffman y la orquesta acompañaron de modo solícito y preciso a la solista.

Brahms

Sonoridad amplia y potente del conjunto, sedosa en las cuerdas, fulgente en los metales, tersa en las maderas, aunada a una concepción ennoblecida de las partituras, enriquecieron las interpretaciones del director emérito y la OSN de la Obertura Trágica (1880) y la Cuarta Sinfonía (1885), de Johannes Brahms.

A la calidez del sonido y enaltecida estructuración del discurso musical, las lecturas del maestro Irwin Hoffman y la Orquesta Sinfónica Nacional unieron una pulsión vibrante que impelía las obras, sin estorbos o dilaciones, a mantener un rumbo persistente que arrastraba al escucha con su fuerza e ímpetu ineluctables.

Como se dijo, los aplausos fueron luengos y nutridos y, al final, el director emérito distinguió a las secciones por aparte e, individualmente, a María Luisa Meneses, principal en flauta.

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