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Boulez, Premio Fronteras del Conocimiento BBVA

Remitido
miércoles, 13 de febrero de 2013
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El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Música Contemporánea ha sido concedido en su quinta edición a Pierre Boulez, según el acta del jurado, por “ser no solo un compositor de primer nivel que mira con determinación hacia el futuro, sino también una personalidad comprometida en todos los aspectos de la reflexión y la transmisión de la música”. Y añade: “El conjunto de sus actividades revela su agudo sentido de la responsabilidad intelectual y social como artista en la época moderna”. El premio incluye una dotación monetaria de 400.000 €, diploma conmemorativo y una obra de arte creada especialmente para la ocasión.

Esta mañana, en la rueda de prensa en la que se ha dado a conocer el fallo, Boulez ha mostrado su satisfacción por recibir el galardón y por el hecho de que se reconozca la Música Contemporánea en una familia de premios que incluye otras categorías dedicadas a la ciencia: “La ciencia y la música son al fin y al cabo dos formas del pensamiento y siempre he estado a favor de su unión”.

Pierre Boulez (Montbrison,1925) fue una de las figuras centrales de la llamada "Vanguardia Histórica” surgida en los años 50 en Darmstadt (Alemania), y constituida, junto a él, por compositores de la talla de Stockhausen, Berio, Ligeti y Nono. A Boulez se le considera el nexo entre sus maestros, su generación y los compositores actuales.

Su candidatura ha sido presentada por el compositor español José Manuel López López, director del Atelier de Composition de l’Université Paris 8 y catedrático de Composición del Conservatorio de Zaragoza, y por Hervé Boutry, director general del Ensemble Intercontemporain.

La trayectoria del premiado está marcada por tres aspectos estrechamente relacionados entre sí y que el jurado ha destacado. El primero es el Boulez compositor, pensador y pedagogo, cuyas obras y escritos representaron un cambio radical en la forma de entender la música y que forman parte del repertorio contemporáneo: Penser la Musique aujourd’hui (1964), Relevés d’apprenti (1966), Par volonté et par hasard (1975), Points de repère (1985) son algunos ejemplos de su legado en esta faceta.

Preguntado por la aceptación de la música contemporánea por parte de públicos amplios, Boulez ha contestado que no se debe dejar de ofrecer música contemporánea por el hecho de que no sea mayoritaria: “Hay que ampliar el repertorio y no temer al público”.

“Desde el principio de su trayectoria, Pierre Boulez abrió nuevas perspectivas musicales, renovó el pensamiento y la escritura desde sus fundamentos, realizando una síntesis crítica del pasado reciente e integrando algunos aspectos de músicas no europeas”, explica el acta.

El segundo es el Boulez director de orquesta, que le ha llevado a los festivales de Bayreuth (1966 y 1976), Donaueschingen, Salzburgo, Berlín o Edimburgo, y a dirigir como titular de grandes orquestas: Cleveland (1967), Chicago (1995), la Filarmónica de Nueva York (1971-1978), la BBC de Londres (1971-1975), y una larga lista.

De esta faceta, el jurado destaca que, “como director de orquesta no sólo ha defendido a los compositores contemporáneos sino que también ha renovado el repertorio orquestal y ha redefinido la programación de conciertos, con el fin de conducir al público hacía una nueva comprensión de la música”.

“La dificultad de mi vida es que en realidad vivo dos vidas. Tengo la vida de un compositor, que es creatividad pura, y tengo la vida de un intérprete que consiste en reproducir algo ya creado anteriormente (…). Lo más complicado de mi vida es encontrar tiempo para las dos cosas. Si me dijesen que no voy a dirigir más… no me importaría tanto, lo importante para mí es componer. Si me dijesen en cambio que ya no voy a componer más, que sólo voy a dirigir, entonces me harían muy infeliz porque matarían una parte de mi creatividad”, explica Boulez.

Pero queda una tercera faceta: el Boulez institucional, generador de grandes proyectos de investigación y desarrollo musical de nuestro tiempo, como el Institut de Recherche et de Coordination Acoustique/Musique (Ircam), el Ensemble Intercontemporain, la Cité de la Musique, o la Ópera Bastilla.

Boulez, afirma el acta, “ha contribuido al acercamiento entre la investigación científica, la composición y la práctica musical a través de la creación conjunta del Instituto de Investigación y Coordinación Acústico Musical (Ircam), y el Ensemble Intercontemporain, primer ensemble estable de música contemporánea”.

El premiado matiza las diferencias entre la creatividad científica y la artística: “En la ciencia existe el progreso. Lo que los científicos hacen ahora es más concreto que lo que hacían en el siglo XVI, pero no porque sean más inteligentes, sino porque han nacido cuando la ciencia está más avanzada. En la música no hay progreso, hay cambio. Wagner no es un progreso respecto a Mozart, están en el mismo nivel de excelencia”.

Biografía e hitos de su trayectoria

Pierre Boulez nace el 26 de marzo de 1925 en Montbrison (Loira). Inició estudios de Matemáticas en el Politécnico de Lyon, pero con diecisiete años se instala en París para dedicarse a la música. “Yo no tuve ninguna duda, sabía que estaba dotado para la música, más que para cualquier otra cosa, y me dediqué a ello de una forma casi magnética, sentía que tenía que hacerlo”, recuerda.

En París se formó con Olivier Messiaen -su gran maestro-, Andrée Vaurabourg y René Leibowitz, quien le introduciría en la técnica dodecafónica.

Abanderó un cambio radical en la manera de pensar la música tras grandes compositores como Mahler, Schönberg, Stravisnky o Webern. Este cambio que Messiaen apuntó en el brevísimo y famoso estudio para piano Modo de valores e intensidades, pero que abandonó rápidamente, residió en la ampliación de la idea de Schönberg en relación al dodecafonismo y a la serie como principio armónico, que Boulez llamó “serie generalizada”, y que consistía en la aplicación de los principios de transformación y combinatoria, no solo a las alturas, sino también a los ritmos, ataques e intensidades.

En 1946, con solo 21 años, fue nombrado director musical de la Compañía Renaud-Barrauld, que introdujo el ‘teatro total’ en Francia y lo difundió por todo el mundo. Es en ese momento cuando Boulez comienza a componer desarrollando el serialismo integral.

Desde comienzos de los cincuenta imparte Análisis Musical en los Cursos de Verano de Darmstadt, donde influye de forma decisiva en la vanguardia musical que surgió después de la II Guerra Mundial, ayudando a crear un nuevo lenguaje y técnicas musicales. En ese contexto académico y creativo se encuadra la obra que sella su creciente reputación: Le marteau sans maître (El martillo sin dueño, 1955), con textos del poeta surrealista René Char, escrita para una formación muy particular: mezzo-soprano flauta en sol, un percusionista, vibráfono, marimba, guitarra y viola. La instrumentación incorpora la percusión de tradiciones no occidentales, técnicas vocales variadas y texturas que tratan de experimentar otra forma de percepción del tiempo. En ella Boulez desarrolla su idea de proliferación y multiplicación del material a través de un conjunto de matrices que se entrelazan con un discurso extremadamente fragmentado de cortas figuras rítmicas y tímbricas que crean una continuidad discontinua, totalmente novedosa para la época en que fue escrita.

Durante los años sesenta se consolida su prestigio como director de orquesta, primero en París, luego en Los Angeles, Bayreuth (Alemania), Japón y, a partir de 1967, como director invitado en la Orquesta de Cleveland. En 1969 es nombrado director de la Orquesta Sinfónica de la BBC, que durante años compatibiliza con la dirección de la Filarmónica de Nueva York, donde sucedió a Leonard Berstein. Simultanea su labor con la batuta con cursos de dirección en Basilea y la publicación de obras de influencia decisiva en la conformación de la estética contemporánea: Penser la musique aujourd’hui y Relevés d'apprenti.

En 1976 dejará las orquestas británica (y en 1977 la estadounidense), para centrarse en su faceta institucional y poner en marcha el Institut de Recherche et de Coordination Acoustique/Musique (Ircam) -uno de los estudios de música electrónica más importantes del mundo, ubicado en el Centro Pompidou de París- que funda y dirige hasta 1991. Ese mismo año crea el Ensemble Intercomtemporain, que no solo se especializa en la interpretación de música contemporánea, sino que impulsa la creación musical mediante encargos a creadores de todo el mundo seleccionados por un comité integrado por compositores, musicólogos y profesionales de referencia. Las entre tres y cinco obras que encarga cada año son luego interpretadas en los conciertos Tremplin. El balance de composiciones nacidas gracias al impulso del Ensemble Intercontemporain supera ya el medio millar. El Ensemble desarrolla, además, numerosos proyectos multimedia que combinan música, danza, cine, ópera, teatro o las artes visuales.

A pesar de dedicarse fundamentalmente al IRCAM, durante los ochenta compuso diversas obras, entre las que destacan Dialogue de l'ombre doublé, Dérive, Antiphonies y Répons. Posteriormente, como director del Ensemble intercontemporain hará giras por Europa, Estados Unidos y Australia; y desplazamientos regulares para ponerse al frente de las orquestas de la BBC, Cleveland, Los Angeles y Chicago.

Concluida su etapa como director del IRCAM, Boulez multiplica su actividad como director de orquesta. En 1995 inaugura los conciertos Ciudad de la Música en París, realiza una gira con la Orquesta Sinfónica de Londres por París, Londres, Viena y Nueva York; participa en el Festival de Tokio; dirige Moisés y Aarón, de Schoenberg, en la Ópera de Amsterdam; recibe dos Premios Grammy, los premios Edison y Grammophon; y es nombrado director invitado de la Orquesta Sinfónica de Chicago. En 1997 estrena Anthèmes 2.

Durante la primera década del siglo XXI, Boulez ha continuado con su prolífica actividad como director, además de tomarse un par de periodos sabáticos para componer y estrenar Dérive 2. En 2005, coincidiendo con la celebración de su 80 cumpleaños, fue nombrado miembro honorario de la Gesellschaft der Musikfreunde Wien, de la Wiener Philharmoniker y director honorario de la Staatskapelle Berlin.

Como escribe el compositor y musicólogo Jonathan Goldman, “las ideas de Boulez incorporan muy a menudo otras de carácter filosófico, literario o plástico. No es extraño ver desde los años 1950-60, momento cumbre del Estructuralismo, que intelectuales como Michel Foucault o Gilles Deleuze hablen de la música de Boulez en diferentes ocasiones. Los intercambios van en ambos sentidos, pues la música de Boulez está impregnada de estos intercambios profundos entre pensadores, pero también entre poetas y artistas: de Paul Klee a René Char, de Paul Valéry a Henri Michaux, de Stéphane Mallarmé a James Joyce”.

Importantísimas en la evolución del premiado son obras como la Tercera sonata para piano (1956-1957), en la que inicia el camino hacia la obra abierta, a través de una escritura en la que propone diversas opciones de continuidad, es decir diferentes caminos posibles a seguir, que a su vez conducen a otros puntos similares que igualmente se bifurcan en posibilidades infinitas de interpretación. A propósito de esta obra Boulez ha dicho en repetidas ocasiones que la partitura es comparable al plano de una ciudad que se puede recorrer de infinidad de maneras. Obras como Dialogue de l’ombre doublé (1985) para clarinete, cinta y dispositivo de espacialización, Répons (1981-1988) para seis solistas, grupo instrumental y ordenador, Explosante-fixe (1991-1993), para flautas, grupo instrumental y ordenador y Anthèmes 2 (1997), para violín y dispositivo electrónico, son representativas de su periodo en el Ircam en el que investigó las relaciones entre instrumentos y electrónica.

Del repertorio sinfónico, algunas de las obras claves de su catálogo son Visage nuptial (1946-1989) para soprano, contralto, ondas Martenot, piano y percusión, característica work in progress de Boulez, que a lo largo de los años ha generado diversas versiones: Visage nuptial segunda versión de 1951, para soprano, contralto, coro de mujeres y orquesta; y la versión definitiva (1985-1989) para soprano, mezzo-soprano, coro y orquesta. También cabe citar Éclat Multiples (1966-1970), Rituel in memoriam Bruno Maderna para orquesta dividida en 8 grupos (1974-1975), Notations I-IV para gran orquesta (1980) y Notations VII para orquesta (1989).

En una conferencia reciente en el Instituto de Cultura Italiano de París, al ser preguntado sobre su triple actividad como compositor, director y hombre institucional, Pierre Boulez respondía que, en su caso, muchas veces las cosas habían surgido por necesidad, y hacía referencia a que en el periodo del Domaine Musical no había director, y él tuvo que asumir la dirección de una de sus obras, circunstancia que le introdujo en el camino de la dirección de orquesta.

La búsqueda de respuestas a problemas actuales de la composición le llevó a la necesidad de crear un centro donde investigar los principios acústicos del sonido, desarrollar nuevas estrategias de composición que relacionasen la música y la ciencia, así como la electrónica y la informática con la escritura musical. El resultado fue el Ircam, que junto a instituciones similares en otros países ha generado una vía sin retorno en lo que respecta a la utilización de la electrónica y el tratamiento en tiempo real para obras mixtas, camino que las jóvenes generaciones de compositores han integrado de forma natural a la hora de componer. En el mismo sentido se refería al Domaine Musical o al Ensemble Intercontemporain, como una necesidad imperiosa de formar a intérpretes capaces de asumir los retos que planteaba el nuevo lenguaje. “No puedo soportar -afirma Boulez-, que la gente se queje de que no hay esto o no hay lo otro. Si no existe algo necesario, hay que crearlo”.

El jurado acaba citando que “durante los últimos años ha desarrollado en Lucerna un proyecto pedagógico para formar a nuevas generaciones de músicos en los repertorios de los siglos XX y XXI; un esfuerzo que la fundación que lleva su nombre, creada recientemente, permitirá continuar”.

Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento

La Fundación BBVA centra su actividad en generar y difundir a la sociedad el conocimiento científico y la cultura con programas recurrentes en las áreas de las ciencias básicas, la biomedicina, la ecología y biología de la conservación, las ciencias sociales, la creación literaria, la música y las artes plásticas.
La especial atención que presta a preocupaciones centrales de la sociedad, como la salud o el medio ambiente, se ha materializado en importantes proyectos de investigación, entre los que destacan los centrados en el cáncer. El apoyo de la Fundación BBVA a la investigación, la formación avanzada y la difusión se traduce también en diversas familias de premios que no solo reconocen las contribuciones de los galardonados, sino que además sirven para dar visibilidad a sus áreas de trabajo, a los valores que representan y al trabajo del conjunto de la comunidad investigadora y los creadores.

En 2008 la Fundación BBVA creó los premios Fronteras del Conocimiento para reconocer a los autores de avances radicales y particularmente significativos en un amplio abanico de áreas científicas y tecnológicas características de nuestro tiempo. Es una familia de premios expresión del mapa del conocimiento y los grandes retos del siglo XXI.

Las nominaciones por parte de las principales universidades, centros de investigación y culturales a escala mundial, la independencia y objetividad de los jurados, integrados por especialistas de primer orden en sus respectivos campos, y la excelencia de los premiados en las ediciones celebradas, han convertido estos galardones, creados y organizados desde España, en una de las más prestigiosas familias de premios a escala internacional. La Fundación BBVA cuenta en esta iniciativa con la colaboración de la principal entidad pública de investigación multidisciplinar española, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y con la participación de investigadores y creadores españoles que forman parte de los jurados internacionales.

El CSIC colabora en la designación de Comisiones Técnicas de Evaluación para cada una de las categorías, formada por destacados expertos en el área correspondiente que, tras valorar las candidaturas, elevan al jurado una propuesta razonada de finalistas.

En la categoría de Música Contemporánea los miembros de dicha comisión técnica han sido Cristina de la Puente, investigadora y coordinadora de área en el Centro de Humanidades y Ciencias Sociales del CSIC; Emilio Ros-Fábregas, investigador de la Institución Milá y Fontanals, del CSIC; y Tess Knighton, profesora de investigación del CSIC.

Los premios Fronteras han proyectado internacionalmente los mejores atributos de España y su comunidad científica y han logrado el aval de la comunidad científica mundial que participa tanto en los jurados como en el proceso de nominación, estando representadas las más destacadas instituciones académicas y de investigación españolas e internacionales.

En su quinta edición, los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento quieren simbolizar el compromiso y el reconocimiento a quienes hacen posible un futuro mejor para las personas a través del avance del conocimiento, la innovación y la cultura y su difusión a la sociedad, un elemento central de la cultura del Grupo BBVA.

En un contexto económico marcado por una crisis prolongada y por respuestas inmediatas a algunas de sus causas y manifestaciones, la ciencia, el medio ambiente y la cultura han perdido posiciones en la agenda de prioridades públicas. Los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento y el conjunto del programa de la Fundación BBVA de fomento del conocimiento científico y la cultura quieren trasladar el mensaje de la trascendental relevancia de esos ámbitos para el bienestar colectivo y las oportunidades de las personas.

Las ocho categorías de los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento responden al mapa del conocimiento en el inicio del siglo XXI y también a algunos de los retos centrales de este periodo a escala global, y que hasta su aparición no contaban con un reconocimiento específico de alto nivel, como es el caso de las dos categorías sobre medio ambiente (Ecología y Biología de la Conservación y Cambio Climático) y la de Cooperación al Desarrollo. Junto a ellas, los premios Fronteras recogen otras categorías clásicas: Ciencias Básicas, Biomedicina y Economía, Finanzas y Gestión de Empresas.

La familia de galardones se completa con la Música Contemporánea, una de las señas de identidad de la innovación cultural, a la que la Fundación BBVA dedica un amplio programa de apoyo y que cuenta con una amplia y excelente comunidad de creadores, directores e intérpretes en España.

Jurado internacional

El jurado de esta categoría ha estado presidido por Edith Canat de Chizy, compositora y académica de la Real Academia de Bellas Artes del Instituto de Francia (Francia) y cuenta como secretario con Ranko Marcovik, director artístico de la Universidad Konservatorium de Viena (Austria). El resto de los miembros son Philippe Albera, director de Contrechamps Éditions (Francia); Cristóbal Halffter, compositor, director, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (España), y premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Música Contemporánea 2009; Winrich Hopp, director artístico de Musikfest Berlin (Berliner Festspiele) y del ciclo de conciertos Música Viva (Alemania); Johannes Kalitzke, compositor y director de la Komische Oper Berlin (Alemania); Martin Kaltenecker, catedrático asociado de Musicología de la Universidad Diderot París VII (Francia) y Dimitri Vassilakis, pianista del Ensemble Intercontemporain (Francia).

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