Opinión

Un campo sin puertas (II): EEUU versus Europa

Maruxa Baliñas
jueves, 28 de marzo de 2013
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En los últimos años han salido -y están saliendo- bastantes libros nuevos sobre neurociencia musical y mente musical, algunos de ellos muy interesantes. Pero la mayoría han quedado obsoletos incluso antes de llegar a las librerías, especialmente si nos movemos dentro de la bibliografía en español, donde las traducciones tardan años. En una de la próximas entregas hablaré por ejemplo del libro de John A. Sloboda, La mente musical: la psicología cognitiva de la música, traducido al español en 2012. Es un libro apasionante y los planteamientos que hace sobre educación musical son muy interesantes. El problema es que cuando Sloboda lo escribió en 1985 era muy poquito lo que se sabía sobre psicología musical y neurología, y en los últimos años ha cambiado radicalmente nuestra visión de la mente musical, del funcionamiento biológico de nuestro cerebro.

Y lo que se está publicando ahora, incluso el libro de S. Koelsch que tan entusiastamente comentábamos la semana pasada, probablemente quedará atrasado en muy poco tiempo.

En estos momentos se están poniendo en marcha dos proyectos de enorme calado, uno en Europa y otro en EEUU, que van a cambiar totalmente nuestros paradigmas sobre el cerebro y su funcionamiento. En Europa se presentó el día 1 de febrero el proyecto Human Brain Project con la dotación económica mayor de todos los proyectos científicos de la UE. En EEUU el proyecto Brain Activity Map comenzará a darse a conocer en marzo, y sólo se sabe que la inversión prevista es multibillonaria y el proyecto abarca 10 años. En ambos casos se espera que los resultados sean similares a los obtenidos a partir del descifrado del genoma humano. O sea, que el cerebro no tenga secretos, que todo su funcionamiento pueda ser medido y cuantificado.

La pregunta que se ha hecho a los principales científicos es ¿pueden nuestros ordenadores recoger toda la información que se va a generar (un cerebro tiene aproximadamente 100 billones de conexiones neuronales)? Y la respuesta ha sido positiva, por lo que se han iniciado ambos proyectos casi simultáneamente.

Si alguien tiene curiosidad, estos son los enlaces para que vaya siguiendo esta aventura: Human Brain Project y Brain Activity Map (por ahora sólo el artículo de wikipedia, puesto que aún no se ha presentado oficialmente).

A mí, a bote pronto, me ha impresionado el modo en que en sus planteamientos se mezcla cerebro e inteligencia artificial, e incluso me he quedado un poco asustada de lo que se puede descubrir.

¿Un cerebro sin secretos? Nuestras emociones -lo que quiere decir nuestra cultura, nuestra sociedad, nuestra ideología, nuestras aspiraciones más profundas, incluso nuestra espiritualidad- pueden convertirse en simples procesos biológicos medibles. No va a ocurrir en seis meses, pero sí muy probablemente en menos de diez años.

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