España - Castilla-La Mancha

Un concierto típico de la SMRC

Maruxa Baliñas
viernes, 26 de abril de 2013
Cuenca, miércoles, 27 de marzo de 2013. Catedral. La Grande Chapelle. Albert Recasens, director. Francisco Guerrero, Motete 'Petre ego pro te rogavi' a 4 (In feste Sancti Petri). Alonso Lobo, Misa 'Petre ego pro te rogavi'; Motete 'O quam suavis est' a 6; Motete 'Credo quod redemptor' a 4; Motete 'Vivo ego, dicit Dominus' a 4; Lección I 'De lamentatione Jeremiae Prophetae' a 6; Motete 'Ave Regina caelorum' a 5; Motete 'Quam pulchri sunt' a 6; Motete 'Versa est in luctum' a 6; y Motete 'Regina caeli' a 4. Concierto nº 7 de la Semana de Música Religiosa de Cuenca.
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Tras la decepción sufrida la víspera en mi primer concierto en la edición 2013 de la Semana de Música Religiosa de Cuenca [leer reseña], la Grande Chapelle me reconcilió nuevamente con un festival que ya se está convirtiendo en grata tradición personal. Todos los años escucho buenas interpretaciones en la Semana de Música Religiosa de Cuenca (más conocida por la SMR), pero al final, cuando hago recuento, son conciertos como este de la Grande Chapelle los que me hacen regresar año tras año, olvidando las cuestas conquenses y el frío que se pasa en la catedral. Y lo del frío, no crean que es exageración mía: este año la SMR optó por poner un severo aviso para el público y ofrecer mantas antes del comienzo de este concierto.

Cuando hablo de un concierto típico de la SMRC me refiero en primer lugar a un concierto en el que se presenta música poco habitual, incluso recuperaciones musicológicas. En este caso, el programa se basaba en música de Alonso Lobo (1555-1617), maestro de capilla de la Catedral de Toledo en los primeros años del XVII, en transcripciones realizadas por el propio Albert Recasens, junto con Doughlas Kirk y Bruno Tuner (Regina caeli). Personalmente conocía sólo un par de obras de Alonso Lobo, escuchadas -si no recuerdo mal- precisamente en anteriores ediciones de la SMR, de modo que este concierto fue el que me dió a conocer plenamente un compositor de gran categoría, de modo que el primer objetivo del concierto se cumplió perfectamente.

En segundo lugar, de un concierto típico de la SMR espero escuchar un coro de alta calidad, que además valora lo que está haciendo. Y ciertamente la Grande Chapelle cumple perfectamente con este estándar de calidad. No me gusta entrar en las discusiones de si este es el mejor coro español, en primer lugar porque no conozco demasiados coros españoles. Pero lo que sí puedo acreditar es que La Grande Chapelle está a la altura de los grandes coros europeos, incluidos esos coros suecos que tanto me gustan.

En tercer lugar, pretendo que el concierto trasmita, que resulte emocionante, cosa que no depende sólo de la calidad de la música o de los intérpretes, sino también de la conjunción de una serie de elementos secundarios pero que contribuyen al placer: el entorno, el público que me acompaña, incluso las notas al programa. Y tampoco en este aspecto quedé decepcionada.

Un concierto maravilloso, entonces. Pues sí, sobre todo en los momentos en que olvidaba el frío y la incomodidad de la catedral, que también fueron muy típicos.

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