España - Madrid

Un programa inesperado

Juan Krakenberger
jueves, 16 de mayo de 2013
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Madrid, viernes, 26 de abril de 2013. Auditorio Sony de la Fundación Albéniz. Grupo Barroco del IIMC: Blanca Sans y Isabel Pérez, oboe; Hyun-Sung Jang y Manuel Arellano, fagot; Isabel Pérez e Iria Porras, corno inglés; Pablo Cadenas, trompa; Julia Santos y Paula Martínez, flauta; Zlatka Pencheva, contrabajo; y Alina Artemyeva, clave. Cantantes: Virginia Blanco, soprano; Anna Moroz, mezzosoprano; César Augusto Arrieta, tenor; y Federico de Michelis, bajo. Profesor de vientos: Hansjörg Schellenberger. Profesor de voces: Tom Krause. Georg F. Händel, Trío Sonata nº2 y nº 6 op. 2 HWV 387 y HWV 391. J. J. Quantz, Trío Sonata para oboe, fagot y bajo continuo. Vivaldi, Trío Sonata RV 81. Johann Sebastian Bach, Misa en si menor BWV 232: Quoniam tu solus sanctus y Benedictus. Johann Sebastian Bach, Pasión según san Mateo, BWV.244: Er hat uns allen wohlgetan, Aus Liebe will mein Heiland sterben, Du lieber Heiland y Buss und Reu. Johann Sebastian Bach, Pasión según San Juan BWV 245: Zerfließe, mein herze, in fluten der zähren. Ciclo Da Camera del Instituto Internacional de Música de Cámara de Madrid. Aforo: 75%
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Nueve obras estaban inscritas en el programa, de las cuales cuatro eran ‘Trío Sonatas’ para diferentes combinaciones de vientos con bajo continuo. Las otras cinco obras fueron fragmentos de la Misa en si menor y de las Pasiones de San Mateo y San Juan de Bach, para diferentes voces y acompañamiento instrumental. Las cuatro trío sonatas figuraron al principio y fin de las dos partes del programa, separadas por un breve intervalo. Empezaré por referirme a estas cuatro obras.

El concierto se inició con la Trío Sonata Nº 2 op. 2 de Händel, con sus cuatro movimientos Andante, Allegro, Largo y Allegro, para dos oboes, fagot, y bajo continuo (contrabajo y clave). Es conocida la habilidad de Händel para tejer un discurso contrapuntístico bien sonante y aquí hubo otra prueba de ello: un primer movimiento tranquilo es seguido por un Allegro con un tema rítmico que se repite en todas las tesituras, brevemente. El Largo se compone de varias frases en ¾ que duran ocho compases, cada una, y que lleva al Allegro final con un tema que se elabora eficazmente. La versión fue intachable, y sonó muy bien.

Al final de la primera parte del concierto sonó la Trío Sonata para oboe, fagot y bajo continuo de J. J. Quantz, contemporáneo de Händel y Bach. También esta obra consta de cuatro movimientos, a saber: Adagio, Allegro, Adagio y Allegro. Son todos movimientos breves, que suenan muy bien. El tercer movimiento es un Adagio muy solemne, en ¾, que contrasta con el Allegro final, técnicamente exigente. Hay pasajes de notas rápidas entre oboe y fagot, y contrastes f y p, que fueron dominados por los músicos con gran solvencia. Una versión muy, muy buena, que cosechó muchos aplausos.

Después del intervalo, sonó la Trío Sonata Nº 6 del op. 2 de Händel (o sea, de la misma serie con que se inició el programa) con sus cuatro movimientos de rigor: Andante, Allegro, Arioso y Allegro. Esta vez, los instrumentos escogidos fueron dos flautas y un fagot, con el bajo continuo de siempre. El Andante inicial, muy atractivo, es seguido por un Allegro donde los vientos se lucen, y el resultado fue brillante. La exposición del Arioso que sigue corrió a cargo de la primera flauta, y luego todos juntos desarrollan este precioso movimiento. El Allegro final, bastante movido, permite que se luzcan los tres vientos, tocándonos esta excelente música con ganas y temperamento. Todo esto fue apreciado por el público que aplaudió con entusiasmo.

Y como pieza final del programa sonó una Trío Sonata de Vivaldi, para dos oboes, y en este caso el bajo continuo de contrabajo y clave fue suplementado por un fagot, que tocó las mismas notas que el contrabajo, pero contribuyó así a una sonoridad más brillante. Esta obra solamente tiene tres movimientos: Allegro, Adagio y Allegro baroque. Muy vivo el primer movimiento, cantábile y muy bonito el segundo y bien sonante el Allegro final. La versión sonó muy bien y fue un agradable fin de fiesta para los asistentes, que nuevamente aplaudieron con entusiasmo. Esta música de Vivaldi es accesible a todo el mundo, sin complicaciones, y fue seguramente con esta intención que fue elegida para terminar el programa.

Ahora nos ocuparemos de las cinco piezas para canto, todas de Bach. La primera fue un fragmento de la célebre Misa en si menor, para bajo acompañado por una trompa, dos fagotes y bajo continuo. Esto sonó muy bien, pero la sonoridad de la voz no tenía nada de bajo, y eso no me convenció. Luego sonaron dos trozos seguidos de la Pasión según San Mateo, para soprano con acompañamiento de dos cornos ingleses, una flauta y un fagot y el bajo continuo de siempre. Esta vez la sonoridad de la voz se mezcló mejor con la parte instrumental y se pudo gozar de esta bellísima música. Hay un pasaje netamente instrumental que sonó muy bien. Y para terminar esta primera parte, otro trozo de la Misa en si menor, esta vez para tenor, flauta y bajo continuo. Luego de una introducción instrumental interviene el tenor, que cantó muy bien. También se lució la flauta y el resultado total puede calificarse de excelente.

En la segunda parte del programa hubo dos números cantados. El primero, de la Pasión según San Mateo, para mezzosoprano acompañada por dos flautas y bajo continuo. Este trozo me era familiar -es precioso- y la versión fue excelente, la que más me gustó entre los cuatro cantantes. Aquí se nos presentó auténtico Bach. Por último, un trozo de la Pasión de San Juan, para soprano acompañada de flauta y un corno inglés (con bajo continuo). Música de gran altura muy bien cantada.

Todas estas intervenciones fueron breves, como también los cuatro Tríos, de modo que este extenso programa duró apenas hora y media, con el intervalo incluido. El público lo pasó muy bien: escuchamos música de primer orden, bien llevada y en versiones de calidad. Un programa bastante excepcional, y en este marco casi inesperado. Pero son precisamente estas sorpresas que el IIMCM tiene libertad de ofrecer al público, y debemos estar agradecidos por este enfoque.

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