Reino Unido

Ducha escocesa

Agustín Blanco Bazán
lunes, 27 de mayo de 2013
Londres, jueves, 23 de mayo de 2013. Royal Opera House. Covent Garden. La donna del lago. Ópera en dos actos con libreto de Andrea Leone Tottola y música de Gioachino Rossini. Puesta en escena de John Fulljames. Escenografía de Dick Bird. Vestuario: Yannis Thavoris. Iluminación: Bruno Poet. Coreografía Arthur Pita. Elena: Joyce DiDonato. Uberto: Juan Diego Flórez. Albina: Justina Gringyte. Serano: Robin Leggate. Malcolm: Daniella Barcellona. Douglas: Simon Orfila. Rodrigo: Colin Lee. Bertram: Pablo Bemsch. Un bardo: Christopher Lackner. Coros y orquesta de la Royal Opera House bajo la dirección de Michele Mariotti.
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Siglo XIX. En un gran salón de boiserie oscura y lleno de libros, adustos caballeros de negro se aprestan a abrir las grandes vitrinas que como en un museo contienen reliquias del pasado escocés. La del medio no es un mero uniforme sino un ser humano. Elena, la bellísima dama del lago, cobra vida para dramatizar el poema de Sir Walter Scott, con soldadesca y todo. Los caballeros y espectadores ayudan a esta representación que comienza cuando Elena ofrece al rey de Escocia cruzar el lago para alojarse en su casa. Mientras navegan, la pared del fondo se abre para permitirnos ver la gran escalera de caracol donde se desarrollará la representación. El rey, que se ha presentado como un simple “Uberto” se enamora perdidamente de la dama, quién a su vez está enamorada de Malcolm, miembro de uno de esos clanes salvajes de las tierras altas que lucha contra el rey, como lo hace Douglas, el padre de Elena. El padre ya ha asignado a ésta a Rodrigo, un pretendiente que en esta escenografía tiene la mala costumbre de violar mujeres con su tosca soldadesca en kilt. Total, basta con levantarse la falda y… Más civilizados y urbanos, los soldados del rey se enfrentarán a las huestes de Rodrigo que morirá en batalla y el rey terminará renunciando a Elena para que ésta pueda finalmente casarse con Malcolm.

Como notable excepción a la regla que observa escrupulosamente para sus programas de mano, la Royal Opera House omite referirse a su historia de representaciones de esta dramáticamente defectuosísima obra rossiniana. Ni siquiera se refiere a la producción de 1985, cuando se hundieron en el lago cantantes de la talla de Frederica von Stade, Marilyn Horne y Chris Merrit, en un fiasco dirigido desganadamente por Lawrence Foster.

'La donna del lago' de Rossini. Royal Opera House Covent Garden, mayo de 2013. Director de escena, John Fulljames. Director musical, Michelle Mariotti.

La nueva producción tampoco da en el blanco con esta transposición de épocas en que los románticos decimonónicos interfieren con los personajes de la leyenda pero esta interacción ayuda a vitalizar una obra dramáticamente tiesa en su formalismo de arias, conjuntos y coros. Y a diferencia de lo ocurrido con Foster, la partitura es impulsada con brillo y vigor por Michele Mariotti, a pesar de algunos desajustes con la escena en algunas imposiblemente difíciles strettas corales. Con Mariotti al timón, otro magnífico elenco de cantantes remó denodadamente a través de este lago infestado de incoherencias narrativas y consiguió desembarcar en la orilla final luego de embelesar al público con sus voces superlativas.

'La donna del lago' de Rossini. Royal Opera House Covent Garden, mayo de 2013. Director de escena, John Fulljames. Director musical, Michelle Mariotti.

La voz de Joyce DiDonato, hoy algo mas densa y aterciopelada que hace algunos años, ha alcanzado un nivel de matices interpretativos difíciles de superar. Graduaciones de volumen con agudos en piano o a plena voz de vibrante colocación coronaron una tesitura rossiniana donde las acciacature fueron marcadas no con la exageración de Cecilia Bartoli, sino con precisa espontaneidad. Su rondó final 'Tanti affetti in tal momento!' coronó con suprema sensibilidad y virtuosismo una actuación en todo sentido histriónica. Y también el Malcolm de Daniella Barcellona dio una lección de canto con emisión firmemente apoyada en un color algo más oscuro y contenida exactitud de articulación.

Flórez como Uberto. 'La donna del lago' de Rossini. Royal Opera House Covent Garden, mayo de 2013. Director de escena, John Fulljames. Director musical, Michelle Mariotti.

Sin exhibir la variedad cromática de las voces femeninas, Juan Diego Flórez ejercitó su formidable voz lírico ligera con pasmosa plenitud en el passaggio y esos sobreagudos naturales que lo confirman como líder en su cuerda. Su prolijidad de niño bien, a veces acentuada con una ridiculísima corona, contrastó con la porcachona y roñosa apariencia del Rodrigo de Colin Lee que luego de una ingente aria inicial ('Qual rapido torrente') también se la pasa cantando sobreagudos todo el tiempo. Ello hasta el punto de enfrentarse al Rey Flórez en un terceto de risueña competitividad (a partir de 'Alla ragion deh rieda') en el cual, frente a Elena, los dos tenores kikiriquean encrespados idénticos acordes de notas ascendentes hasta desgañitarse en un sobreagudo corto. En esta ocasión, las diferencias entre la voz lírico ligera de Florez y la lírica mas apoyada y densa de Lee me hicieron recordar a los jóvenes Kraus y Pavarotti. Excelente Justina Gringyte como Albina, una confidente de Elena con fugaces apariciones que debe coronar con expansivas frases de mezzo. Se trata de una alumna del programa Jette Parker para jóvenes artistas que la Royal Opera House tan exitosamente administra desde hace algunos años. Simón Orfila cantó con voz algo destemplada un Douglas que no parece adaptarse a su tesitura actual.

Imposible salir de la representación sin seguir tarareando el final de 'Tanti affetti' hasta el día siguiente, y ¡que paradójico es para mí el Rossini de las óperas serias! La música de Donna del Lago alcanza momentos maravillosos, de refinadísima expresividad y sofisticación musical, pero el desarrollo general es de una estética parca, retórica y distanciada, y ningún personaje alcanza a vivir y convencer como tal. Decididamente, el racional Rossini pareciera encontrar su vena artística más en el humor que en la tragedia. Salvo, tal vez, en Tancredi, pero buscando en el archivo online de la Royal Opera no encuentro ninguna referencia a este capolavoro que ciertamente no se ha dado en el Covent Garden por lo menos desde mi llegada a Londres en 1979. Imposible dejar de preguntarse por qué Donna del lago y no Tancredi.

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