España - Cataluña

Una agradable sorpresa

Juan Krakenberger
martes, 6 de agosto de 2013
Cambrils, martes, 30 de julio de 2013. Cripta de la Ermita. Octavi Martínez, violín. Astrid Steinschaden, piano. W. A. Mozart, Sonata para violín y piano KV 454. L. v. Beethoven, Sonata op. 30 nº 2. C. Frank, Sonata. 39º Festival Internacional de Música Cambrils 2013
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Fue toda una agradable sorpresa ver y escuchar a un joven violinista español de apenas 20 años de edad, darnos una demostración de buen quehacer, en lo cual fue eficazmente secundado por la igualmente joven pianista austríaca radicada actualmente en Barcelona. Ambos tocaron sin micrófonos, cosa innecesaria en estas circunstancias.

No obstante, debo señalar que la acústica de la Cripta es complicada: en las primeras filas, el piano sobresale y tapa a veces al violín. Esto no es el caso si uno se sienta más atrás, donde acaece todo lo contrario: el cuadro sonoro violín/piano es perfecto y el discurso del dúo maravilloso.

De Mozart tocaron la conocida Sonata KV 454, con sus movimientos Largo-Allegro, Andante y Allegretto. Música muy grata por sus melodías inolvidables. El dúo repitió la exposición del primer movimiento, y al término del mismo, el público aplaudió, cosa que no debería suceder. El clima del Andante que sigue, muy apropiado, y el Allegretto final, de buen humor terminando brillantemente con una stretta rápida.

Luego siguió la Sonata op. 30 nº 2 de Beethoen, con sus cuatro movimientos: Allegro con brío, Allegro cantábile, Scherzo: Allegro, y Finale: Allegro-Presto. También esta sonata se ha hecho muy popular, y la versión fue muy correcta y musicalmente lograda. Nos gustó mucho la introducción del movimiento lento, primero el piano solo y luego la repetición del tema por el violín acompañado. También el segundo tema llama la atención, esta vez acompañado por notas breves del piano. El breve Scherzo -muy audaz- prepara el ambiente para el Finale, con muchos pasajes en unísono que sonaron muy bien. Nutridos aplausos premiaron la labor del joven dúo.

Después de un intermedio, sonó para terminar la célebre Sonata de César Frank, también en cuatro movimientos: Allegro bien moderato, Allegro, Ben moderato: Recitativo-Fantasía y Allegretto poco mosso. Ya sentado cinco filas más atrás, quedé seducido por el lindo sonido del violín de Octavi Martínez, un instrumento italiano de Joseph Gagliano de 1780. Así daba gusto escuchar al dúo, perfectamente coordinado y logrando sacar las bellas melodías de Frank en toda su gloria. Los escollos técnicos del segundo movimiento fueron vencidos sin dificultad alguna, y el accelerando final resultó muy convincente. En el tercer movimiento destacaron las dos cadencias para violín solo, muy bien tocadas. Me sorprendió, más adelante, un breve pasaje tocado sin vibrato, una excelente idea, que redondeó el fraseo del movimiento. Y la Sonata terminó triunfalmente con la genial melodía que hace que esta obra sea inolvidable.

En resumen: un recital de primera calidad, violín bien afinado y de sonidos contrastados, y piano muy acertado y de sonoridad adecuada a cada pasaje. En todo el concierto habrá habido 3 o 4 pequeños deslices, sin importancia, que solo alguien que conoce estas obras bien pudo detectar. En suma habíamos pasado un muy buen rato con música de primera calidad -con razón llamaron el recital: “Las 3 Sonatas más bellas escritas para violín y piano”- gracias a la buena labor de dos jóvenes instrumentistas con ganas de superación. Un caso bastante excepcional en España, donde debe de haber pocos violinistas jóvenes con estas cualidades. !Felicitaciones!

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