España - Andalucía

Escocia soñada

José-Luis López López
viernes, 7 de febrero de 2014
Sevilla, jueves, 16 de enero de 2014. Teatro de la Maestranza. Impresiones de Escocia. Felix Mendelssohn-Bartholdy, Obertura Las Hébridas (La gruta de Fingal). Max Bruch, Fantasía escocesa para violín, arpa y orquesta. Felix Mendelssohn-Bartholdy: Sinfonía nº 3, ‘Escocesa’. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS). (Director Artístico: Pedro Halffter). Solista: Leticia Moreno, violín. Director invitado: György G. Ráth. Sexto concierto de abono de la ROSS. Temporada 2013-2014. Ocupación: 80 % del aforo
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György Ráth (Budapest, 1961), asiduo director invitado durante los primeros seis años de la Sinfónica sevillana, ha regresado al mismo podio diecisiete años después. El agitado treintañero que recordábamos de aquellos tiempos iniciales ha perdido su excesivo frenesí para adoptar unos modales mucho más reposados (quizá demasiado). Los extremos nunca son buenos; pero, puestos a elegir, creemos que ha mejorado, en madurez y cercanía al 'punto justo': tras un punto de prolija lentitud en el inicio de la Sinfonía nº 3 en La menor, Op. 56, ‘Escocesa’ (lugar donde estuvo de visita Mendelssohn en 1829, pero cuya partitura no fue escrita, a partir de los esbozos de entonces, hasta 1839, y terminada en 1842), la batuta (y la Orquesta) recuperaron su pulso y su sonoridad, hasta acabar brillantemente, creciendo a lo largo de sus cuatro movimientos: Introducción-Allegro (lento y solemne comienzo seguido de un pasaje más denso), Vivace (un scherzo a dos tiempos muy danzable, constituido por un alegre pibroch, tan propio de las Highlands: un aire de cornamusa sobre un motivo pentatónico), Adagio (una de las más bellas páginas de su autor, en el que los violines cantan largamente, en una íntima comunión con la naturaleza), Allegro-Finale (tema vigorosamente rítmico de los violines, sobre acordes de trompas y fagotes). No se trata de una música 'programática', sino de las impresiones que Escocia produjo en un corazón romántico.

Comoquiera que el breve poema sinfónico, también de Mendelssohn, que abrió la velada, Las Hébridas, Op. 26 (Gruta de Fingal), impresionante cueva marina de basalto –‘Uamh-Binn’, ‘Gruta de la melodía’ en gaélico- situada en el islote de Staffa, de 1831, fue planteado, igualmente, más como una ensoñación sonora que como música descriptiva, el conjunto de la Escocia mendelssohniana es de carácter insinuante, teñido de enigmático sentido, más que estrictamente 'de programa', con gran predominio, como es habitual en este compositor, de los violoncellos, que, tanto en la Gruta como en la Sinfonía expresan el flujo de las olas y el murmullo del mar con un dulce legato.

Por contra, la Fantasía para violín con orquesta y arpa -en un segundo plano solista la arpista de la ROSS Daniela Iolkicheva- utilizando libremente melodías populares escocesas (que ese es su título completo), Op. 46, de Max Bruch, fue escrita durante el invierno 1879-1880, dedicada a Pablo Sarasate. Desde luego, está muy apegada a diversas baladas de Escocia, recreadas del modo más escrupuloso y fiel. Ráth hizo lo que pudo con ese material, constituido por cinco movimientos -o partes-: el 1º y el 2º se encadenan, lo mismo que el 3º y el 4º; de modo que queda una estructura global tripartita: a) una introducción de tono grave, enlazada con un Adagio cantabile, tierno canto de amor (Auld Robin Morris) del violín; b) sigue un Allegro con función de scherzo, enérgico, virtuoso para el violín, con la melodía The Dusty Miller, que transita sin interrupción a un lento Andante sostenuto, el cual utiliza la canción I'm a 'down for lack o' Johnnie; c) el Allegro guerriero conclusivo es un canto de armas histórico, Scots wha hae where Wallace bled, entonado brillantemente por el violín. Antes de los compases finales, vuelve el violín con la repetición de Auld Robin Morris... que la orquesta interrumpirá con un golpe batallador, de conquista.

Aquí resplandeció Leticia Moreno (Madrid, 1985), que con su Nicola Gagliano de 1762 desplegó un bello canto, lírico y ágil, pleno de dominio virtuosístico, versátil, ora dulcísimo, ora poderoso, pero siempre impregnado de aroma misterioso, surgido de todo el fondo de su alma de artista. La obra más ‘débil’, elevada a la cima, gracias a su intérprete.

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