Vox nostra resonat

Salvado, Rosendo

La música para piano de Dom Rosendo Salvado (1/4)

Xoán M. Carreira
viernes, 28 de marzo de 2014
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Australia y su Galicia natal celebran con exposiciones, congresos y publicaciones el bicentenario del nacimiento de Dom Rosendo Salvado OSB (Tui, en la frontera hispanolusa con Valença do Minho, 1 de marzo de 1814; Roma, 29 de diciembre de 1900), fundador de la Abadía española de Nueva Nursia en Australia Occidental y primer abad de la misma (1846-1899), misionero, antropólogo, naturalista, obispo y asesor de los papas Pío IX y León XIII en cuestiones de ecumenismo, relaciones internacionales y geoestrategia, escritor y músico.

Un idealista en la era de los imperialismos

Siguiendo los pasos de su hermano Santos, el 4 de julio de 1828 Rosendo Salvado ingresó -con 14 años- en el monasterio benedictino de San Martín Pinario en Santiago de Compostela, donde un año más tarde tomó el hábito definitivo. Tras su formación como novicio, fue enviado por un período de dos años a la abadía asturiana de San Juan de Corias a estudiar órgano y composición con el padre Juan Copa. 

A su regreso fue nombrado organista de la abadía de San Martín Pinario, puesto que desempeñó hasta la disolución de su monasterio en octubre de 1835, debido a la Ley de Desamortización de Mendizábal, fecha en la que los hermanos Salvado regresan a Tui, al domicilio familiar, a la espera de encontrar un nuevo monasterio que los acoja. 

En noviembre de 1838 Rosendo se incorpora al monasterio napolitano de Cava dei Tirreni, que seguía estrictamente las normas de la Abadía de Montecasino -el primer monasterio fundado por San Benito de Nursia-. En Cava dice Rosendo su primera misa el día de su 25 cumpleaños, perfecciona sus estudios musicales, es nombrado mayordomo, organista y maestro de coro. Es posible que alguna de las lecciones de solfeo que entonces prepara para sus alumnos, se corresponda con las conservadas actualmente en el archivo de Nueva Nursia en Australia.

No se conocen documentos primarios ni fuentes directas sobre la actividad musical de Salvado en su época napolitana, ni como organista o pianista, ni como compositor. Resulta tentador suponerle algún contacto con la entonces naciente escuela napolitana de piano, pero la vida de un monje benedictino, en condiciones normales, se basa en la humildad y el anonimato, y desarrolla su vida en clausura, por lo que su contacto con el exterior debía limitarse a los libros y lo que sus alumnos recién ingresados le aportaran. 

Por el mismo motivo, que las desconocidas dedicatarias de sus piezas de piano -conservadas al menos en Australia y Galicia- sean mujeres europeas, no debe inducirnos a deducir que se trate de alumnas o mecenas de su época de Cava. Mi hipótesis personal es que estas dedicatorias son independientes del momento de su composición y estreno en Australia, y estas mujeres europeas seguramente eran mecenas de la abadía de Nueva Nursia a las que Salvado dedicó la versión definitiva de las obras, de las cuales hizo varias copias manuscritas. Sería absurdo pensar que sólo hubiera realizado las copias que han llegado hasta nosotros.

En La Cava, Salvado entabló una sólida amistad con Fray José Benito Serra, que había conocido en San Martín PInario y le había acompañado en su viaje desde Vigo a Nápoles. En 1845 ambos fueron aceptados por la congregación Propaganda Fide, el proyecto oficial de la iglesia católica para la extensión de la fe a las nuevas tierras que se iban colonizando, y allí se formaron como misioneros. El 5 de junio fueron recibidos por el papa Gregorio XVI (benedictino camaldulense) y desde Roma se dirigieron a Londres pasando por Lyon y París. El 17 de septiembre de 1845 partieron desde el puerto de Gravesand hacia Australia en la expedición misionera del obispo irlandés John Brady, nombrado para la diócesis de Perth, adonde llegaron el 7 de enero de 1846.

Comienza así una nueva etapa en la vida de Dom Rosendo Salvado, quien pasó de monje anónimo en Santiago y Nápoles a protagonista de la vida religiosa e incluso social de la región de Western Australia, con capital en Perth y población protestante en su casi totalidad.

El 16 de febrero de 1846, Serra y Salvado se internaron en la selva y dos semanas después establecían sus primeros contactos con los aborígenes. El 28 de abril Salvado se presentó en Perth ante el obispo Brady acompañado de un aborigen para presentar su primera petición de avituallamientos para la misión. Y en menos de un mes había conseguido conciliar los más diversos esfuerzos, incluyendo la publicidad gratuita en la prensa protestante, para organizar un concierto benéfico de piano que se prolongó durante tres horas con enorme éxito y que está considerado como el primer concierto de música culta en Australia Occidental. En otros artículos de esta serie hablaremos más extensamente de este concierto y los siguientes que dió Salvado en Perth.

En los años siguientes, Salvado y Serra se concentraron en la creación y consolidación de la misión que bautizan como Nueva Nursia, puesto que ambos eran benedictinos y partícipes de la utopía romántica de la restauración monástica, aproximadamente contemporánea del cecilianismo en música, la pintura prerrafaelita o de los nazarenos alemanes, el neogótico en arquitectura, etc. En 1849 se le concede la nacionalidad inglesa dentro de los límites de la colonia (posteriormente la reina Victoria le dará una nacionalidad completa), mientras la misión sigue creciendo y empieza a ser conocida en otras zonas. 

Reclamado por el papa Pio IX para promover en Europa el movimiento de Propaganda Fide, Salvado embarca en Perth el 8 de enero de 1849 rumbo a Londres, acompañado por dos aborígenes, los cuales asisten a su conferencia en la Royal Geographic Society de Londres el 12 de mayo, donde presenta sus novedosas ideas sobre antropología basándose en sus experiencias en Western Australia. El éxito de su conferencia genera un debate y una revisión conceptual sobre los aborígenes y en general los "pueblos primitivos", así como sobre sus derechos. A su llegada a Roma, en julio, Salvado recibe la noticia de su nombramiento como obispo de Port Victoria, siendo consagrado el 15 de agosto -fiesta de la Asunción de la Vírgen- por el propio Prefecto de Propaganda Fide, el Cardenal Fransoni.

En 1851 Salvado publica en Roma y en italiano su libro Memorias históricas sobre Australia* que tiene un gran éxito y se traduce al español en 1853* y al francés en 1854.* Entre agosto y noviembre de 1852 permanece en España y visita su Tui natal, donde le ofrecen un homenaje y se interpretan algunas de sus composiciones religiosas y una transcripción de la danza aborigen Maquielo a cargo de la banda de música local. La visita finalizó con una misa en la catedral de Tui, en el altar de San Telmo, tras la cual le fue entregada una reliquia de este santo, protector de los navegantes, para que la llevase consigo en su largo viaje de regreso hasta Australia. El 9 de abril de 1853 embarcó hacia Australia desde Cádiz llevando consigo a 43 novicios.

A su llegada en agosto de 1853 se encuentra la misión casi destruida. Para recaudar fondos celebra un nuevo concierto en Perth el 14 de septiembre. Al año siguiente se hace cargo de la diócesis de Perth, pero progresivamente comprueba la incompatibilidad entre el ejercicio de sus obligaciones diocesanas y sus intereses misioneros, por lo cual en febrero de 1857 abandona Perth para ponerse nuevamente al frente de Nueva Nursia. En 1859 la congregación de Propaganda Fide concede a Nueva Nursia la independencia de la diócesis de Perth y se establece el primer noviciado en Nueva Nursia.

En 1865, en la biografía de Dom Rosendo Salvado se abre una etapa diplomática que abarcaría hasta su muerte. Reclamado por Pío IX, viaja nuevamente a Europa y se instala en Roma. El 12 de marzo de 1867 la misión es elevada al rango de abadía y Pio IX lo nombra Abad perpetuo, Prefecto Apostólico de Propaganda Fide y lo ratifica obispo de Port Victoria, lo que en teoría significa una vida eclesial confinado en Roma (aunque por supuesto, no será así). En noviembre de 1867 presenta a Isabel II un proyecto para abrir en España y Filipinas nuevos monasterios como el de Nueva Nursia, punto de partida de un ambicioso proyecto:

La conversión de El Escorial en un gran monasterio benedictino donde el noviciado de Australia y lo que todavía quedaba del Asia española hubiera tenido cabida. El Escorial, vacío de su comunidad jerónima desde la exclaustración [1835], gracias al interés despertado en Isabel II por San Antonio-María Claret, era la sede de una corporación de capellanes y una casa de estudios ecesiásticos bajo la dirección de ese, quien en junio de 1868 renunció a ella en favor de Salvado, el cual se posesionó de la misma sin demora. Pero la revolución de septiembre acabó de un plumazo con esa esperanza.
De nuevo los buenos oficios de la Reina, aunque ya destronada, obtuvieron el 13 de noviembre de 1885 una Real Orden que creó en Montserrat un colegio de benedictinos misioneros para Ultramar, o sea para las colonias españolas, pero de hecho gestionado y pensado para Nueva Nursia por Salvado y bajo su dependencia, siendo curioso el detalle de que sólo entonces adquirió una base sólidamente legal ante el Estado la restauración de ese gran monasterio a pesar de venir siendo tolerado desde 1844, o sea, a menos de diez años de distancia de la exclaustración.*

Ese es el origen más probable de las partituras de Salvado que se encuentran en el archivo de música del Monasterio de El Escorial. No he tenido ocasión de comprobar si se conserva música suya en la Abadía de Montserrat (en las afueras de Barcelona) o en La Cava (cosa que ningún otro investigador ha realizado tampoco hasta el momento).

Fruto de sus buenas relaciones con Isabel II es otro hecho novelesco, y que merece una investigación más detallada, en la vida de Salvado. En el museo de la abadía benedictina española de Nueva Nursia se conserva una viola stradivarius que la reina Isabel II regaló a su capellán Santos Salvado y este llevó consigo a Nueva Nursia en 1869.* Esta viola, junto a otros instrumentos, la galería de pintura, la colección científica y la "Biblioteca en el desierto"* son la parte del legado de Salvado que ha convertido a su abadía de Nueva Nursia en uno de los primeros centros culturales de Australia.

Tras la proclamación de la I República española y el fracaso de su proyecto para El Escorial, en la primavera de 1869 Salvado regresa a Australia con su hermano Santos y 33 novicios más para su abadía. En esta ocasión su estancia fue muy breve. Llegó el 21 de mayo y en septiembre ya se embarcó nuevamente hacia Roma, donde estaba convocado el Concilio Vaticano I, en el que además de la infalibilidad del Papa se discutiría sobre la política de la Iglesia Católica en Oriente y la función de las órdenes religiosas en los nuevos tiempos, dos temas que a Salvado le interesaban profundamente. Aparte de las propias actas del Concilio, se conservan las anotaciones personales de Salvado, por lo que sabemos que participó intensamente en gran cantidad de las sesiones y que intervino en varias ocasiones.

Al disolverse abruptamente el Concilio en 1870 por la unificación de Italia y la invasión de los Estados Pontificios, Salvado vuelve a Australia donde reanuda su trabajo habitual. Nueva Nursia va camino de convertirse en uno de los lugares más prósperos de Australia, y a Salvado le preocupa mantener la austeridad benedictina en la abadía, al tiempo que el problema de cómo conciliar la clausura monástica con las necesidades prácticas de una misión, cuyos miembros deben estar muy cercanos -incluso físicamente- a los indígenas.

El 23 de junio de 1873 da un nuevo concierto a invitación del Ayuntamiento de Perth, para presentar el nuevo piano municipal. Para entonces su prestigio también musical es enorme y sus composiciones más ligeras son solicitadas por los directores de bandas y agrupaciones musicales para hacer arreglos. En los años siguientes hará nuevos viajes a Europa para promocionar la restauración benedictina en España y Francia, y captar nuevos novicios para su abadía. Conocemos así su viaje de 1879, su estancia entre 1882 y 1885 (el 10 de febrero se instituye oficialmente en Colegio de Ultramar en la Abadía de Montserrat), y su viaje final en diciembre de 1899, cuando se instala en Roma para asesorar al papa León XIII. Allí fallece el 29 de diciembre de 1900.

Casi hasta su muerte, Salvado siguió siendo músico. Sabemos que el 21 de octubre de 1900 participó en una velada literario-musical en el Monasterio de Montserrat, y el 11 de noviembre de 1900 con ocasión de la consagración de la iglesia del Colegio Internacional de San Anselmo de Roma dió un concierto ante los 52 abades presentes, en el que interpretó su repertorio habitual, que incluía música aborigen.*

Dom Rosendo Salvado como compositor

Dom Rosendo Salvado se había formado como organista en Santiago de Compostela y Nápoles y, haciendo realidad la utopía de las reducciones jesuiticas del Paraguay, dio un puesto de privilegio a la práctica musical en la vida cotidiana de la comunidad de Nueva Nursia.* Este fue el destino prioritario de sus composiciones litúrgicas, profanas y didácticas, que conocemos, en su mayor parte, por referencias indirectas salvo una Vigilia de difuntos en si bemol a cuatro voces y orquesta, conservado en la catedral de Tui,* las misas en sol mayor a dos voces (1866) y en do mayor a cuatro voces y bajo "de San Benito" (1871), cuyos manuscritos autógrafos se conservan en Nueva Nursia, de la cual hay una copia manuscrita (1878) en el monasterio de El Escorial,* diversos arreglos instrumentales y unos ejercicios de solfeo, también conservados en Nueva Nursia. Al margen de esta producción para la abadía de Nueva Nursia, se conservan tres composiciones de Dom Rosendo Salvado para piano, Marcha, Vals y Fantasía, localizadas por López-Calo en 1981,* que tuve la satisfacción de presentar en Melbourne en el Symposium of the International Musicological Society, en agosto de 1988, gracias a una ayuda de la Dirección General de Relaciones Internacionales.*

Pequeño entretenimiento con aire de marcha / para pianoforte / compuesto y dedicado a la virtuosa señorita Paquita Patrelli / por Rosendo Salvado

Manuscrito autógrafo de 11 páginas. Es posible que haya sido compuesta con destino al concierto de harmonium que Salvado dio en Perth el 22 de septiembre de 1853. No he podido identificar a la dedicataria. Quizás sea la marcha a la que se refiere I. N. Gardner, director de la fanfarria de Perth en una carta que escribió el 18 de octubre de 1887 a Dom Rosendo Salvado: 

La banda tocó su marcha. Arreglé su partitura para piano que es sumamente apreciada aquí. La llamamos marcha del Obispo Salvado y así se la conocerá. Le mandaré copia de la partitura para que vea si se corresponde a sus ideas.* 

En los años 1990, Richard Dival realizó una edición -utilizando los programas de notación musical de la época- bajo el título Pequeno entretenimiento con aire de marcha para pianoforte, que forma parte de la Richard Divall collection of music scores de la National Library of Australia.

Gran walz fantástico / ó sea, un cuarto de ora en la Tertulia / compuesto y dedicado a la señora Marquesa Santasilia / por D. Rosendo Salvado

Manuscrito autógrafo de 10 páginas. No he podido datar ni ubicar la composición, probablemente la dedicataria sea María del Carmen Pratosi y Fita.* I Marquesa de La Cadena. En los años 1990, Richard Dival y Dom Eric Raymond realizaron una edición -utilizando los programas de notación musical de la época- bajo el título Gran walz, fantástico o sea, un cuarto de ora en la tertulia-certulia, que forma parte de la Richard Divall collection of music scores de la National Library of Australia.

Fantasía, variaciones y final para piano-forte / compuestas y dedicadas a la excelentísima señora Condesa Lebzenltern /​ por Rosendo Salvado

Manuscrito autógrafo de 15 páginas en Tui. Manuscrito autógrafo de 24 páginas en Nueva Nursia. No he podido identificar la identidad de la dedicataria. Según Ros, la Fantasía parece haber sido compuesta en Nueva Nursia con destino al concierto que se celebró en el Ayuntamiento de Perth el 23 de junio de 1873. En los años 1990, Richard Dival realizó una edición -utilizando los programas de notación musical de la época- bajo el título Fantasia variaciones y final que forma parte de la Richard Divall collection of music scores de la National Library of Australia.

Notas

1. Dom Rosendo SALVADO, "Memorie Storiche dell'Australia particolarmente della Misione Benedittina di Nuova Norcia, e degli Usi e Costumi degli Australiani", Roma: 1851

2- Traducción de D. F. de D., Barcelona: Imprenta de los Herederos de la Viuda de Pla, 1853

3. Traducción de Abbé Falcimange, París: Alphonse Prunget, Librairie-Éditeur, 1854

4. Antonio LINAGE CONDE, 'Benedictinos españoles e ingleses en la misión de Australia' en "Misionallica Hispanica" (Madrid: 1986) Volumen 123, p. 235

5. Dom Eladio ROS O.S.B., "La música en Nueva Nursia", Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores, 1992, p. 53

6. George RUSSO, M. A. "O señor abade do ermo. A vida e a época do bispo Salvado", Santiago de Compostela: Consello da Cultura Galega, 2001 (traducción de Concepción Díaz Fierros Tabernero de "Lord Abbot of the Wilderness. The Life and Times of Bishop Salvado", Melbourne, The Polding Press, 1980), pág 275-284

7. A. LINAGE, p. 249

8. Dom Eladio ROS O.S.B., "La música en Nueva Nursia", Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores, 1992, p 60

9. Vigilia de difuntos, 1. Invitatio, 2. Salmo, 3. Lección, 4. Lección. Archivo de música de la catedral de Tui, carpeta 39, obra nº 4

10. Misa, a 3, del Rvdo. P. Fr. Rosendo Salvado. Archivo de música de San Lorenzo el Real del Monasterio del Escorial, carpeta 168, obra nº 1

11. José LÓPEZ-CALO, 'La música en Galicia', en "Galicia Eterna", Barcelona: Ed. Nauta, 1981, Vol. 4, pp. 921-3

Xoán M. CARREIRA, 'The piano music of Rosendo Salvado', in "Studies in Music" nº 23 (The University of Western Australia: 1989), pp 53-60

12. Dom Eladio ROS O.S.B., "La música en Nueva Nursia", Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores, 1992, p 56

13. El marquesado de La Cadena fue creado por la Reina Regente, María Cristina de Habsburgo Lorena el 23 de septiembre de 1890 a favor de María del Carmen Pratosi y Fita, esposa de Ramón de La Cadena y Laguna.. Los marqueses tenían su residencia en la comarca de Jaca, en el antiguo monasterio benedictino de San Juan de la Peña, anexo a la iglesia parroquial de Santa Cilia.

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