Estados Unidos

Una noche cautivante: Kaufmann en el Carnegie Hall

Gustavo Gabriel Otero
viernes, 14 de marzo de 2014
Nueva York, jueves, 20 de febrero de 2014. Carnegie Hall. Isaac Stern Auditorium / Romald O. Perelman Stage. Jonas Kaufmann, tenor. Helmut Deutsch, piano. Obras: Robert Schumann, selección de Zwölf Gedichte, Op. 35 y Dichterliebe, Op. 48. Richard Wagner: Wesendonck Lieder, Op. 91. Franz Liszt: Tre sonetti di Petrarca
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Jonas Kaufmann se presentó en un recital solista en el Carnegie Hall de Nueva York a solo dos días de haber debutado el rol de Werther para el continente americano en una nueva producción escénica junto a la Charlotte de Sophie Koch en el Metropolitan Opera, interpretación del desafortunado poeta a todas luces referencial, perfecta e inolvidable.

Seguramente otro artista no hubiera efectuado este exquisito recital prefiriendo descansar entre funciones o, en el mejor de los casos, habría elegido cuatro arias de ópera rellenadas con solos del pianista para salir del compromiso. No fue el caso del excelente tenor alemán. Y esta actitud demuestra su talento artístico, sus convicciones estéticas, su respeto al público y su bien ganado lugar en el firmamento lírico actual.

La noche comenzó con cinco canciones seleccionadas de los Zwölf Gedichte (Doce poemas) de Schumann. El tenor eligió la primera (Lust der Sturmnacht), la cuarta (Erstes Grün), la séptima (Wanderung), la novena (Frage) y la décimoprimera (Stille Tränen) de las canciones. Las cinco partituras sirvieron de buen inicio, acomodamiento a las condiciones de la sala y calentamiento de la voz.

Casi sin pausa, Kauffman, acompañado con excelencia por el pianista Helmut Deutsch, acometió la integral de Dichterliebe (Amor de Poeta), también de Robert Schumann. Ya más asentado y con las posibilidades estéticas del ciclo completo y sus diferentes estados de ánimo, el tenor oriundo de Munich buscó cada intensidad, cada claroscuro, cada intencionalidad. Así le dio el matiz justo a cada una de las frases con una voz que maneja a su antojo y que puede ir desde un susurro al agudo a pleno sin variar el color o la homogeneidad.

Los Wesendonck Lieder de Wagner, pensados originalmente para voz femenina, no defraudaron en la voz de Jonas Kaufmann. El tenor cautivó aquí por su variedad de matices e intencionalidades, su soltura estilística y su belleza vocal.

El recital se cerró con Tres sonetos de Petrarca de Liszt vertidos en forma exquisita por la voz de Kaufnann que embelesa por su color baritonal pero con un registro claramente tenoril, y también por sus matices, por su brillo, su extensión y su volumen.

Ante el júbilo del público ofreció cuatro bises o propinas con obras de Richard Strauss indicando que "pasado el año Verdi y Wagner es hora de homenajear a Strauss". Así, siempre con el delicado y preciso toque pianístico de Helmut Deutsch, desgranó, sucesivamente, Breit über mein Haupt dein Schwarzes Haar, Heimliche Aufforderung, Freundliche Vision y Cäcilie.

El delirio del público, que colmaba la sala, tuvo como nueva recompensa la interpretación de Mondnacht de Liederkreis nuevamente de Schumann; para finalizar con una versión bilingüe en alemán e inglés de Gern hab ich die Frau'n geküβt de la opereta Paganini de Franz Lehar.

En suma: Una noche cautivante con una de los mayores artistas de nuestro tiempo.

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