Vox nostra resonat

Salvado, Rosendo

La música para piano de Dom Rosendo Salvado (3/4)

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Si en mayo de 1846, hay que explicar en los comentarios al que fue su primer concierto público en Australia quien era “Dom Rosendo Salvado, uno de los misioneros católico- romanos” y la finalidad de su concierto, apenas dos años después parece haberse convertido en una figura cotidiana en la vida musical de  Perth, lo que permite suponer que a los conciertos públicos que estamos mencionando en este artículo, se pudieron unir actuaciones privadas que ayudaron a popularizar su nombre y seguramente a dotar a su figura del respeto que es evidente en sus siguientes apariciones en la prensa.

El concierto de 1848

Desde el 4 de marzo de 1848 se publican no menos de once anuncios en la prensa local convocando al mercadillo y lotería que las Hermanas de la Merced van a celebrar en Pascua. Todos ellos son idénticos.

Bazar. Las Hermanas de la Merced respetuosamente anuncian que su Bazar y Lotería tendrán lugar en las aulas de la Escuela, junto a la iglesia católica-romana, los próximos 25 y 26 de abril, que son el Martes y Miércoles de Pascua. El muy reverendo Rosendo Salvado generosamente interpretará varias piezas de música en esta ocasión. Las ganancias serán para propósitos de caridad. Contribuciones de primera necesidad o de lujo, o materiales [las monjas están construyendo su convento] serán muy bien recibidas en el Convento. Perth, 4 de marzo de 1848*

El 26 de abril, el mismo día en que se publica el último anuncio, el Inquirer da ya las primeras noticias del concierto:

El Bazar de las Hermanas de la Merced estuvo muy concurrido ayer. El Muy Reverendo Rosendo Salvado interpretó varias piezas deliciosas de música para la ocasión, proporcionando un gran regalo a los aficionados. El Bazar abrirá nuevamente hoy, cuando tendrán lugar los sorteos de la Lotería.*

No mucho más extensa es la información que proporciona la Perth Gazette tres días después:

El Bazar tuvo lugar, según se había anunciado desde hace tiempo para la semana de Pascua. Asistió un público numeroso y respetable. La principal atracción fue la brillante música del Muy Reverendo R. Salvado. Para todos aquellos interesados, estarán felices de oír que los ingresos llenaron totalmente las aspiraciones de las Hermanas de la Merced, siendo de más de cincuenta libras, y se extenderá hasta completar la obra de caridad para la cual se pretende.*

Sin duda este Bazar y la actuación de Salvado fueron exitosas. El 6 de mayo ya se inaugura el convento, con una comida y la asistencia del obispo Brady y Rosendo Salvado, sin que conste que en esta ocasión hubiera tocado el piano.

Poco se puede deducir de estos comentarios sobre el repertorio interpretado por Salvado. Pero la significativa alusión a la "brilliant music" se repetirá en las crónicas del concierto de 1853, evidenciando que Salvado ofrecía a su público un género distinto de las fantasías e improvisaciones sobre temas operísticos que había protagonizado su concierto de 1846. Este cambio de género muestra una adaptación a los gustos de la colonia y su inmersión en el 'ecosistema musical' local, del que -como veremos- son una muestra sus tres obras pianísticas.

El concierto de 1853

Como en 1848, la historia hemerográfica de este concierto* comienza también por un anuncio:

El Comité encargado de la ampliación de la Capilla Romana Católica, Perth, tiene a bien informar al Público que el próximo jueves 22 [de septiembre] tendrá lugar una velada nocturna en el gran aula escolar de las Hermanas de la Merced (amablemente prestada para la ocasión). Los billetes de admisión, dos chelines y seis peniques cada uno, se pueden obtener en varios establecimientos de la ciudad. Las puertas abren a las seis y media p.m. El Reverendo Dr. Salvado ha prometido amablemente ayudar a la empresa con varias piezas de Música Selecta en el Harmonium con el nuevo registro de percusión o piano que ha llegado recientemente. M. O’Callaghan. Secretario del Comité. Perth, 13 de septiembre de 1853.*

Los resultados, tanto en el aspecto musical como social y caritativo, fueron excelentes. Y el redactor del Inquirer, un diario siempre muy favorable a Dom Rosendo Salvado, es entusiasta en su reseña.

Local. El último jueves tuvo lugar una velada en las aulas de la Escuela Católica, con el propósito de recaudar fondos para la ampliación prevista de la Capilla -una adición, dicho sea de paso, que hace mucha falta-. Hubo un gran número de asistentes y entre ellos el Gobernador y Mrs. Fitzgerald, todos los cuales parecieron disfrutar sobremanera y hemos oído a varios de los presentes declarar que no habían pasado una velada más agradable en la Colonia. Los refrescos fueron excelentes y recibieron la atención que se merecían. No es preciso decir que la música fue de una calidad suprema e inusual en el momento en que mencionemos que el Obispo Salvado fue el intérprete. Aquellos que no estuvieron presentes en esta ocasión se perdieron un regalo musical y es de esperar que en fecha no muy distante este esparcimiento pueda ser repetido, especialmente porque –descontados los costes del entretenimiento- no puede haber más que grandes beneficios para gastar de la manera que previamente se disponga.*

Dos días después es la Gaceta de Perth la que habla de esta velada festiva:

Dichos y hechos domésticos. Hace ocho días, como se había anunciado, tuvo lugar una velada festiva en las habitaciones que se han construido recientemente para la escuela adjunta al Convento de las Hermanas de la Merced. Hubo entre doscientas y trescientas personas presentes, y entre ellas Su Excelencia y Mrs. Fitzgerald, esta última presidiendo una de las mesas de té. Té, pasteles y demás, de una calidad superior, se ofrecieron en abundancia, y el Obispo Salvado dio a los presentes un gran regalo al tocar, de un modo que raras veces se puede oír, varias piezas preciosas de música al armonio y al pianoforte. El entretenimiento fue ofrecido con vistas a alcanzar una suma que ayude a sufragar los gastos de la ampliación de la Iglesia Católica Romana, algo muy necesario ahora por el aumento de miembros de la congregación.*

Otra actuación en 1864

En los años siguientes, continúan las intervenciones musicales de Dom Rosendo Salvado,  aunque con un carácter distinto al de sus primeros conciertos: las necesidades monetarias y de prestigio social se han reducido. La comunidad católica de Perth progresa rápidamente y el Obispo Salvado es ahora una persona muy ocupada con sus obligaciones religiosas –atiende tres localidades a bastante distancia de Perth, por lo que no vive regularmente en la ciudad ni en el monasterio de Nueva Nursia- que cuando ofrece su música es como un mero acompañamiento en actos sociales. Así ocurre en esta ocasión en 1864:

La tarde del jueves 4 del corriente Mr. J. T. Reilly ofreció una conferencia muy instructiva e interesante en la Sociedad de Jóvenes Hombres Católicos, en las gran Aula de los Hermanos Cristianos de Perth: asistieron todos los miembros de la Sociedad y un gran número de visitantes, provocando que la sala estuviese abarrotada. El tema de la conferencia fue ‘La poesía de Irlanda’ […] El Ilustre Reverendo Dr. Salvado presidió desde el piano y no es necesario decir que la música fue espléndida.*

El concierto de 1873

1873 es otro año importante en la vida musical de Salvado. La primera referencia hemerográfica a él es nuevamente muy breve, tras una actuación de los Minstrels of the West en el Ayuntamiento de Perth el 11 de junio de 1873, se anuncia que 

El concierto se repetirá el próximo miércoles [25 de junio], cuando el Ilustre Reverendo Obispo Salvado ha prometido presidir desde el magnífico piano presentado al público metropolitano por los Minstrels.*

Por otras fuentes, sabemos que Dom Rosendo Salvado había recibido una carta fechada el 21 de mayo donde se le solicitaba la participación en este concierto:

Su Señoría el Obispo Salvado. Nueva Nursia, Australia Occidental. Distinguido Señor: Al proponerse los Minstrels of the West organizar un concierto, el próximo junio, en ocasión de la première del nuevo pianoforte del Ayuntamiento, le invitan respetuosamente a participar en la primera parte del programa, que le será sometido para su aprobación, en el Ayuntamiento, el miércoles próximo, a las ocho p.m. Esperamos que pueda aceptar y le rogamos nos lo confirme antes de dicha fecha. Suyo afmo.s.s. W.H.Timperley. Hon. Secretario.*

Los Minstrels of the West era una compañía de aficionados a la música, creada por Walter Howson a finales de la década de 1860, que ofrecía conciertos con una mezcla de piezas a cargo de sus diversos integrantes, algunos de los cuales debían sobrepasar el nivel amateur, ya que su repertorio incluía piezas de virtuosismo instrumental, arias y dúos de ópera, etc. junto a números grotescos. Parecían tener un contacto relativamente estrecho con la vida musical europea, ya que presentaban obras de muy reciente estreno. Entre 1872 y 1877 dieron diez conciertos para financiar el pago de un piano de cola de concierto que donaron al Ayuntamiento de Perth y en ellos renunciaron progresivamente a los números cómicos para centrarse progresivamente en repertorio culto, y a menudo sacro. En 1877, una vez pagada la deuda del piano, intentaron reconvertirse en Sociedad Filarmónica de Perth (proyecto que no culminó hasta casi dos décadas después)

Tras considerar la invitación, Salvado respondió a vuelta de correo, el 23 de mayo:

W. H. Timperley, Honorable Secretario, Perth, Australia Occidental. Señor: En contestación a su atenta del pasado 21, preguntándome si podría estar en Perth el próximo 11 de junio y tocar una pieza en el piano que acaba de llegar de Inglaterra, a fin de ayudar a los Minstrels of the West en la financiación de dicho piano que desean ofrecer a los ciudadanos de Perth, para su utilización en el Ayuntamiento, debo advertirle que desde 1844, dos años antes de arribar a este pais, he dejado casi enteramente de practicar y por ello temo que mi participación no pueda añadir nada al éxito del recital. No obstante, si insistiérais, aceptaré [...] No sé lo que debo tocar, si mi pieza abre el concierto podría titularse Obertura extemporánea y si no Una fantasía miscelánea. En realidad no podrá ser, por el momento, más que un parcheado ... Rosendo Salvado, Obispo de Porth Victoria, abad de Nueva Nursia.*

Finalmente, como antes indicábamos, Salvado no participó en este concierto del 11 de junio, sino en el siguiente, el 25 de junio. Esa noche, tras el concierto, Salvado anotó en su Diario la primera noticia que conocemos sobre el estreno de su Fantasía, variaciones y final para pianoforte:

Mañana con nubes y tarde muy húmeda. A pesar de una fuerte lluvia se celebra el concierto con gran asistencia: mayor de la que cabría esperar. Creo que serían unos cuatro centenares. Toqué un solo de piano, una Fantasía Impromptu, durante 25 minutos.*

Dos son las reseñas aparecidas posteriormente sobre este concierto. La primera, en la Gaceta de Perth, sólo dos días después del concierto:

Resultó muy gratificante la manera en que el concierto de los Minstrels of the West fue interpretado en el Ayuntamiento el pasado miércoles por la noche, y debemos decir que notamos muchas mejoras respecto al anterior. El salón no estaba tan lleno como en el concierto previo, pero la audiencia pareció igualmente satisfecha, el mal tiempo impidió la asistencia de muchos. La 'Overture de Tancredi de Rossini' fue espléndidamente ejecutada por Mrs. James al piano, acompañada por la banda. La canción de los 'Ferrocarriles' fue aplaudida con entusiasmo y cuando Su Señoría el Obispo Salvado tomó asiento ante el instrumento todo el mundo se calló. Comenzó con su introducción inicial, que gradualmente moduló hacia 'El último Vals de Weber', que se supone que fue compuesto por él en su lecho de muerte. Su Señoría es evidentemente un completo maestro al piano, y en su estilo (la Escuela Italiana) no tiene igual en la colonia. Después introdujo algunas piezas operísticas, y terminó su interpretación entre ruidosas manifestaciones de admiración.*

Y con cierto retraso, el 2 de julio, aparece la reseña del Inquirer, interesantísima en su descripción de las obras interpretadas por Salvado y francamente dramática en lo referente a la climatología. Lo que para Dom Rosendo Salvado en su diario era "tarde muy húmeda. A pesar de una fuerte lluvia se celebra el concierto", ocupa más de cincuenta líneas en la columna del Inquirer:

Concierto de los Minstrels of the West. ¿Existió alguna vez una noche tan lúgubre como la elegida por los Minstrels of the West para repetir su cuarto concierto? El tiempo a lo largo de la tarde había pasado de pésimo a espantoso; parecía imposible que se pudiera superar a sí mismo, era acaso para intentar lo más difícil todavía, para ser más desgraciado y miserable. Para empezar, llovía a mares, y un viento del este frío y cortante soplaba para hacer aún más miserables las lumbres. La noche era oscura como Erebus y la aflicción asaltaba a los paseantes que tenían que vadear las inmensas masas de fango que destrozan las calles de nuestra ciudad con los pies calzados en nada inferior a pieles de rinoceronte o un par de botas altas de vaca marina. Hubo, se lo garantizamos, solemnes consultas en muchas casas a la hora del té: ¿deben ir las chicas al concierto? El veredicto unánime de todos los interesados, incluyendo papá y mamá, fue ¡no! ¿Deben ir los chicos? Bueno, eso depende. En ese momento la tormenta de lluvia se redujo un poco en intensidad y después de otros cinco minutos una estrella solitaria asomó entre las sombrías nubes: un fenómeno atmosférico que tuvo un efecto perceptible en levantar el ánimo de todos los corazones. Pero nunca fueron unas perspectivas alentadoras más señaladamente frustradas; sólo unos pocos minutos habían pasado cuando los cielos plomizos descargaron otra vez su peso. Como podría suponerse, este tiempo alejó a muchos del concierto; pero “la música tiene sus encantos” contra los que ni el más inclemente tiempo tiene la sombra de una duda para impedir a nuestro público metropolitano su disfrute. Para nosotros, los fieles cronistas de todo lo que pasa, sabiendo bien que nuestro amado público es como un perro inexplicablemente optimista y cómo les decepcionaría si fallara su cita semanal con los asuntos del mundo, no había nada que hacer excepto embutirnos en prendas acorazadas y enfrentarnos a la tormenta. Así que nos sumergimos en la inclemente lluvia. Ignoramos los peligros terrenales y marítimos para encontrarnos en medio de las calles metropolitanas en una noche oscura y lluviosa.
No diremos nada de las maldiciones que nos arrojó ese misterioso personaje conocido como el Administrador del Tiempo [Clerk of the Weather] ni quedará aquí grabado cuán sinceramente y de corazón deseamos que las exigencias de la prensa pudieran ser obviadas. Será suficiente decir que llegamos a la sala del concierto en ese estado amistoso de la mente que el viejo Saul, rey y profeta como era, debe haber experimentado cuando los dulces cantores de Israel fueron convocados a tocar en su presencia; y el efecto de la deliciosa música de Rossini presentada por los Minstrels of the West el miércoles por la noche produjo en nosotros un efecto de algún modo similar el que los intérpretes de las melodías hebreas produjeron en el espíritu afligido del rey. Antes de que terminara la overture de Tancredi habíamos recuperado nuestro humor perdido y habíamos olvidado magnánimamente al Administrador del Tiempo y al Consejo de la Ciudad y estábamos en el mejor de los humores posibles para escuchar la piéce de résistance del concierto, la Fantasía tocada al piano por su señoría el Obispo Salvado: una auténtica obra maestral del arte instrumental. Mucho se ha dicho por parte de aquellos que han tenido el placer de escuchar las interpretaciones del Obispo Salvado acerca de la maravillosa ejecución de su señoría, de su amplia dinámica, de su versatilidad, y mucho se esperaba por tanto de él. El resultado demostró que las alabanzas que se le han hecho como músico expresan inadecuadamente sus méritos.
Las piezas seleccionadas para la ocasión e incluidas en una grand fantasia fueron interpretadas de memoria y la precisión mostrada fue maravillosa. La Fantasía, que fue escuchada durante quince o veinte minutos con una gran atención que sólo puede nacer de un auténtico amor por la armonía en su aspecto más puro, requería un buen manejo del cruce de manos; y el modo en el cual los dedos de su señoría se perseguían unos a otros bajo el teclado y mientras se perseguían hacían surgir una catarata de melodías, ahora serias, ahora alegres, ahora animadas, ahora austeras, fue asombroso. Ni una sola nota falló, sino que cada una de ellas sonó clara y nítida. La digitación con la que se interpretaron los pasajes en allegro fue asombrosa, y la audiencia se quedó sin respiración durante los movimientos en andante, en los cuales los dedos del pianista parecían rozar apenas las teclas, pero producían notas de una liviandad exquisita y melodía apasionante, mientras los pasajes en forte daban pruebas de su potencia. En resumen, nunca hemos escuchado a un pianista aficionado más maravilloso; y el público, a juzgar por la vehemencia de sus aplausos, parecía ser de la misma opinión.*

No fue este el último concierto de Salvado con los Minstrels of the West. El 10 de noviembre volvió a presentarse con ellos en su siguiente concierto, el quinto de la temporada.

El lunes por la noche el quinto de la serie de conciertos dados por los Minstrels of the West para sufragar el coste del estupendo piano que han regalado al Consejo de la Ciudad para su uso en el Ayuntamiento y que está instalado en ese edificio, reunió a una numerosa audiencia a pesar del amenazador aspecto del tiempo. El espectáculo estaba bajo el patronazgo del virrey, y una gran proporción de la audiencia consistía en la élite de la sociedad metropolitana. La segunda y las últimas filas estaban también ocupadas respetablemente, y, es necesario añadirlo, hubo el número usual de ruido y niños maleducados cuya conducta en estos espectáculos no sólo es molesta sino auténticamente grosera y vergonzosa. Por qué a estos traviesos pilluelos quienes, en todos los espectáculos musicales que he presenciado en la colonia, se les permite echar a perder el placer de aquellos que asisten a estos espectáculos con el propósito de disfrutar completamente de un modo racional, por qué a estos pequeños chicos que lo convierten en un punto de reunión en estas ocasiones e introducen en la sala de conciertos los juegos de patio de recreo, se les permite excluir a una gran proporción de la audiencia de la completa participación en el regalo musical que se les ofrece para su deleite, es una de esas cuestiones que nunca hemos sido capaces de resolver. [Sigue una larga descripción de las obras y solistas del concierto]. El siguiente hecho de interés del espectáculo –aún más bienvenido por inesperado- fue la interpretación de un elaborado solo al piano por parte del Obispo Salvado, en cuyo curso el consumado pianista mostró sus mejores cualidades, siendo especialmente admirable la clara enunciación del fraseo. Al terminar, la audiencia mostró su agradecimiento aplaudiéndole larga y calurosamente.*

El comentario del Inquirer en esta ocasión fue muy breve: 

Su Señoría el Obispo Salvado consintió entonces en presidir desde el piano y regaló al público una brillante música con un estilo verdaderamente artístico.*

Hay otra referencia en The Herald, el principal semanario de Freemantle (el puerto de Perth), acerca de este concierto: 

La otra pieza exclusivamente instrumental fue una exquisitez, la que abrió la segunda parte, a cargo del Obispo Salvado.*

Notas

1. "The Perth Gazette and Independent Journal of Politics and News". Sábado 4 de marzo de 1848. http://trove.nla.gov.au/ndp/del/article/3169714

2. "Inquirer". Miércoles 26 de abril de 1848. http://trove.nla.gov.au/ndp/del/article/65770566

3. "The Perth Gazette and Independent Journal of Politics and News". Sábado 29 de abril de 1848. http://trove.nla.gov.au/ndp/del/article/3169841

4. Graeme SKINNER, "Toward a General History of Australian Musical Composition", Sidney: University of Sidney. 2011, mezcla erróneamente este concierto del 22 de septiembre con otra intervención musical de Salvado el 14 de septiembre, no en calidad de pianista, sino de director de orquesta

5. "The Perth Gazette and Independent Journal of Politics and News": Viernes, 23 de septiembre de 1853. http://trove.nla.gov.au/ndp/del/page/718744

6."Inquirer". Miércoles, 28 de septiembre de 1853. http://trove.nla.gov.au/ndp/del/article/65741590

7. The Perth Gazette and Independent Journal of Politics and News. Viernes, 30 de septiembre de 1853. http://trove.nla.gov.au/ndp/del/article/3174708

8. "The West Australian Times". Jueves, 11 de agosto de 1864. http://trove.nla.gov.au/ndp/del/article/3366892

9. "The Herald", sábado 21 de junio de 1873. http://trove.nla.gov.au/ndp/del/article/114441423

10. Dom Eladio ROS O.S.B., "La música en Nueva Nursia", Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores, 1992, p 57

11. Dom Eladio ROS O.S.B., "La música en Nueva Nursia", Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores, 1992, p 58

12. Dom Eladio ROS O.S.B., "La música en Nueva Nursia", Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores, 1992, p 59

13. "The Perth Gazette and West Australian Times". Viernes, 27 de junio de 1873. http://trove.nla.gov.au/ndp/del/page/724273

14. "The Inquirer and Commercial News". Miércoles, 2 de julio de 1873. http://trove.nla.gov.au/ndp/del/article/65934324

15. "The Perth Gazette and West Australian Times". Viernes 14 de noviembre de 1873. http://trove.nla.gov.au/ndp/del/article/3751337

16. "The Inquirer and Commercial News". Miércoles, 12 de noviembre de 1873. http://trove.nla.gov.au/ndp/del/article/65963525

17. "The Herald" (Fremantle) Sábado, 15 de noviembre de 1873. http://trove.nla.gov.au/ndp/del/article/114441669

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