Vox nostra resonat

Salvado, Rosendo

La música para piano de Dom Rosendo Salvado (4/4)

Xoán M. Carreira
martes, 4 de marzo de 2014
Rosendo Salvado en New Norcia hacia 1880 © Dominio público Rosendo Salvado en New Norcia hacia 1880 © Dominio público
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Estos días se cumplen los treinta años desde que inicié la investigación sistemática sobre la música para piano de Rosendo Salvado, tras más de un año de conversaciones e intercambio epistolar con el musicólogo José López-Calo S.J., descubridor de los manuscritos tudenses de la Fantasía, variaciones y final, el Gran vals fantástico y el Pequeño entretenimiento.* Aquel otoño de 1984 publiqué mi primer artículo sobre Salvado como músico,* explicando de manera simplificada para un público general, la hipótesis de que estos manuscritos habían sido llevados a Tui por Dom Miguel de los Santos Salvado (Tui, 1811; A Guarda, Pontevedra, 1894) -hermano de Rosendo-, quien fue monje de Nueva Nursia entre 1869 y 1879, y luego regresó a España -para reintegrarse a su puesto de capellán real para el que había sido nombrado en 1854 y cesado por el advenimiento de la I República Española-, retirándose en su vejez en A Guarda, cerca de Tui.*

En 1988, coincidiendo con las celebraciones del bicentenario de Australia, la Sociedad Internacional de Musicología organizó en Melbourne uno de sus simposios, en el cual hablé de Dom Rosendo Salvado como pionero de la música culta australiana, de su concierto de 1846 y de sus tres composiciones para piano, analizando los problemas idiomáticos que impedían la datación de estas obras en la década de 1840. Mi conclusión en aquel momento fue:

La impresión creada por estas composiciones es que el primer viaje de Salvado a Inglaterra le puso en contacto con con los estilos musicales de moda que Salvado fue capaz de usar e incorporar en sus obras para piano (curiosamente, no tuvo tentaciones creole [al estilo de Gottschalk] y no hizo ningún intento de tratar los temas aborígenes que le eran tan queridos, aparte de la soberbia armonización de Maquieló). El repertorio de formas creadas por Hummel y la sensibilidad de Kalkbrenner se añadieron en su música al concepto virtuosístico de Herz o Thalberg, aunque sin perder el candor del cura muy alejado del mundo del salón y que sin duda alguna prefería la música religiosa a la que dedicaba los pocos momentos libres de los que disponía para la composición. El aún limitado conocimiento filológico que tenemos de los virtuosos de las dos primeras generaciones del periodo romántico hacen peligroso atribuir un pedigrí a este pionero de la composición de la música culta australiana.*

Catorce años más tarde, en 2002, el profesor Richard Divall inauguraba el congreso nacional de la Australian National Association of Teachers of Singing con la conferencia Our Heritage-Our Future en la cual este maestro de la documentación sonora revisa sus cuarenta y dos años de carrera trabajando con la voz humana y su memoria en Australia:

Han sobrevivido algunas referencias a profesores de canto. [...] El extraordinario Dom Rosendo Salvado, abad benedictino y fundador del monasterio de New Norcia en Australia Occidental. Amigo de Franz Liszt, de compositores y un competente pianista, Salvado no sólo trajo instrumentos de banda de metales para que los aborígenes de la misión pudiesen tocar, sino que además los instruyó en el arte del canto llano. Más tarde anotó una de sus canciones, Maquieló, que arregló como pieza de piano. Se dice que murió en San Pablo Extramuros en Roma tararaeando esta misma melodía aborigen durante su tránsito al otro mundo.*

Pieza enlazada

Como ya publiqué en la primera entrega de esta serie el profesor Divall realizó en la década de 1990 la edición -con los medios de la época- de las tres obras para piano de Salvado a partir de las fuentes australianas y de las copias de las fuentes tudenses que yo había llevado a Australia en 1988, desde entonces a disposición pública a través del proyecto Trove de la Universidad de Western Australia.*

En estos momentos Richard Divall y John Griffiths, otro destacado musicólogo australiano, están creando el aula virtual del archivo de música de la Monash University, que entre otros apartados incluye un archivo de partituras de obras australianas del s. XIX y del XX (hasta la Segunda Guerra Mundial). Hasta ahora, hay solamente siete obras, pero ya están preparadas las siguientes treinta y cinco listas, que se incluirán inmediatamente. En este aula virtual está previsto incluir -lógicamente- las obras de Salvado y de otros compositores de Nueva Nursia, proyecto en el cual tendré el honor de colaborar.

En palabras del profesor Griffiths: 

La idea es colgar ediciones modernas que se puedan descargar gratis para el estudio o para la interpretación. Sin hacer esto, estas músicas nunca lograrán el estatus que merecen. Lo único que falta en este momento son los enlaces para poder escuchar las obras, aunque solamente en versiones artificiales generadas por el ordenador. Por lo menos, los que no saben mucha música van a poder tener una idea de cómo suena la música.

Su mensaje incluye una invitación a mis lectores de Mundoclasico.com para que visiten este nuevo archivo virtual [ir al archivo de Monash University]

En 2011 Graeme Skinner leyó su tesis doctoral, First National Music 1788-c. 1860, en la Universidad de Sydney. En ella dedica dos páginas a quien 

Posiblemente fuese el primer compositor reconocido de la colonia [de Western Australia] el cura benedictino español Rosendo Salvado (1814-1900) quien en mayo de 1846 ofreció una 'Academia de Pianoforte' en el Tribunal de Perth para reunir fondos para su 'Misión de aborígenes' en New Norcia. Según la Gazette, su 'principal selección fue de la escuela moderna' en el cual produjo 'sonidos que no podían ser previsibles en ningún otro instrumento'. La NLA conserva facsímiles de tres obras para piano manuscritas de Salvado, presuntamente estrenadas en esta ocasión, Pequeño entretenimiento con aire de marcha, Fantasía, variaciones y final, y Gran walz fantastic.*

La tesis de Skinner ha abierto en Australia una nueva etapa de interés por la investigación sistemática de su música colonial y su consideración como patrimonio colectivo. Una perspectiva de la que ha sido pionero Richard Divall durante décadas y de la que su antes citado discurso de 2002 bien podría considerarse un manifiesto actual, que se consagra con la creación del archivo virtual de la Monash University, que es lo que a mí me ha estimulado para retomar mis investigaciones sobre Salvado desde la misma perspectiva australiana en que las inicié.

No he hablado de antecedentes de Divall, a pesar de que existieron, por estar aún sin investigar. Pero son muy interesantes por ejemplo dos artículos publicados en 1933 y 1935 en The West Australian, el primero, "Old-Time Concerts", a cargo de un investigador anónimo, que claramente ha consultado numerosas fuentes, y otro totalmente distinto de la hija del editor del Inquirer, donde habla de sus recuerdos personales y da bastantes datos sobre Salvado desde un punto de vista cotidiano y subjetivo. Volveré sobre estos artículos -y alguno más- en una próxima entrega de esta serie, centrándome en la figura de Salvado dentro de la vida musical de Perth.

Pequeño entretenimiento con aire de marcha, Fantasía, variaciones y final, y Gran vals fantástico

El concierto de Dom Rosendo Salvado en 1846 es -según todos los datos que conocemos- el primer concierto de piano que se celebra en Western Australia y la primera actuación pública de un músico profesional en esta colonia. Pero la otra afirmación tradicionalmente asociada a este concierto, la de que significa el estreno de las obras para piano de Salvado que conservamos, está claramente errada.

Como hemos visto, ninguna de las crónicas periodísticas del concierto de 1846 menciona que Dom Rosendo Salvado interpretase en aquella ocasión música propia, más allá de las improvisaciones sobre temas operísticos. Por otra parte, un somero estudio de la partituras -especialmente de la Fantasía y el Vals- nos revela que no están escritas en ese momento, entre otras cosas porque los pianos que había en ese momento no se adecuan todavía a los requerimientos de las piezas de Salvado. En mi conferencia de 1988 reproducía fragmentos de una carta de la organóloga Cristina Bordas, con quien había consultado mis dudas sobre el idiomatismo de estas composiciones:

[...] antes de 1850 no es posible hablar de una forma generalizada de piano, aunque algunos mecanismos ya eran más usados que otros. [...] es arriesgado relacionar las obras de Salvado con un determinado tipo de piano [...] hay indicaciones de dos pedales (Forte y Una corda) y el teclado (de seis octavas) tiene la mayor extensión en el registro alto, todo lo cual es normal en un piano de 1840-50. Lógicamente, uno piensa en los pianos Erard o Pleyel, los cuales fueron copiados por otros muchos talleres [...] que normalmente tienen dos pedales tanto si son verticales como gran pianos, refuerzos de metal en la estructura interna, triples cuerdas, etc.  [...] pero no me atrevo a mencionar un modelo concreto viendo las obras de Salvado, y mucho menos hablar de un mecanismo de doble escape, porque he visto pianos de este período con escape simple que funcionan maravillosamente, por todo ello creo que uno tiene que limitarse a tocar las obras de Don Rosendo ...*

A continuación, la profesora Bordas me advertía de que las indicaciones de pedal utilizadas por el copista eran inusuales antes de 1860. Lo cual viene confirmado, en el caso de la Fantasia, Variaciones y Final, por su fecha de composición, 1873, acreditada por la anotación acerca de su estreno en el Diario de Dom Rosendo Salvado y las reseñas del mismo en la prensa de Perth. Como señalé en la primera entrega de esta serie, se conservan al menos dos manuscritos de esta obra: el más antiguo, probablemente autógrafo, en Nueva Nursia, y una copia del mismo en el Seminario de Tui que seguramente fue llevada por Dom Santos Salvado como regalo, junto a las copias de las otras dos obras. La Fantasía es un tema y seis variaciones con una mazurca final, en el estilo de Thalberg, lo que los cronistas de Perth denominan "estilo napolitano". En su libro, Eladio Ros realiza un análisis morfológico de esta composición de grandes requerimientos virtuosísticos.*

Desconocemos las circunstancias de composición y estreno del Gran Vals Fantástico, una obra que al igual que la Fantasía presenta considerables dificultades técnicas e interpretativas y está llena de indicaciones de ataque, tempo, expresión, etc., si bien su estilo y retórica sentimental está más cerca del Kalkbrenner de la Efussio musica que de la escuela napolitana, de la que la Fantasía es casi paradigma. En cualquier caso, ambas obras coinciden en la utilización de elementos propios de la escritura organística como los cantabiles en octavas, que requieren un buen intérprete y un buen instrumento para lucir todo su poderío. Mi hipótesis es que el Gran Vals, al igual que la Fantasía, es también una obra escrita después de 1873, cuando llegó a Perth el primer gran piano de concierto, comprado por los Minstrels of the West, con los que colaboró Salvado en ese año. He revisado todos los programas de concierto de los Minstrels hasta su disolución en 1877 y no he hallado ninguna referencia a este Gran Vals, que pudo ser estrenado en otra serie de conciertos distinta o posteriormente, tras la creación de la Sociedad Filarmónica de Perth.* Es de esperar que a medida que se avance en el vaciado de los periódicos y revistas de Perth se pueda ajustar mejor la cronología de la música de Salvado. La única copia conservada es posterior al 23 de septiembre de 1890, fecha de concesión del Marquesado a María del Carmen Pratosi y Fita, aparente dedicataria de la obra.

El Pequeño entrenimiento con aire de marcha es de una calidad muy inferior a las otras dos piezas e idiomáticamente no presenta especial interés. Interpretativamente es más sencilla -no hay grandes arpegios ni acordes amplios, ni elementos de virtuosismo- lo que hace pensar que su destinataria fuera una pianista amateur de la colonia, "la virtuosa señorita Paquita Petrelli".* Incluye sin embargo bastantes indicaciones expresivas, que no siempre parecen consistentes con la retórica convencional de una marcha.

Pieza enlazada

Esto me hizo sospechar que la obra hubiera sido concebida para harmonium, más concretamente para el concierto que Salvado dio en 1853 con motivo de la presentación del nuevo registro de percusión del harmonium, cuyo lucimiento más apropiado se correspondería precisamente con un aire de marcha.

El 18 de octubre de 1887, E. N. Gardner, director de la banda de metales de la Guilda de San Juan Bautista de Perth, escribió a Salvado la siguiente carta:

La banda tocó su marcha. Arreglé su partitura para piano que es sumamente apreciada aquí. La llamamos marcha del Obispo Salvado y así se la conocerá. Le mandaré copia de la partitura, para que vea si corresponde a sus ideas. La feria australiana del padre Healy para ayudar a la iglesia y convento de la Reina de los Ángeles, se inaugura el sábado y espero que sea un éxito. Y ahora quiero pedirle otro favor que estoy seguro me lo brindará; querríamos nos compusiera una breve marcha fúnebre para la sección de la Guilda de San Juan Bautista [...] naturalmente sólo la parte de piano que yo me encargaría de arreglar. Desearíamos que fuera muy patética, solemne y no más alta que Fa; sencilla de construcción, lo que sería lo más apropiado para la ocasión. Tenemos la marcha de Saúl de Haendel y algunas más, pero el padre Healy nos considera bastante solemnes y dolientes. Estoy seguro de que Vuestra Señoría compondrá una adecuada, una marcha especial para nuestra corporación, que conservaremos como una joya de la familia.*

El 18 de abril Gardner acusó recibo de la marcha fúnebre, que encontró del mismo estilo "de la música de Haydn". Ros informa de que en el archivo de la Abadía de Nueva Nursia no se conservan las partituras de ninguna de estas dos marchas, ni en la versión de piano ni en su arreglo para banda. Por lo tanto, no podemos saber si la Marcha del Obispo Salvado se corresponde o no con el Pequeño entretenimiento con aire de marcha, mientras no se localice el fondo documental de la fanfarria de la Guilda de San Juan Bautista. De momento el único manuscrito disponible del Pequeño entretenimiento es el que se conserva en Tui, que procede de un copista distinto del que realizó las copias de la Fantasía y el Gran Vals.

Notas

1. José LÓPEZ-CALO, 'La música en Galicia', en "Galicia eterna", Barcelona: Ed. Nauta, 1981, vol. 4, pp 921-923

2. Xoán M. CARREIRA, 'Frai Rosendo Salvado', en "A Nosa Terra" nº 256, Vigo: 25 de octubre de 1984

3. Ernesto ZARAGOZA PASCUAL, 'Músicos benedictinos españoles' en "Revista de musicología", Madrid: 1982, nª 5, p 25

4. Xoán M. CARREIRA, 'The piano music of Rosendo Salvado', in "Studies in Music" nº 23 (The University of Western Australia: 1989), p 59

5. Richard DIVALL, 'Our Heritage-Our Future' en "Australian Voices", Sydney: 2002, vol. 8, p 7-8

6. En las fichas consta la anotación: "Holograph (photocopy), original in Tui Seminary, Spain. Gift of Xoan M. Carreira (A Coruña, Spain)"

7. Graeme SKINNER, "Toward a General History of Australian Musical Composition", Sidney: University of Sidney. 2011, p 346

8. Xoán M. CARREIRA, 'The piano music of Rosendo Salvado', in "Studies in Music" nº 23 (The University of Western Australia: 1989), p 58

9. Dom Eladio ROS O.S.B., "La música en Nueva Nursia", Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores, 1992, pp 61-64

10. Un periodista acusa a la primera Sociedad Filarmónica de Perth de estar muy influida por los católicos, sin que quede claro si se refiere a que sus programas incluyen mucha música de compositores católicos o que la mayoría de su público e intérpretes son católicos.

11. "Virtuosa" como instrumentista, no como concepto moral. 11.

12. Dom Eladio ROS O.S.B., "La música en Nueva Nursia", Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores, 1992, p 56

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