España - Madrid

Calidad y musicalidad excepcional

Juan Krakenberger
miércoles, 16 de abril de 2014
Madrid, viernes, 14 de marzo de 2014. Auditorio Sony. Cuartetos de cuerda Schumann, Varèse y Noga. Joseph Haydn, Cuarteto Nº 64, op 76 Nº 5. Anton Webern, Cinco movimientos para cuarteto de cuerdas op 5. Thomas Adès, Cuarteto op 12 'Arcadiana'. Franz Schubert, Cuarteto Nº 14 'La muerte y la doncella'. Ciclo Da Camara: cuartetos de cuerda. Profesor: Günter Pichler. Asistencia: 95% del aforo
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No deseo cansar al amable lector con otra crónica de un concierto dedicado al cuarteto de cuerdas, y me propongo hacerlo de otra forma esta vez, pero no puedo sino dejar constancia que los cuartetos de jóvenes músicos que estudian aquí en Madrid con el Profesor Pichler son de lo más selecto y profesional que hoy día existen en el mundo. Repito una vez más, que lo único que les falta es ampliar su repertorio y esto requiere tiempo y paciencia. Pero tocan de maravilla. Y si concentro casi todas mis crónicas en el cuarteto de cuerdas es porque considero esta forma de hacer música lo más culto que se nos ofrece en la música así llamada clásica. He tocado cuarteto durante 35 años de mi vida, de forma profesional … eso explicará mi adicción a esta especialidad.

El Cuarteto Schumann (Eric y Ken Schumann, violines, Liisa Randalu, viola y Mark Schumann, violoncello) tocó las primeras dos obras, un cuarteto muy conocido de Haydn (su Nº 64, op 76 Nº 5) y los Cinco movimientos para cuarteto de cuerdas op 5 de Anton Webern. Los Cuartetos del op 76 de Haydn se han hecho muy famosos, y es un auténtico placer escucharlos, sobre todo en una versión tan cuidada como nos la tocaron: contrastes dinámicos interesantes, fraseo impecable que sacaba voces interiores, momentos de intensidad alterando con pasajes dulces y ensoñados, todo esto se pudo vivir en esta versión. ¡Qué buena música escribió “Papa” Haydn, (como se le suele llamar)! Un auténtico placer.

Otro capítulo es escuchar los Cinco movimientos de Webern: “Con movimiento violento”, “Muy lento”, “Muy animado”, “Muy lento” y “Con delicado movimiento”. Este compositor (1883-1945) fue uno de los innovadores más destacados después del post-romanticismo, y si uno se relaja y deja que esta música impregne el ánimo, se puede vivir momentos de profunda emoción. La versión fue excelente, desde todo punto de vista: los cuatro jóvenes músicos vivieron estas cinco piezas con intensidad y convencimiento. Bravi para todos ellos.

Los componentes del Cuarteto Varèse (François Galichet y Jean-Louis Constant, violines, Sylvain Séailles, viola y Thomas Ravez, violoncello) nos tocaron el Cuarteto op 12 'Arcadiana' del compositor inglés Thomas Adès (1971). La obra tiene siete movimientos, que citaré tal como nos lo dice el programa, para que el amable lector tenga una idea: “Venezia notturno”, “Das klinget so herrlich, das klinget so schön”, “Auf dem Wasser zu singen”, “Et (tango mortale)”, “L´Embarquement”, “O Albion”, “Letbe”. Escuché esta obra por primera vez y confieso que no pude seguir estos títulos -la obra se toca prácticamente sin solución de continuidad- y el lenguaje es, desde luego, moderno. Hay sonoridades muy variadas, líneas melódicas cantadas con acompañamiento de pizzicato, pasajes muy lentos, pero no logré entender las intenciones del compositor. Quiero creer que la versión fue muy pulcra y de calidad, y no fue culpa de los cuartetistas que esta música no me produjera una impresión satisfactoria.

Después de un breve intervalo, sonó un conocido cuarteto de Franz Schubert -probablemente el más frecuentemente tocado-, su Nº 14 'La muerte y la doncella', en sus cuatro movimientos “Allegro”, “Andante con moto”, “Presto” y “Prestíssimo”, en manos del Cuarteto Noga, formado por Simon Roturier y Lauriane Vernhes, violines, Avishai Chameides, viola y Joan Bachs, violoncello. Ya habíamos escuchado el Cuarteto Noga en ocasiones anteriores, y nuevamente sus integrantes nos hicieron una óptima impresión. La versión subrayó los contrastes que Schubert inventó en esta bellísima obra, que realmente deja una profunda impresión en el oyente. La obra fue tocada con una espontaneidad admirable, de alto nivel internacional. Y los aplausos al fin de la obra fueron cálidos y prolongados. Cuando uno escucha unísonos rápidos, de perfecta limpieza -y el final bellísimo- cunde el entusiasmo en cualquier oyente. Supe después que el Cuarteto Noga tocó esta obra en público por primera vez, y la estudiaron durante la semana que terminó este viernes 14 de marzo: semejante proeza solamente lo logran excelentes músicos, que ya llevan años años juntos (se formaron en Berlín en 2008). Conviene recordar el nombre de este cuarteto, "Noga": creo sinceramente que tienen un futuro promisorio asegurado.

Otro concierto más de excelente nivel, como solamente en pocos sitios se puede escuchar. Madrid debe estar orgulloso de tener aquí esta escuela que atrae a luminarias jóvenes de todo el mundo.

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