Reportajes

Festival de Guitarra de Córdoba: bordeando el límite

José Amador Morales
martes, 19 de agosto de 2014
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Finaliza la 34ª edición del Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba con un, en principio, nuevo éxito de público (en torno a una media del 70% de venta de entradas según la organización) a pesar de pasar por una nueva vuelta de tuerca a nivel económico y, por consiguiente, artístico. Algo que en el apartado clásico hemos podido comprobar con los escuetos cuatro recitales ofertados, eso sí junto a la habitual cita que suele tener como coprotagonista a la Orquesta de Córdoba. Teniendo en cuenta que ha llegado a haber ediciones con nueve recitales sólo en el apartado clásico, el recorte presupuestario no puede evitar ya que algunos “bocados” sean ostensibles.

En cualquier caso este año el festival abrió su apartado clásico en el Gran Teatro el 2 de julio con la señalada participación de la Orquesta de Córdoba junto a dos figuras destacadas en el ámbito de la guitarra clásica. Por una parte, el bilbaíno Eugenio Tobalina que estrenó el Concierto nº2 para guitarra y orquesta “Rosa del Alcázar” de Juan de Dios García Aguilera; y, por otra, el cubano Manuel Barrueco que estrenó a su vez una nueva versión de Medea de Manolo Sanlúcar.

El 4 de julio, ya en el Teatro Góngora (sede de los ciclos “Los clásicos” y “Guitarras de cámara”) regresó una vez más David Russell en lo que viene siendo ya una de las grandes citas del festival, como suele ser habitual desde que el guitarrista escocés tiene la deferencia de volver en cada edición prácticamente sin excepción. Tras el elegante Sor con que dio comienzo su recital, Russell destacó una vez más por su ya célebre interpretación del universo barroco, aquí con Vivaldi (Sonata en Si bemol mayor) pero particularmente por su soberbio Bach (Partita BWV 1002) sublime en estilo, musicalidad y carácter expresivo. El guitarrista de Glasgow sorprendió con obras del portorriqueño Juan Sorroche (Serenata, Romanza y Jubilosa plenitud, esta última dedicada al propio Russell) para finalizar la primera parte y de Jorge Morel (Sonatina, de la que también es dedicatario). Ante un público puesto en pie, regaló My gentle harp, la popular melodía folk irlandesa, su impagable Una limosna por amor de Dios de Agustín Barrios (habitual en sus recitales) y The shadow of the Moon de Vincent Lindsey, pieza que dedicó a todos los que trabajan para que el festival sea posible un año más.

Actuación de Manuel Barrueco y la Orquesta de Córdoba el 2 de julio en el Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba 2014

Joaquín Clerch regresó a Córdoba después de seis años de ausencia para ofrecer un recital (6 de julio) con un interesante programa, como suele ser habitual en el guitarrista cubano (modificado en parte sobre la marcha, todo hay que decirlo). Asumiendo riesgos al comenzar nada más y nada menos que con la archifamosa Chacona de Bach; improvisando el célebre Un día de noviembre y varios Estudios sencillos de Brouwer (que en 2008 interpretara al completo) que, junto a La ciudad de las columnas del mismo compositor cubano, quiso ofrecer como homenaje al que fuera su maestro en su 75 cumpleaños; y dedicando la segunda parte por completo al mundo guitarrístico latinoamericano con obras de Ramírez, Piazzolla, Ginastera así como los bises de La comparsita de Ernesto Lecuona y Cachita de Rafael Hernández. Clerch volvió a sorprender por un academicismo bien entendido, por su espontaneidad y por su sintonía con la música de Latinoamérica (especialmente con la de Leo Brouwer) pero también por su irregularidad, la falta de un color personal y cierto lastre expresivo (aspectos estos últimos que se pusieron de manifiesto especialmente en el lacerante Bach inicial presagiando, por otra parte, un mal día en lo que a técnica se refiere).

Toda una grata sorpresa supuso la actuación de los hermanos Grigoryan (8 de julio) en un completo concierto en el que alternaron obras y arreglos propios junto a otras de Westlake, Loveladt, Towner, Gnattali, etc. Indudablemente aportaron frescura y originalidad ante lo que puede parecer cierto anquilosamiento en el diseño de los programas clásicos. Pero no solamente se trató del repertorio ofrecido, también su excelente técnica, espectacular empaste como dúo y refinamiento tímbrico hicieron las delicias de los asistentes durante dos horas de música.

Actuación de Dúo Grigoryan el 8 de julio en el Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba 2014

Han pasado bastantes años desde la última actuación en el festival de Costas Cotsiolis y lo hizo (9 de julio) en un recital que se convirtió a última hora en un homenaje a Leo Brouwer en su 75 cumpleaños que, minutos antes, se había materializado en un acto que tuvo lugar en la Sala Polifemo del propio Teatro Góngora; en este, el teniente-alcalde de cultura de la ciudad agradeció la aportación del compositor cubano a la ciudad de Córdoba. Brouwer, que ha estado presente en el festival con motivo de una masterclass, recogió un galardón conmemorativo del gesto y asistió al recital que comentamos. En esta ocasión encontramos a un Cotsiolis más maduro en el aspecto expresivo (realmente hermoso en este sentido su inicial Choro da saudade y Mazurka apassionata de Agustín Barrios) y con un virtuosismo más templado. Como no podía ser de otra manera, pues es un consagrado especialista en la obra de Brouwer, tras un ajustado Piazzolla (La muerte del ángel y Milonga del ángel), el guitarrista griego dio lo mejor de sí en el conjunto de obras elegidas para homenajear al maestro cubano (Elogio de la danza, Canción de Cuna, Tarantos, An idea, Sonata del Decamerón Negro) que acabó subiendo al escenario para compartir la merecida ovación del público. Finalizó Cotsiolis su concierto con la conocida Suite Koyunbata de Carlo Domeniconi.

El ciclo “Guitarras de cámara” (título francamente poco acertado debido a lo heterogéneo de los formatos y estilos congregados) tuvo también como marco el Teatro Góngora. Aquí se dieron cita artistas flamencos como Gerardo Núñez, Diego del Morao y Dani de Morón (1 de julio) o Juan Manuel Cañizares (5 de julio). De evidente corte más clásico fue el espectáculo ofrecido por Ara Malikian, Juan Francisco Padilla y Rubén Rubio que abarrotó la sala y acabó convirtiéndose en uno de los indudables éxitos de esta edición. Por su parte, Rubén Midón (7 de julio) también vino a sorprender por su originalidad y por su carácter polifacético a medio camino entre Bobby McFerrin y Steve Wonder en un completísimo concierto.

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