España - Madrid

En el figón de Curro Flores o desmontando a Carmen

Germán García Tomás
lunes, 10 de noviembre de 2014
Madrid, domingo, 19 de octubre de 2014. Teatro de la Zarzuela (Madrid): Carmen (Bizet), versión española como zarzuela en cuatro actos con texto de Eduardo de Bray (1890). Dirección musical: Yi-Chen Lin. Dirección de escena: Ana Zamora. Escenografía: Richard Cenier. Vestuario: Deborah Macías. Reparto: María José Montiel (Carmen), José Ferrero (Don José), Sabina Puértolas (Micaela), Rubén Amoretti (Escamillo), Francisco Tójar (Zúñiga), Javier Galán (Dancairo), Mikeldi Atxalandabaso (Remendado), Gerardo Bullón (Morales), Isabel Rodríguez García (Frasquita), Marifé Nogales (Mercedes), José Vicente Ramos (Curro Flores). Pequeños Cantores de la JORCAM. Coro del Teatro de la Zarzuela. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Ocupación: 90%.
0,0002906

El mito universal de la gitana Carmen, creado en 1845 por la pluma literaria de Prosper Mérimée y reconvertido en 1875 por Georges Bizet en el máximo exponente de la opéra-comique, es el mito de la femme fatale por excelencia que se vale enteramente por sí mismo. Entrar en el terreno de la actualización o de la puesta al día conlleva el riesgo de una desacertada visión o de un erróneo planteamiento. Esto es lo que ni más ni menos le ha ocurrido a esta Carmen de Bizet que ha abierto la tercera temporada del coliseo de la calle Jovellanos firmada por Paolo Pinamonti.

Fieles a la esencia del Teatro de la Zarzuela como coliseo de género lírico cantado en español, se ha optado por recuperar al espectador de hoy una desconocida versión española del texto en francés que se empezó a representar en este mismo teatro cuando su empresario era Felipe Ducazcal y el compositor Gerónimo Giménez su director musical. En concreto esta es la primera recuperación desde su estreno de la versión como zarzuela en cuatro actos a partir de las traducciones que en 1890 efectuó Eduardo de Bray del texto original de Ludovic Halévy y Henri Meilhac. De entrada ya tenemos un problema desde el punto de vista de la prosodia musical: ciertos pasajes, como las célebres habanera o seguidilla, por citar sólo dos ejemplos, han necesitado de “calzador” para que la nueva letra en español se adecue y entre a la música escrita originariamente para el idioma francés. Hay por lo tanto cierta antinaturalidad entre texto y música, que ha llevado a una nueva puesta en voz de la “nueva” letra en castellano con la música, como en toda traducción que se precie. Por otro lado, los textos hablados se benefician del estilo floreado y tan propenso al ripio de esta época de la zarzuela en España, que tiende a almibarar un tanto la acción.

María José Montiel y coro

Pero es por encima de todo la propuesta escénica encomendada a una directora novel en teatro lírico, Ana Zamora, la que ha desvirtuado de raíz el mito de Carmen, por medio de su visión austera y simplificada, enteramente desprovista del folclorismo y andalucismo tan inherentes a la ópera y a la novela misma de Mérimée, y que se ha nutrido de un enfoque politizado a través de la historia de España (a pesar de su exotismo, Carmen es ante todo es una historia situada en nuestro país) que lleva a incluir al comienzo de cada acto, mediante el apoyo de proyecciones, citas de marcado carácter reivindicativo de pensadoras españolas como Emilia Pardo Bazán o Clara Campoamor, amén de la misógina cita de Páladas de Alejandría con que Mérimée da inicio a su novela. Visión y planteamiento de tendencia feminista que ven reflejados en Carmen una mujer maltratada que lucha por su libertad desde 1875, año en que Zamora sitúa el primer acto como única aportación fiel al original, hasta la época actual del cuarto, pasando por los años 20 del segundo y las trincheras de la guerra civil del tercero. Un absurdo detalle como es el de la glorificación final de Carmen tras ser apuñalada por Don José anula y tergiversa totalmente el carácter trágico de la obra, ya que la finalidad de este drama es que el comportamiento libertino de la gitana, demostrado desde el primer acto y en todo momento sometido a su más que firme libre albedrío, conduzcan a su inevitable (y en parte deseada) muerte a manos de su amante.

Otros aspectos de la producción que francamente no ayudan para que funcione son la parca y reiterativa escenografía (en el primer acto es imposible imaginarse una fábrica de tabacos en los arcos que la componen) y el vestuario chillón en los conjuntos que se vehicula en torno a una obsesión enfermiza por el mundo militar y las tonalidades amarillas.

María José Montiel

Ylenia Álvarez

Si esta Carmen no ha sufrido un desprestigio generalizado es gracias a parte de su reparto vocal, encabezado por la mezzosoprano madrileña María José Montiel, que ha penetrado profundamente en la idiosincrasia de un personaje cuyos resortes y entresijos domina con creces. Todo gira y se mueve en torno a ella. No cabe duda de que Montiel se ha erigido como una de las más insignes intérpretes de este personaje en nuestros días, y cada uno de sus gestos y movimientos en el escenario lo atestiguan. Aun habiéndola privado del tono andaluz, la mujer ibérica respira por todos sus poros a través de una atractiva e impactante presencia en el escenario, dando intencionalidad en cada escena a los decires de su personaje con una voz sensual, profunda, mórbida, sobradamente dotada para uno de los mayores caballos de batalla del repertorio operístico de mezzosoprano.

José Ferrero y María José Montiel

No podemos decir lo mismo de la elección de su partenaire, el tenor José Ferrero, que ni escénica ni vocalmente ha convencido al meterse en la piel de Don José. Inseguridad y temblor en la voz, mala colocación y proyección, y notable tendencia al desafinamiento, fueron las constantes de su aportación. Ignoramos si el inadecuado falsete que destinó al agudo final del aria de la flor lo efectuó por falta de capacidad o por elección propia. Por su parte, la soprano Sabina Puértolas en una deliciosa Micaela demostró la candidez e inocencia requeridas en este personaje de contraste a pesar de la un tanto atrevida indumentaria del tercer acto, y vocalmente exhibió una buena proyección y un cuidado canto con una gran facilidad para el registro agudo a pesar de que en general su voz se percibió con cierta profundidad para el papel. Los mimbres vocales del Escamillo del bajo-barítono Rubén Amoretti resultaron gratamente atractivos al oído. A pesar de una general homogeneidad en su timbre vocal, el sólido material del cantante resultó apto para las puntuales intervenciones de su personaje, muy bien fraseado y al que unió galanura en escena.

Del resto del reparto hay que destacar la más que correcta participación de las dos compañeras de Carmen, Frasquita y Mercedes, en las voces de las sopranos Isabel Rodríguez García y Marifé Nogales, en la escena de las cartas del tercer acto, así como la desenvuelta presencia actoral de Javier Galán en Dancairo y el canto elegante del barítono Gerardo Bullón en el sargento Morales. El Zúñiga del bajo Francisco Tójar resultó rígido y propenso al engolamiento hasta en las partes habladas. Mención aparte merece el trueque de un personaje netamente actoral como es el original Lilas Pastia, convertido en el de Curro Flores, un histriónico posadero que habla en caló (la lengua de los gitanos) aquí encarnado por José Vicente Ramos.

José Ferrero, María José Montiel y coro

Una de las grandes valedoras de toda esta producción ha sido la directora taiwanesa Yi-Chen Lin, que ha imprimido una pujante vivacidad y fiereza a la partitura operística más famosa de Bizet, a pesar de que se vieron dibujados en menor medida la sensualidad y los delicados arabescos de la misma. Como pequeño detalle a destacar, el acusado subrayado de los trombones en la convulsa escena final del tercer acto, cuando, informado por Micaela, Don José se ve obligado a partir a Navarra por la muerte de su madre.

Fue un placer deleitarse de nuevo con las voces del Coro del Teatro de la Zarzuela en los números netamente corales del primer acto y con los miembros de los Pequeños Cantores de la JORCAM, perfectamente coordinados y ataviados de una forma mundana y totalmente alejada del convencionalismo, lo que ha sido en general el hilo conductor de esta poco afortunada producción de Carmen.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.