Discos

Dos medios, un Gerhard

Paco Yáñez
lunes, 19 de enero de 2015
Roberto Gerhard: Audiomobile ‘In the manner of Goya’; Audiomobiles I ‘Sculpture’; Audiomobiles II ‘DNA in Reflection’; Audiomobiles III ‘Sculpture’; Lament for the Death of a Bullfighter; Caligula; Leo; Libra; Gemini; Concierto para ocho. Stephen Murray, narrador. Collegium Novum Zurich. Peter Hirsch, director. Roberto Gerhard, electrónica. Geoffrey Bridson y Wulf Weinmann, productores. Alex Harker y Andreas Werner, masterización. Dos CDs DDD de 38:23 y 68:35 minutos de duración grabados en el Radiostudio Zurich (Suiza) y en Cambridge (Gran Bretaña), los días 6 de mayo y 12 de diciembre de 2009, 3 y 12 de febrero de 2011, y 2012. NEOS 11110. Sub Rosa SR 378. Distribuidores en España: Arsonal (Sub Rosa) y Sémele Proyectos Musicales (NEOS)
0,0003351 El catalán Roberto Gerhard (Valls, 1896 - Cambridge, 1970) fue, sin el más mínimo género de dudas, uno de los compositores españoles más importantes del siglo XX, al tiempo que la figura más destacada de entre los compositores nacidos en España en la transición entre las dos mitades del siglo XX, si bien por aquel entonces su creación musical ya no tenía lugar en nuestro Estado, sino en Gran Bretaña; producto de su exilio, de su repudia de la dictadura franquista: libertad personal que se atestigua en sus composiciones, algo de lo que dan buena fe los dos compactos que hoy reseñamos.

El primero de ellos, editado por el sello Sub Rosa, es un lanzamiento importantísimo dentro de la discografía de Roberto Gerhard, pues recoge seis composiciones electrónicas tardías realizadas por el catalán tanto en su estudio personal como en el BBC Radiophonic Workshop, entre los años 1958 y 1967. La creación electrónica de Gerhard es mayoritariamente conocida por su soberbia Sinfonía Nº3 “Collages” (1960), contemporánea de estas piezas y una de las primeras obras en la escena internacional que hacía cohabitar en simultáneo los medios orquestales con la electrónica. Junto con esa crucial cinta magnética, Gerhard creó toda una serie de piezas electrónicas artísticamente muy potentes, de gran altura tanto por su musicalidad como por su técnica, obras destinadas al teatro, la televisión, o la radio, como Lament for the Death of a Bullfighter (1959), Caligula (1960-61), las series Sculptures I-V (1963) y Audiomobiles I-V (1958-67), Claustrophilia - A Page to John Cage (1966), o Vox Humana (1966-67), parte de ellas recogidas por Sub Rosa en lo que es el afortunadísimo resultado del trabajo llevado a cabo en 2012 por el compositor y profesor de música electrónica Monty Adkins, apoyado por Carlos Duque y Gregorio Karman, en colaboración con las universidades de Huddersfield y Cambridge, donde se custodian los archivos sonoros de Roberto Gerhard.

De un modo más específico, el compacto que hoy reseñamos incluye algunas de las piezas que Gerhard creó para concierto, y que así escuchadas permiten conocer el grado de complejidad creciente que caracterizó a esta etapa compositiva, su mayor dominio del medio (o como dirían los ingleses, su personal learning by doing). Suponen estas cintas, además, la realización de algunas de las ideas que el propio Gerhard ya expresara en los años treinta del siglo XX, situándose así entre los pioneros en este género, junto con los Edgar Varèse o John Cage. Monty Adkins, Carlos Duque y Gregorio Karman, en su interesantísimo y muy documentado ensayo sobre la música electrónica de Roberto Gerhard, hablan de ésta como un proceso sonoro más humanista que los desarrollados contemporáneamente por los Pierre Schaeffer o Karlheinz Stockhausen, respectivamente en Francia y Alemania, como núcleos axiales de la música electrónica europea de los años cincuenta y sesenta. En Gerhard hay (según los citados autores) una mayor vinculación con el material sonoro acústico, con los propios instrumentos convencionales, así como con los ruidos y sonidos (medio)ambientales, trabajados por cual esculturas sonoras, pero sin alejarse de los principios estructurales que caracterizan su obra instrumental. La bidireccionalidad de estos procesos es audible en la Sinfonía Nº4 “New York” (1967), donde la orquesta es tratada con principios derivados del pensamiento y los procesos de la música electrónica, permeabilizando las fronteras entre ambos medios: siendo en ambos un solo Gerhard; algo de lo cual Collages sería igualmente paradigmática, con una recíproca fertilización en vivo.

De entre las piezas aquí recogidas, los cuatro primeros Audiomobiles (1958-67) muestran claramente las señas de identidad antes apuntadas, el uso de medios acústicos para sintetizar paisajes sonoros, su carácter progresivamente abstracto. Muy distinta nos sonará Lament for the Death of a Bullfighter (1959), más programática y narrativa, basada en el poema de Federico García Lorca, Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935), con el que comparte su carácter racial e incisivo, su musicalidad, su plétora de estados de ánimo, la desazón causada por la muerte del torero y escritor convertido en mito y epítome (quizás para el propio Gerhard de toda una generación: de sus compañeros de exilio, de los paseados, silenciados y represaliados en la piel de toro: un toro que fácilmente en esta recreación gerhardiana podemos identificar, alla Picasso, con el fascismo). Lament for the Death of a Bullfighter es una pieza que, de algún modo, anuncia la terrible y magistral The Plague (1963-64), allí con narrador, coro y orquesta, aquí con electrónica y un narrador que, como en la pieza camusiana, adopta una distancia, una expresividad marcada por la inflexión prosódica de la poética, sin caer en la sobreactuación o el expresionismo, lo cual acentúa la congoja de la audición (una audición que, cosas de ese toro carpetovetónico, alcista y ultramontano, escuchamos en inglés, producto del subsiguiente exilio del compositor, que seguro hubiese firmado una lectura en castellano para el poema de García Lorca, de este modo un tanto desnaturalizado, cuando el propio Gerhard recordaba su asistencia a los recitales en los que en persona escuchó a Lorca recitar su poema..., triste España. En todo caso, el trabajo electrónico de Gerhard, realizado a posteriori del recitado de Stephen Murray aquí escuchado, se amolda a la declamación en inglés, sobre cuya prosodia y ritmo construyó la obra). Caligula (1960-61), por su parte, es fruto del trabajo de Gerhard en los Estados Unidos, con los alumnos de la Universidad de Michigan, Ann Arbor, donde se estrenó, mostrando su intrincada red de grabaciones modificadas para dar salida a la existencial lectura realizada de la obra teatral homónima de Albert Camus.

En el segundo de los discos hoy reseñados nos movemos hacia otro medio sonoro: la música de cámara, con un compacto no menos excelente a cargo del Collegium Novum Zurich, con Peter Hirsch como director. En este caso, la discografía es (un poco) más generosa, destacando la edición del sello Stradivarius (STR 33404) a cargo del Barcelona 216, con Ernest Martínez Izquierdo al frente. Ambos registros comparten partituras como el Concierto para ocho (1962) o Libra (1968), parte de una serie de signos zodiacales aquí ampliada con Gemini (1966) y Leo (1969), pieza que abre el disco y en cuya rotunda musicalidad resuenan ecos estilísticos (concentrados) de una de las partituras señeras de Gerhard, la antes mencionada Sinfonía Nº4 “New York”. Ello resulta parte de lo que en sus notas afirma Jens Schubbe es el «feliz equilibrio entre rigor constructivo y sensualidad sonora, entre un rigor compositivo del máximo nivel y una ligereza lúdica que no suele resultar en absoluto habitual» que se da en la música del catalán. Tanto Libra como Leo van claramente en esa línea: una sensualidad tímbrica muy audaz (ya en clave de la segunda mitad del siglo XX), un rigor estructural que bebe del consciente enraizado de Gerhard en la música dodecafónica («pero de carácter humano e incluso con un punto divino», como sostiene Frank Harders-Wuthenow), y unos finales en cada uno de ambos signos zodiacales ligeros, con cierta bruma bartokiana en sus texturas y glissandi, entre los que se vislumbran melodías casi infantiles (¿evocadoras de un paraíso perdido?), sólidamente construidas, ya sea como elemento-sorpresa final, en Leo, o como eje estructural de todo el recorrido melódico previo, en Libra (signo del compositor).

No tan rica tímbricamente como los anteriores signos zodiacales, Gemini es un dúo concertante para violín y piano que se acercaría a Leo por su mayor abstracción, frente a la calidez de Libra, especialmente por la participación de una guitarra que porta reminiscencias de la música española. En Gemini hay también un rasgueado, en este caso a modo de arpegio, de las cuerdas del piano, uno de los diversos modos de ataque que caracterizan una pieza de tensiones y contrastes, con un pulso rítmico muy variado que se agita especialmente en el violín y se expande en las resonancias del piano.

Por último, el Concierto para ocho es una pieza ligera que Gerhard pretendía incluso cómica, incluyendo instrumentos como la celesta, el acordeón, la guitarra o la mandolina. La plantilla del octeto al completo funciona, según el compositor, como una «dramatis personae» de intenciones puramente musicales, a pesar de que la partitura está dedicada a un matrimonio catalán amigo del compositor y a sus seis hijos. Ello genera, a su vez, una estructura en ocho secciones ininterrumpidas, así como un carácter de nuevo lúdico, espontáneo e improvisatorio, reconociendo Gerhard que las formas no convencionales de tocar los instrumentos enmascaran los mismos al modo de la commedia dell’arte, con lo que la pieza acaba teniendo un carácter teatral fresco y ligero. Ese carácter lo encuentro más logrado en este nuevo registro del Collegium Novum Zurich, donde el Barcelona 216 sonaba más seco y aristado, más agresivo y con una intención más ‘modernizadora’ de esta página. En la lectura suiza comandada por Peter Hirsch hay un mayor refinamiento y equilibrio, lo mismo que sucede en Libra, cierto es que apoyados en una toma de sonido superior. En todo caso, dada la perfección técnica del Collegium Novum Zurich y la propuesta de obras de su compacto, diría que esta nueva grabación de NEOS se erige como gran referencia en lo que a la música de cámara de Roberto Gerhard se refiere, junto con la grabación de sus cuartetos de cuerda en los arcos del Arditti Quartet (æon AECD 1225), disco ya reseñado en nuestro diario.

Las ediciones de ambos discos son realmente buenas, tanto en la ya citada toma de sonido presentada por NEOS, soberbia; como en la limpieza y remasterización llevada a cabo de las cintas inglesas, que se escuchan con nitidez y amplia espacialización. Los libretos son muy informativos, siendo especialmente generoso el del sello Sub Rosa, que además de aportar un ensayo sobre la música electrónica de Gerhard, así como datos de cada una de las obras, nos refiere el proceso de restauración de las cintas magnéticas que ha dado como resultado este compacto que realmente nos congratula haya venido a completar nuestro conocimiento de un compositor que cuanto más escuchamos más nos gusta, más emplazamos entre los creadores realmente sustantivos y ambiciosos del siglo XX.

Estos discos han sido enviados para su recensión por Arsonal y El Arte de la Fuga
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